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Guardiola olió la sangre, acabó frustrado y ajustó cuentas con la prensa española
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Pep, único en todo

Guardiola olió la sangre, acabó frustrado y ajustó cuentas con la prensa española

El técnico catalán vio la opción de sentenciar la eliminatoria por la superioridad de su equipo, pero acabó admitiendo que tendrá que sufrir en el Santiago Bernabéu para estar en la final

Foto: Guaridola y Ancelotti durante el partido. (Reuters/Lee Smith)
Guaridola y Ancelotti durante el partido. (Reuters/Lee Smith)

Nadie disfruta más de ganarle al Real Madrid que Pep Guardiola. Ni siquiera el que fuera su pupilo, Gerard Piqué. Es su archienemigo, su rival por excelencia. Solo en esa rivalidad se entienden las palabras de máximo respeto del técnico del Manchester City en la previa del encuentro de las semifinales de Champions League. “¿Suerte el Madrid? De eso nada”, afirmó. Si alguien conoce la resiliencia del conjunto merengue es Pep. Ahí se explica su frenético estado desde el minuto uno del encuentro.

Min 2. Gol de Kevin De Bruyne. Torpeza general de un Real Madrid que parece estar todavía en el vestuario.

Guardiola no pide cabeza, Guardiola pide más.

Min 11. Gol de Gabriel Jesus. Inexplicablemente, el delantero brasileño remata solo un balón en el área pequeña madridista. Miradas perplejas en los madridistas. A Ancelotti no le quedan chicles y solo puede mirar a su cuerpo técnico.

Guardiola no pide cabeza, Guardiola huele sangre, Guardiola quiere matar la eliminatoria y lo hace saber a sus jugadores y a la grada.

Min 33. Gol de Karim Benzema. El City ha desperdiciado ocasiones para una goleada de escándalo. El delantero francés, sin embargo, es quien mete el pollo a la cazuela gracias a un centro lateral a 60 metros de la portería y a su estado de gracia.

Guardiola ya lo sabía.

Foto: Benzema celebra el gol de penalti al Manchester City. (Reuters/Craig Brough)

El resto del partido fue un día de la marmota continuo. Jugada a jugada, el City superaba la blandita línea de presión madridista. Cuatro pases, no necesitaban más, y pisaban área. Tras el descanso, mismo guion. Si alguien se esperaba una bajada de marcha por parte ‘citizen’… Mahrez, solo contra Courtois, con espacio y tiempo, mandó la pelota fuera. La había pegado con su zurda, la buena. Llegó el tercero y, ¿adivinan?, Guardiola pidió más a sus chicos.

Como si hubiera visto el futuro, Pep protestó airadamente (y con razón) un saque de banda a favor del Real Madrid que debía ser para el City. Balón largo a Vinícius, 'delicatessen' para sentar a Fernandinho con caño incluido. Golazo. Guardiola se comió al cuarto árbitro. Al más puro estilo Cholo Simeone, el técnico catalán alzó y bajo sus brazos, quería que el Etihad Stadium fuese una caldera. “Con 3-0 a algunos jugadores les quema el balón, a los del Madrid no”, comentó 24 horas antes sobre la capacidad de supervivencia madridista.

No. No había ironía en los halagos de Guardiola al Madrid. Él, la bestia negra del conjunto merengue (con la de ayer, 12 victorias, cuatro empates y cuatro derrotas), conoce mejor que nadie cómo se vence a este equipo. Prohibido desperdiciar oportunidades y prohibido permitir que sus jugadores se activen. El partidazo que se marcó el City, que fue claramente superior, se ve empañado por la supervivencia madridista, capaz de marcar tres goles sin hacer demasiado. De la euforia de los primeros minutos a la sensación de derrota… ¡habiendo ganado el encuentro! Pero ¿cómo se les mata? ¿Qué más hay que hacer?, decían las miradas del Etihad Stiadum.

Guardiola no olvida a la prensa española

Sin querer disimular la frustración en su lenguaje no verbal, Pep Guardiola atendió tras el partido a Movistar Plus, cadena que cuenta con los derechos televisivos de la Champions League, inexcusables para los técnicos. En un minuto y medio larguísimo, el catalán encadenó una serie de monosílabos, frases cortantes, tópicos y respuestas antes de terminar la pregunta. A su juicio, la prensa española malinterpretó adrede su comentario sobre el fútbol practicado por el Atlético de Madrid, precisamente en la ida de los cuartos de final. “En la prehistoria, hoy y en 100.000 años, atacar contra cinco y cinco es muy difícil. No hay espacio”, fue la frase. No solo los medios vieron una crítica al partido rojiblanco, el propio Koke, capitán del Atleti, se mostró molesto por el comentario.

En rueda de prensa, a Guardiola se le cuestionó si había pasado algo para mostrar esa faceta tan distante: “Ustedes me preguntan, yo contesto. Es lo que he hecho en estos 13 años de entrenador”.

Durante esta semana, con la lucha por la Premier League al rojo vivo, es tarea del técnico ‘citizen’ conseguir que sus jugadores digieran una extraña victoria. De sentirse ampliamente superiores a tener que pasar el examen del Bernabéu con solo un tanto de ventaja: “Ganando o perdiendo, al Santiago Bernabéu tienes que ir a hacer tu partido. Si jugamos como en la segunda parte del Wanda Metropolitano, no tendremos ninguna opción. Queremos vernos en un escenario tan imponente. Como jugador y entrenador, cada vez que he ido allí o haces buenas actuaciones y eres tú de verdad, o no hay ninguna opción. Y eso da igual con la renta que hayas sacado. Cuando tú quieres una final de la Champions League, tienes que superar estas situaciones”.

“Espero no haber sido arisco con esta respuesta”, apostilló Guardiola, único en todo.

Nadie disfruta más de ganarle al Real Madrid que Pep Guardiola. Ni siquiera el que fuera su pupilo, Gerard Piqué. Es su archienemigo, su rival por excelencia. Solo en esa rivalidad se entienden las palabras de máximo respeto del técnico del Manchester City en la previa del encuentro de las semifinales de Champions League. “¿Suerte el Madrid? De eso nada”, afirmó. Si alguien conoce la resiliencia del conjunto merengue es Pep. Ahí se explica su frenético estado desde el minuto uno del encuentro.

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