Cristiano Ronaldo, devorado por sus ansias de revancha contra Florentino Pérez
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el portugués pasa un mal momento

Cristiano Ronaldo, devorado por sus ansias de revancha contra Florentino Pérez

Su reto en la Juventus no está saliendo como esperaba porque lo que realmente movió a Cristiano Ronaldo era otra cosa. Dejar mal a Florentino Pérez

placeholder Foto: Cristiano Ronaldo, de rodillas, tras ser eliminado por el Oporto en la Champions. (Efe)
Cristiano Ronaldo, de rodillas, tras ser eliminado por el Oporto en la Champions. (Efe)

Cristiano Ronaldo se ha movido, desde que dejó el Real Madrid, por un sentimiento de venganza y revancha para demostrar que puede ganar la Champions en otro club. Las consecuencias de uno de los mayores divorcios en el Real Madrid continúan haciendo daño a las dos partes. Florentino Pérez y Cristiano Ronaldo no acabaron bien una relación que empezó a quebrarse por las discrepancias del salario, los problemas con Hacienda y el cariño que ya no percibía el jugador del club. Nunca fue un matrimonio perfecto como el que sí existe entre Florentino y Benzema. El presidente ha hecho acercamientos para intentar recuperar la normalidad y en todo este tiempo han coincidido en un par de actos donde se han guardado las apariencias. Hace un año, el portugués visitó por primera vez el Bernabéu para asistir en un palco privado al Clásico. No quiso estar en la zona presidencial.

“Fue muy bonito estar en el Real Madrid”, es la bomba que soltó Cristiano Ronaldo nada más acabar la final de la Champions de Kiev en 2018. El portugués jugó ese partido enfrentado a Florentino Pérez. Sacó la munición y lo que debería haber sido una fiesta se convirtió en una declaración de guerra. ‘Ahí te quedas’, es el ánimo de revancha que tenía el portugués después de ganar su cuarta Champions con el Real Madrid. Ya no quería saber nada de Florentino y sus propuestas para intentar encontrar un acuerdo.

Foto: Pepe celebra en Turín la clasificación del Oporto.

Cristiano Ronaldo ‘pagó’ su carta de libertad con una cantidad de 100 millones de euros que puso la Juventus y que para Florentino resultó uno de los mejores negocios que ha hecho como presidente. Exprimió al luso. En los nueve años que estuvo en el Madrid se convirtió en el máximo goleador de la historia, jugó finales, ganó títulos y así hasta declararle un producto amortizado. Florentino dio un golpe para dejarle claro que ningún jugador está por encima del Real Madrid. Para él no supuso un drama la salida del luso, pero quiso que la despedida fuera de otra manera, a la altura de una leyenda del Real Madrid. No lo consiguió. Cristiano se marchó con prisas, con ansías de revancha. Cuando llegó a Turín y conoció más a fondo a la familia Agnelli se sintió más querido y habló de un club familiar.

Un nuevo batacazo

Casi tres años después de haber salido del Real Madrid con la idea de que podía ganar la Champions con otro club, como hizo con el Manchester United, el portugués se da un nuevo batacazo. No pasó de los cuartos de final contra el Ajax en su primera temporada con la Vecchia Signora y lleva dos años cayendo en los octavos de final contra el Lyon y ahora el Oporto. Cristiano está siendo devorado por sus ansías de revancha. Las mismas que exhibió en el césped de la final en Kiev contra el Liverpool con ese calentón en sus declaraciones.

La Juve fichó a Cristiano para recuperar la hegemonía en Europa y volver a conquistar la Champions que se le resiste desde que ganó el último título en 1996. No solo no lo consigue sino que va a peor. Cristiano ha sido incapaz de marcar un gol en los dos partidos contra el Oporto y es la primera vez en los últimos quince años que el luso no hace un tanto en una eliminatoria. En Italia han dejado de creer en el dios Cristiano. Ha bajado la devoción y la admiración por el goleador portugués que llegaba para hacer un equipo campeón de Europa. Su situación no tiene nada que ver con la que vivió el 3 de abril de 2018 cuando marcó un gol de chilena en el Juventus Stadium y el público se puso en pie para ovacionarle. Ese día, cuando vio la reacción de cariño de la afición rival, decidió que tenía que jugar en la Juve y hacerla campeona de Europa. Su reto no está saliendo como esperaba porque lo que realmente movió a Cristiano Ronaldo era otra cosa. Dejar mal a Florentino.

placeholder Cristiano Ronaldo al finalizar el partido entre la Juventus y el Oporto. (Efe)
Cristiano Ronaldo al finalizar el partido entre la Juventus y el Oporto. (Efe)

La situación actual de Cristiano Ronaldo en Italia no es la mejor. Está en su peor momento de popularidad. Le queda una temporada más de contrato (acaba en 2022) y el esfuerzo que tiene que hacer el club para afrontar su renovación es mayúsculo. Hasta el punto de que su director deportivo, Fabio Paratici, ha declarado que “no está en la agenda”. Pagarle el sueldo (31 millones de euros netos) ya es un sacrificio para una institución que la temporada pasada tuvo pérdidas por 71,4 millones de euros y tiene una deuda neta financiera de 385,2 millones de euros. Plantearse que hay que afrontar una ampliación de contrato con 36 años es una operación que hay que estudiar más detenidamente porque el portugués, a través de su agente Jorge Mendes, pide prolongarlo hasta 2023.

El empresario y presidente de la Juventus, Andrea Agnelli, ha hecho de todo para tener contento a Cristiano Ronaldo. Desde pagarle un sueldo que fue muy discutido por el anterior director deportivo, Beppe Marotta, con críticas de la prensa del país por la tremenda diferencia en la escala salarial hasta poner a tres entrenadores diferentes (Allegri, Sarri y Pirlo). Cristiano no solo no ha sido capaz de elevar el nivel competitivo de la Juventus en Europa sino que esta temporada el equipo está a diez puntos del líder, el Inter de Milán, y tiene muy difícil ganar su noveno Scudetto de forma consecutiva.

Caen las acciones de la Juventus

Por si fuera poco, al portugués le salen cada vez más críticos y uno de ellos es el ex entrenador del Real Madrid, Fabio Capello, que cargó con dureza por el gol de falta marcado por el Oporto que eliminó a la Juve. Acusó a los jugadores que estaban en la barrera de tener miedo en el lanzamiento. Cristiano fue uno de los que se levantó cuando el portugués Sergio Oliveira disparó a portería. La prensa transalpina cuestiona a Cristiano Ronaldo, habla de un rendimiento discreto en Europa y las portadas y diferentes artículos cargan con más dureza. Lo califican como una traición. El escenario todavía es más grave. Las acciones de la Juventus cayeron este miércoles un 6,5% por la eliminación en los octavos de final y las pérdidas son cada vez mayores en el club bianconero.

A Florentino Pérez tampoco le ha ido bien sin Cristiano. No ha sido capaz de fichar un goleador contrastado y ni Mariano ni Jovic (80 millones de euros entre los dos delanteros) han respondido a las expectativas. No era fácil sustituir a Cristiano Ronaldo. El que se quedó para coger el relevo (Bale) decepcionó y el que llegó (Hazard) está desaparecido y fracasando. La necesidad del equipo pasa por volver a tener un especialista del gol y, tras no fichar a nadie el verano pasado, la exigencia es reforzarse con un futbolistas que marque las diferencias. Pero está vez tiene que ser del nivel de Mbappé y Haaland.

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