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El gallego Brais Méndez llega a la Real veinte años después de aquella falsa amenaza de bomba
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CON BORIS SE ROMPIÓ UNA REGLA NO ESCRITA

El gallego Brais Méndez llega a la Real veinte años después de aquella falsa amenaza de bomba

En agosto de 2002, también con Roberto Olabe como director deportivo, el club donostiarra fichó a un central asturiano, sorprendido "porque la Real sólo tenía gente de casa y extranjeros"

Foto: Brais Méndez, frente a Oyarzabal, con en Celta. (EFE/Juan Herrero)
Brais Méndez, frente a Oyarzabal, con en Celta. (EFE/Juan Herrero)

"Cambia de opinión, mantén tus principios; cambia tus hojas, mantén intactas tus raíces". Sirva esta cita de Victor Hugo para explicar la evolución que ha sufrido la política deportiva de la Real Sociedad. "En mi presentación hubo una amenaza de bomba, que al final resultó falsa. Pasé un poco de miedo, pero no fue nada y desde entonces todo fue perfecto". Así recuerda Sergio Boris González Monteagudo (Avilés, 1980), más conocido por Boris, su llegada al equipo donostiarra. El central asturiano pasó a la historia de este club por ser el primer no extranjero ni vasco en enfundarse la elástica txuri urdin en la era moderna. Lo hizo en una temporada en la que llegó pensando que el objetivo sería mantener la categoría y, de la mano del francés Raynald Denoueix, a punto estuvo de proclamarse campeón de Liga.

Foto: Roberto Olabe, Imanol y Jokin Aperribay, en Anoeta. (EFE)

"Me llamó Olabe y me sorprendió mucho, porque la Real sólo tenía gente de casa y extranjeros". Sirva esta confesión de Boris a 'Mundo Deportivo' para entender la diferencia que haya entre su fichaje, allá por agosto de 2002, y el de Brais Méndez dos décadas después. Efectivamente, el asturiano vivió la presión de ser el primer futbolista ni extranjero ni lo que en Bilbao llaman "de la tierra" que fichó el club donostiarra en 35 años, tras el cambio de política que sus socios compromisarios adoptaron en 1989, a raíz de la marcha de Loren precisamente al Athletic y la llegada del mítico delantero irlandés del Liverpool, John Aldridge.

Efectivamente, el impulsor de su llegada a Zubieta fue el mencionado Roberto Olabe, el mismo que ahora lo ha sido del fichaje del gallego Brais Méndez. "Siempre recordaré el día que me llamó. Imagínate, fui con la idea de alcanzar la permanencia, y es lo que dije en mi presentación, y mira el año que hicimos. Fue el año del subcampeonato", comentaba Boris en la misma entrevista, donde también recordó que "tenía una oferta del Espanyol, pero me convenció Olabe, apostó mucho por mí. Fui con miedo, pero me fue bien y me trataron muy bien siempre".

Rompiendo esa norma nunca escrita de fichar solo extranjeros, entre Boris y Brais nos encontramos a Diego Rico, David Silva, Carlos Fernández, Portu, Sandro, Diego Llorente, Moyà, De la Bella, Juanmi, David Concha, Granero, Raúl Navas, Canales, José Ángel, Tamudo, Marquitos, Sergio Rodríguez, Fran Mérida, Víctor Casadesús, Martí, Nacho, Diego Rivas, Juanito, Gerardo, Jesuli, Cifuentes y Novo. En total, 29 jugadores, la mayoría andaluces (8), seguidos de baleares (4), catalanes y madrileños (3), canarios, cántabros y asturianos (2), y un riojano, un castellanoleonés, un murciano, un castellanomanchego y un gallego, precisamente Brais.

placeholder Boris, en su presentación como jugador de la Real. (EFE)
Boris, en su presentación como jugador de la Real. (EFE)

De los 1,6 millones de Boris a los 14 de Brais

Según los datos de Transfermartk, Boris costó 1,6 millones de euros, Brais Méndez, que ha firmado hasta 2028, se sitúa entre los más caros de la historia de la Real. Los 14 millones que, según algunas informaciones, pagará el club donostiarra al Celta, son los mismos que finalmente costó Vela (Arsenal) y solo uno menos de los 15 de Illarramendi (Real Madrid) e Isak (Borussia Dortmund). Por debajo están los 12 recientemente pagados por el francés Mohamed Ali-Cho al Angers y por Mikel Merino al Newcastle. Completan el top ten, Diego Llorente, 11 al Real Madrid, Portu y Carlos Fernández, 10 a Girona y Sevilla, respectivamente, y Januzaj, 8,5 al Manchester United.

Boris solo jugó 40 partidos con la Real, ya que en el verano de 2005 fue cedido al Córdoba y un año después traspasado al Numancia. Sin embargo, nunca se arrepintió de, con tan solo 22 años, salir por primera vez de su casa para irse a vivir a una ciudad como San Sebastián. Brais Méndez (Vigo, 1997) llega con 25 y es el segundo fichaje de la Real tras el del francés Mohamed Ali-Cho y a la espera del regreso de Rafinha. El gallego ha jugado cinco temporadas en las filas del primer equipo del Celta. Zurdo, puede actuar como centrocampista, mediapunta o en banda, donde suele jugar a pierna cambiada. La pasada temporada anotó 5 goles en 40 partidos y su mejor registro anotador se produjo en la 2019-20, con 9 en 36. Su estreno con la camiseta de España de momento es anecdótico.

Foto: Griezmann celebra un gol de la Real al Athletic. (EFE/Javier Etxezarreta)

"Hubo unos días en los que lo pasé mal. Yo tenía otra pareja entonces y tenía miedo, no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar", explicó Boris hace ya dos décadas. Nada que ver con el contexto en el que Brais Méndez llega a la Real, después de haber rechazado una oferta de la Premier (se ha especulado con el Crystal Palace) y otra del Oporto, y decantarse por la de un equipo y un club que, desde el regreso de Olabe a Zubieta, ha cambiado para mejor, pues ahora piensa en grande...

"Cambia de opinión, mantén tus principios; cambia tus hojas, mantén intactas tus raíces". Sirva esta cita de Victor Hugo para explicar la evolución que ha sufrido la política deportiva de la Real Sociedad. "En mi presentación hubo una amenaza de bomba, que al final resultó falsa. Pasé un poco de miedo, pero no fue nada y desde entonces todo fue perfecto". Así recuerda Sergio Boris González Monteagudo (Avilés, 1980), más conocido por Boris, su llegada al equipo donostiarra. El central asturiano pasó a la historia de este club por ser el primer no extranjero ni vasco en enfundarse la elástica txuri urdin en la era moderna. Lo hizo en una temporada en la que llegó pensando que el objetivo sería mantener la categoría y, de la mano del francés Raynald Denoueix, a punto estuvo de proclamarse campeón de Liga.

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