UNO DE LOS JUGADORES MÁS PROMETEDORES DE CROACIA

"Hijo, sal del colegio, debes jugar al fútbol", le dijo a Brozovic su padre

Tras acabar su jornada en la carnicería, un día en el otoño de 2008, Ivan Brozovic sentó a su hijo frente a él: "Marcelo, tenemos que hablar. Vas a dejar tus estudios para jugar al fútbol"

Foto: Brozovic celebra con Rakitic el segundo gol a la República Checa. (Reuters)
Brozovic celebra con Rakitic el segundo gol a la República Checa. (Reuters)

Hoy, al observar cómo los grandes de Europa se rifan a su chico, convertido en uno de los puntales de la Croacia contra la que España se jugará el primer puesto del grupo en la Euro, Ivan Brozovic saca pecho, convencido de que en su momento tomó la opción correcta: “Marcelo tenía grandes cualidades, pero debía dedicarse en cuerpo y alma al juego para alcanzar el éxito”.

Sin saberlo, Ivan Brozovic discurría por la senda deductiva de Albert Camus, que soñaba en otra vida ser futbolista y no literato, para adoptar una decisión profundamente contracultural, en tiempos donde muchos clubes miman sus academias para proporcionar al jugador una formación que le proteja cuando acabe el camino, habitualmente tan corto, del fútbol. ¿Qué hubiera esperado a Marcelo Brozovic si no hubiera dado el nivel o una lesión le hubiera apartado del juego? Tal vez la carnicería del padre. Pese a ello, Ivan apostó ciegamente por las cualidades de su hijo, que entonces jugaba en el filial de un equipo de segunda división en Croacia. Y cantó bingo.

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El hecho de abandonar la educación secundaria antecedió al primer traspaso importante de Brozovic (Zagreb, 1992). Formado en el Hrvatski Dragovoljac, un club de oscuras raíces, fundado en honor a los voluntarios paramilitares croatas de las guerras de final del pasado siglo, en 2012 fichó por el Lokomotiva que dirigía el exentrenador del Benfica Tomislav Ivkovic. “Tenía pase, físico para recorrer todo el campo y un gran golpeo con ambas piernas. Era evidente que no iba a durar mucho con nosotros”. Sólo un año después accedió a la inagotable fábrica de talento del Dinamo de Zagreb (Modric, Mandzukic, Lovren, Corluka, Kovacic, Badelj, Halilovic, Kramaric, Vrsaljko…) Pagaron 2 millones por él, el mayor traspaso en el ‘mercado interior’ del país. “Pronto ganaréis el triple”, pronosticó su representante, Miroslav Bicanic. En enero de 2015, Brozovic firmó por el Inter de Milán a cambio de 8 millones de euros. Ahora nadie se lo llevará por menos de 25 millones

Marcelo Brozovic, en el partido contra el portero de Turquía, Volkan Babacan. (REUTERS)
Marcelo Brozovic, en el partido contra el portero de Turquía, Volkan Babacan. (REUTERS)

Kovacic, Rakitic y Modric

En el Madrid juega su amigo Mateo Kovacic, con el que coincidió primero en el Dinamo y luego en el Inter, y a quien ha adelantado en la titularidad de la selección, donde completa un centro del campo fantástico con el también blanco Luka Modric y el barcelonista Ivan Rakitic. “Sencillamente, sabe hacer todo dentro de un campo de fútbol. Llegará a donde él quiera”, dice el azulgrana. A la sombra de las grandes estrellas croatas, la Eurocopa aguarda aún la mejor versión de Brozovic, un ‘box to box’ capaz de jugar en todas las posiciones del centro del campo y con un disparo demoledor. En su país lo apodaron ‘el Xavi croata’, de manera incorrecta. Su juego se asemeja mucho más al de su gran ídolo, Frank Lampard.

También el Inter espera el estallido de su pupilo para subir la puja por Brozovic, a quien ha puesto en el mercado pese al criterio de su gran valedor, Roberto Mancini. El entrenador ya se opuso con todas sus fuerzas el pasado invierno al traspaso, después de que el futbolista protagonizara un serio accidente de tráfico durante sus vacaciones en Croacia, al estrellar su coche mientras conducía bebido. Tras ello, el mediocentro conquistó la titularidad en el Inter (32 partidos, cuatro goles) e, incluso, se convirtió en un ídolo en las redes sociales al colgar una foto emulando el gesto del Pensador de Rodin que, por razones insospechadas, causó un viral furor. Brozovic fue una de las escasas alegrías para el maltrecho Inter, que ni siquiera alcanzó plaza de Champions.

Darijo Srna, Marcelo Brozovic y Mario Mandzukic durnate un entrenamiento de Croacia. (REUTERS)
Darijo Srna, Marcelo Brozovic y Mario Mandzukic durnate un entrenamiento de Croacia. (REUTERS)

La llegada de Éver Banega

Esta vez, sin embargo, los esfuerzos de Mancini parecen baldíos. El fichaje de Éver Banega, el nuevo sueldo que exige Brozovic (actualmente uno de los más bajos del Inter, 1,2 millones) y las serias necesidades de tesorería del club italiano, pese a la llegada de sus nuevos dueños chinos, presumen el adiós. “Marcelo está bien en Milan. Ha sido el mejor esta temporada y, si el Inter quisiera negociar un nuevo contrato, seguro que seguiría. Pero no existe ningún movimiento con esto, así que entiendo que buscan venderlo. En ese caso, iremos a un equipo que juegue Champions”, señala Bicanic.

En los informes de Del Bosque, el disparo de Brozovic está subrayado en rojo como una de las grandes armas a anular de Croacia, en el partido más exigente hasta el momento para España en el torneo. El centrocampista, que ya participó en el pasado Mundial de Brasil, es indiscutible para Ante Cacic, el peculiar seleccionador croata, un tipo que en los 80 vendía televisores y que, hoy día, se esfuerza por capear todos los temporales que están afectando a su equipo durante la Eurocopa: la muerte del padre de Srna, la lesión de Modric, la desaforada violencia de los ultras… El técnico aguarda aún el gran momento de Brozovic, paradigma del sueño, y tal vez la ruina, de tanto niño: dejar de estudiar para irse a jugar al fútbol. 

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