Suárez tumba en el minuto 90 a un Getafe con 10 y prolonga la angustia de Míchel (1-2)
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Expulsión de Aleñá cuando ganaban 1-0

Suárez tumba en el minuto 90 a un Getafe con 10 y prolonga la angustia de Míchel (1-2)

Partido tenso e igualado en el Coliseum Alfonso Pérez, resuelto por un doblete del uruguayo en el tramo final del partido. El equipo dirigido por Míchel no mereció su sexta derrota consecutiva

Foto: Suárez, durante el partido. (Reuters)
Suárez, durante el partido. (Reuters)

Se presentaba una tarde complicada este martes en Getafe, donde un equipo con cinco derrotas consecutivas en esta Liga y un entrenador acorralado recibían al vigente campeón. El peor equipo para el club local: desde que Diego Simeone llegó al banquillo del Atlético de Madrid, el Getafe no ha ganado a su rival ni una vez. Es más, no le había marcado ni un solo gol en los últimos 19 partidos (y había recibido 34). Una racha de casi 2.000 minutos sin meterle un gol al vecino que terminaría por fin en un momento particularmente apropiado de un encuentro que hubiese terminado de otra forma sin la expulsión de Aleñá en el minuto 70.

El dato, demoledor, era obviamente un pésimo augurio para aliviar la ansiedad de Míchel, nuevamente frente al precipicio, y de una plantilla diezmada por lesiones fundamentales que hubo de incorporar a tres miembros del filial para completar la convocatoria. En ausencia de tantos titulares, la presencia del mexicano Macías era el principal reclamo de la alineación local.

Aguantó francamente bien el Getafe el primer tiempo (con salvedad de un extraño regalo de Djené a Suárez en el minuto 36, que el uruguayo malogró de forma más extraña aún gracias a un paradón de Soria). Había salido apretando arriba el Atlético, como era de esperar, tratando de rentabilizar las dudas de los locales; sin embargo, no demostraba su teórica superioridad: voluntarioso Correa, lento Suárez, desdibujado Griezmann, solventes Herrera y Llorente, menos influyente Carrasco, inestable Lodi. El Atleti no mandaba en el campo ni demostraba su condición de campeón, neutralizado en la medular por la presión valiente de los de Míchel. Los jugadores 'azulones' defendían su puesto sin género de dudas.

placeholder Mitrovic celebra su tanto. (Reuters)
Mitrovic celebra su tanto. (Reuters)

Y en el minuto 44, después de un triple centro al área protagonizado por una doble pifia insólita de Oblak en una salida al punto de penalti, Mitrovic metió el primer gol (autogol de Oblak en realidad) de su equipo al Atleti en 20 partidos con un cabezazo formidable —el balón tocó en el poste, pero no hubiese entrado sin la colaboración del aturdido guardameta esloveno—. Míchel explotó en la banda. Simeone se retiró al vestuario sin hablar con nadie, ultimando la bronca. Por algo el fútbol es fútbol.

Reacción

No hubo (sorpresa) cambio alguno en el descanso, pero el Atleti salió al campo con otra cabeza, mucho más agresivo. Los rojiblancos empezaron a morder como si fuera una final de Copa y al Getafe le costaba salir de su campo. Un gran Herrera asumía con garantías el rol de Koke en su primera titularidad y Griezmann hacía por salir de su estado depresivo. Las bandas se iban poblando de suplentes y preparadores físicos cuando el Getafe decidió salir de la cueva y jugarse el tipo en campo contrario, abriendo espacios atrás pero negándose al suplicio de aguantar más de media hora el asedio rojiblanco. Una declaración de orgullo de Míchel ante una afición que no paró de animar a su equipo.

El partido se fue abriendo, como era lógico con ese planteamiento, volviéndose atractivo para el espectador neutral. Griezmann tuvo la primera ocasión clara con un disparo fabuloso que rozó la escuadra en el 55. Creaba más peligro el Atleti, pero los contraataques del ‘Geta’ sugerían siempre riesgo. Simeone metió a De Paul y Hermoso por Lodi y Trippier, y el Atleti regresó al esquema de tres defensas y dos carrileros. En el 65 Cunha reemplazó a Griezmann, instantes después de una tangana que reflejó la tensión del duelo. Sunal salió por un Macías poco resolutivo, pero interesante. Suárez envió una parábola de cabeza al larguero por error. Minuto 70: Míchel ganaba al campeón.

placeholder Herrera y Florentino luchan por un balón. (Reuters)
Herrera y Florentino luchan por un balón. (Reuters)

El cansancio embarulló progresivamente el partido, con muchas faltas y protestas, tarjetas y parones: un formato de partido que beneficiaba al Getafe. Al Atlético se le notaba la irritación. Pero las tanganas habían afectado al encuentro y Aleñá estropeó la noche con un pisotón por detrás que dejó a su equipo con diez en el minuto 74. Roja directa para el centrocampista, que se retiró al vestuario con toda la presión del estadio sobre sus hombros después de una necedad injustificable (tenía ya una tarjeta amarilla).

Dos minutos después, Soria salvó a su equipo con un doble paradón prodigioso. El partido era áspero en el césped y en las gradas. Pasaron solo dos minutos más antes de que Luis Suárez recibiese sin marca un pase de Hermoso y fusilase a Soria con una sencillez magistral. Minuto 80, 1-1 (no se lo anularon al ariete uruguayo por centímetros).

Decisivo

El tramo final del partido fue apasionante, con alternativas incluso para el equipo local (Sunal probó a Oblak en el 84 y forzó un córner), pero metidos los de azul en su área frente a la mirada aparentemente serena de un Míchel que no sacaba las manos de los bolsillos. Parecía que aguantaba el Getafe el empate, que salvaba a su entrenador, pero un centro llovido de Vrsaljko desde la derecha en el minuto 90 fue rematado a gol con precisión maligna por Suárez, el pistolero uruguayo del que con tanta impaciencia se escribió estos días pasados. Un coloso que evita el cuarto empate consecutivo de su equipo y decreta otro castigo excesivo para el rival, derrotado otra vez en el tiempo de descuento, que sufre como ningún otro en lo que va de año la crueldad de este deporte.

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