victoria blanca, con maradona como 'espectador'

Aquel Madrid-Nápoles que se jugó a puerta cerrada por el pisotón de Juanito

El 16 de septiembre de 1987 se jugó el llamado 'partido del silencio' entre madridistas y napolitanos al estar el Madrid sancionado por la UEFA por el pisotón de Juanito a Matthaus

Foto: El Bernabéu vacío durante el Real Madrid-Nápoles
El Bernabéu vacío durante el Real Madrid-Nápoles

La primera vez que el Real Madrid y Nápoles se vieron las caras en la Copa de Europa fue en la temporada 1987-88. Una eliminatoria cuyo primer partido se jugó en el estadio Santiago Bernabéu a puerta cerrada. La inédita circunstancia fue debida a la sanción que la UEFA impuso al club de Chamartín tras los incidentes acaecidos en su doble enfrentamiento con el Bayern en las semifinales de la máximo competición continental de un año antes. El hecho más grave fue el protagonizado en Múnich por Juanito, quien pisó la cabeza la cabeza a Matthaus cuando éste se encontraba tendido en el césped.

El Real Madrid llevaba cinco años sin participar en la Copa de Europa. En ese lustro ganó dos Copas de la UEFA consecutivas (1985 y 1986). Al año siguiente volvió al torneo europeo en el que ha logrado las mayores gestas de su historia. Tras eliminar al Young Boys suizo, la Juventus y el Estrella Roja, se encontró en las semifinales con el citado Bayern, que ya tenía el cartel de ser la “bestia negra” del conjunto madridista.

El 8 de abril de 1987, en el antiguo estadio Olímpico de Múnich, se jugó el encuentro de ida. Según las crónicas de entonces, la potencia del Bayern, la falta de cohesión en las filas del equipo español y la parcial labor de Robert Valentine, colegiado escocés, llegaron a desquiciar al conjunto blanco, que encajó una inapelable 4-1. A los 37 minutos, Juanito sacó a relucir su temperamental carácter y, tras una jugada en la que Chendo y Matthaus cayeron por los suelos, el malagueño pisó la cabeza del alemán. El árbitro expulsó a Juanito, que recibió una sonora pitada cuando enfilaba el camino de los vestuarios. La misma música de viento escuchó Mino cuando también fue expulsado, en cu sao en el minuto 76, por sus duras entradas.

Juanito pisa a Matthaus
Juanito pisa a Matthaus

Después del accidental partido, el presidente del Real Madrid, Ramón Mendoza, manifestó: “Valentine es una quisquilla rosa llena de mala leche hacia lo español”. Por su parte, el entonces entrenador blanco, Leo Beenhakker, aseguró que “el árbitro ha sido muy injusto, ya que dejó de señalarnos un claro penalti que le hicieron a Butragueño y pitó otro a los alemanes que no existió, aunque he de reconocer que perdimos los nervios y la disciplina”. Por útimo, un arrepentido Juanito no dudó al afirmar que “ha sido la mayor torpeza que he cometido de mi vida”. Al finalizar la temporada, el de Fuengirola causaría baja en el Real Madrid.

Quince días después, el Bayern fue recibido con un crispado ambiente y con un llenazo en el Bernabéu. Cuando el partido estaba a punto de iniciarse, los Ultras Sur comenzaron a lanzar objetos y bengalas al terreno de juego, alcanzado uno de esos petardos a Jean Marie Pfaff, guardameta belga del equipo germano. Michel Vautrot, el árbitro francés, se vio obligado a retrasar el encuentro 12 minutos por los mencionados incidentes. Bajo el encendido panorama, la superioridad del Madrid ante el Bayern no se reflejó en el marcador al malograr las ocasiones de gol que fabricó. El rival se dedicó a vivir de la renta obtenida en su campo y sólo un gol de Santillana subió al marcador. El alemán Augenthaler fue expulsado por su deplorable gesto, en el que daba a entender que mostraba los cuernos a la afición madridista.

Dos partidos de sanción al Madrid

El Comité de Disciplina de la UEFA, tras analizar los incidentes que se produjeron en los dos estadios, sancionó al Madrid a jugar dos partidos a puerta cerrada en el estadio Bernabéu de cualquier competición europea, sin que pudieran retransmitirse por radio ni televisión. A Juanito le descalificó cinco años, hasta el 31 de junio de 1992, sin que pudiera alinearse en ninguna competición continental con el equipo blanco ni con la Selección española.

La Asesoría Jurídica del Real Madrid presentó un recurso ante la UEFA, alegando que lamentaban el comportamiento de Juanito, pero que, según los partes médicos que se emitieron, Matthaus no tenía ninguna herida en la cabeza. Finalmente, la resolución definitiva del Comité de Disciplina de la UEFA fue la siguiente: El Madrid tendría que jugar el primer de la Copa de Europa a puerta cerrada y el segundo a más de 300 kilómetros de la capital de España.

En la siguiente edición de la Copa de Europa, el sorteo emparejó al Madrid y al Nápoles en la primera eliminatoria. El equipo napolitano contaba en sus filas con Maradona, coronado un año antes como mejor jugador del Mundial 86. El primer partido estaba lleno de suspense, al tener que jugarse con las gradas de Chamartín vacías. “Yo creo que jugar a puerta cerrada por la sanción que pesa sobre el club, en principio será un problema”, aseguró Míchel.

Míchel, en el momento de marcar el 1-0 en el Real Madrid-Nápoles
Míchel, en el momento de marcar el 1-0 en el Real Madrid-Nápoles

El marcaje de Chendo a Maradona

Y así, el 16 de septiembre de 1987 se jugó el también llamado 'partido del silencio'. El Madrid colocó banderas y pancartas en los fondos del estadio, como si fuera un pequeño aliciente para el equipo blanco. Ramón Mendoza y toda su junta directiva abandonaron el palco de honor y se situaron en una parte de la tribuna de preferencia para presenciar desde ese lugar el encuentro. Sólo la prensa acreditada pudo entrar al estadio. En el sepulcral ambiente, el Madrid dominó en todo momento al equipo italiano, en el que se destacó el espectacular marcaje que le hizo Chendo a Maradona. A los 18 minutos, Míchel logró el primer gol al transformar un penalti. y en el 76 Tendillo estableció el definitivo 2-0. 'La Gazzeta dello Sport' hizo un juego de palabras con la ausencia del público y el apático juego del astro argentino y título la crónica 'Maradona fue el único espectador'.

Como en el patio del colegio

El partido lo arbitró el rumano Igna y las alineaciones fueron las siguientes. Real Madrid: Buyo; Chendo, Tendillo, Sanchís, Gordillo; Míchel, Solana (Jankovic, min. 79), Gallego, Martín Vázquez; Butragueño y Santillana (Llorente, min. 83). Nápoles: Garella; Bruscolotti, Ferrara, Bagni, Ferraro; Renica, Sola (Bigliarosi, mi. 72); De Napoli, Maradona, Giordano y Romano (Baiano, min. 79).

Butragueño
Butragueño

Sobre la extraña situación de jugar sin espectadores, Butragueño puntualizó: “Ha sido, sin duda, algo rocambolesco. Me pareció estar en el patio del colegio Calasancio jugando con los compañeros de clase”, mientras Santillana subrayó: “Era una sensación fantasmagórica sin escuchar nada desde la grada. Lo que sí oías eran los bufidos de los defensas cuando te llegaban por detrás”. “Es algo extraño para un profesional, ya que de jugar con cerca de 90.000 espectadores de golpe te encuentras con que sólo estaban los policías, las directivas, los cámaras, los fotógrafos… y no escuchas ni un solo grito de ánimo”, añadió el 9.

Quince días después se pasó de aquel silencioso encuentro a una enrarecida y ruidosa atmósfera en el estadio San Paolo. Maradona manifestó que “acá, en Nápoles, no nos ganan ni con Di Stefano”. El hostil ambiente que se había creado comenzó al llegar la expedición del Madrid al aeropuerto de Capodichino, donde fue recibida con pitos y abucheos. Camino del hotel en el que se iban a alojar, el autocar en el que viajaban los jugadores madridistas fue asaltado con piedras y otros contundentes objetos que hicieron añicos más de una luna. La misma escena se repitió el día que se entrenó el Madrid en el campo napolitano, así como el mismo día del partido, en el que también resultó apedreado el autocar en el que se desplazaban los periodistas españoles.

Refugiados en el hotel

El hotel donde se refugió el Madrid estaba rodeado por agentes antidisturbios y unas vallas que impedían acercase al cerca de centenar de tifosi que allí se habían congregado. Conciliar el sueño era una utopía, ya que durante toda la noche los furibundos hinchas se dedicaron a aporrear tambores, hacer sonar con la mayor fuerza posible trompetas y bocinas y a que estallaran un buen número de petardos. Antes de comenzar el encuentro una inmensa humareda dejó casi sin visibilidad todo el estadio San Paolo.

El "infierno" de San Paolo

Con un griterío ensordecedor y numerosas bengalas encendidas en las gradas, el Madrid se enfrentó en “ese infierno”, como lo calificó más de un jugador del equipo blanco, al Nápoles. El 1-1 justicia de lo que se presenció en el terreno de juego. Los dos goles se marcaron en el primer tiempo. Francini adelantó al cuadro italiano y Butragueño igualó la contienda. Aquel 30 de septiembre de 1987, bajo el arbitraje del alemán Dieter Pauly, las formaciones de ambos equipos fueron las siguientes. Real Madrid: Buyo; Chendo, Tendillo, Sanchís, Gordillo; Míchel, Solana, Gallego (Mino, min. 50), Martín Vázquez (Jankovic, min. 46); Butragueño y Hugo Sánchez. Nápoles: Garella; Ferrara, Gani, Ferraro, Francini; Renica, De Napoli, Romano, Maradona; Giordano (Carnevale, min. 66) y Careca.

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