Koeman desata la versión salvaje de Frenkie de Jong en el Barça
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El neerlandés está brillando

Koeman desata la versión salvaje de Frenkie de Jong en el Barça

El técnico azulgrana le ha entregado las llaves del centro del campo y le ha diseñado el ecosistema propicio para dar rienda suelta a su libertad individual

Foto: Frenkie de Jong sonríe tras marcar ante la Real Sociedad. (Reuters)
Frenkie de Jong sonríe tras marcar ante la Real Sociedad. (Reuters)

"Recuerdo venir al Camp Nou y ver a Frenkie de Jong jugar en una posición que no es la suya (cara de sorpresa). Nunca lo hubiese puesto ahí. Conmigo va a jugar como en el Ajax y en la selección”. Estas palabras de Ronald Koeman en una entrevista concedida a NOS dos días después de que el club azulgrana hiciese oficial la vuelta del neerlandés al Camp Nou abrieron la veda de la ilusión. Al fin y al cabo, el centrocampista neerlandés había pasado en apenas una temporada de maravillar al mundo en la Copa de Europa en escenarios como el Santiago Bernabéu a escabullirse en la intrascendencia como azulgrana.

Primero con Ernesto Valverde y después con Quique Setién, Frenkie de Jong nunca pudo exhibir con continuidad la batería de cualidades individuales que había mostrado en su etapa como ajacied, especialmente en el primer caso. Del eliminador de presiones a través del regate, el conductor de transiciones de enorme recorrido y el pasador en la base del Ajax de Amsterdam vimos poco o nada, detalles fragmentados y diluidos en dos equipos con problemas estructurales muy serios.

Fue víctima de las circunstancias del Barça

Sin embargo, el neerlandés era más víctima que culpable. Valverde contaba con tres centrocampistas con predilección por desarrollar su fútbol en la base de la jugada (Sergio Busquets, Arthur Melo y el mencionado De Jong) y el Txingurri decidió mover al flamante fichaje a la banda. Allí De Jong, pinchado en un costado por necesidades de un sistema con falta de amplitud y profundidad, asfixiaba su modo de entender el centro del campo. Observaba el juego de espaldas, se desconectaba del partido y era irrelevante. Su aportación, para bien y para mal, era regular en todos los sentidos.

El centrocampista del que Andrea Pirlo había dicho: “En estos momentos, es el mejor del mundo en su posición. Tiene la personalidad y la técnica para jugar ahí. Lo tiene todo. Especialmente la visión de juego, sabe dónde están sus compañeros y los movimientos que van a realizar”, tras tumbar a la Juventus en Copa de Europa sufría para encontrar su sitio en un Barça en descomposición. Desnaturalizado, Frenkie de Jong chocó frontalmente con el juego de posición azulgrana. Ni obtenía la libertad para florecer su fútbol ni el técnico supo encontrarle un rol en el que brillar y ser diferencial en el XI culé donde sucedían las cosas. Por el camino, la etapa de Ernesto Valverde a los mandos de la nave azulgrana cesó y llegó Quique Setién.

Foto: Frenkie de Jong con la camiseta del FC Barcelona. (EFE)

El técnico cántabro trató de reconvirtir a De Jong en un elemento ofensivo, alguien que rompiese por dentro y dotase al equipo de sorpresa y sumase gol. De Jong lo intentó y hasta marcó algún tanto, pero más delantero que centrocampista, el neerlandés malgastaba sus mejores condiciones: regate, conducción, zancada, pase que supere líneas de presión y dinamismo en salida de balón. A la decisión técnica del nuevo técnico del cuadro catalán le sigió la reprimenda de su exentrenador en Amsterdam, Erik ten Hag, quien expresó su malestar en Ziggo Sport: “Frenkie no es un goleador. Es el jugador encargado de abastecer a sus compañeros [a través del pase] para que ellos marquen goles o den asistencias”.

Koeman ha priorizado su fútbol

Koeman fue el primero en comprender que Frenkie de Jong llegó al Barça para dominar el centro del campo, no para observar cómo otros lo hacían. También el único que le ha brindado al neerlandés la jerarquía, el espacio y el vuelo necesario para fluir sobre el verde. El que le ha escuchado. Y el que ha priorizado su ascendencia en la idea por encima de la de otros centrocampistas. Cada vez más desinhibido y pimpante, De Jong va y viene como quiere a lo largo del carril central, puesto que su rol le otorga la autonomía necesaria para incrementar su agresividad con el cuero.

Él mismo daba en el clavo allá por octubre de 2020 en una entrevista concedida a EFE: "Quiero recibir el balón rápido y construir la jugada. Pienso que ese es más mi estilo de juego que esperar el balón y recibir más arriba, tocando menos la pelota. Me siento más cómodo en la posición de mediocentro que más arriba, pero también puedo jugar más adelantado. No me importa demasiado, pero si tengo que elegir me gusta más jugar en un doble pivote, por ejemplo, que como mediapunta".

placeholder Jules Koundé evita por los pelos un remate de Frenkie de Jong. (Reuters)
Jules Koundé evita por los pelos un remate de Frenkie de Jong. (Reuters)

Presente al inicio de la jugada y con Sergio Busquets ejerciendo como tercer central en salida de balón (algo que hemos visto desde el principio y se disparó frente al Granada), De Jong pisa la base desde la que dirigir las operaciones de su equipo y llega hasta el área rival cuando la jugada se anestesia en la frontal. Conecta con el primer escalón en inicio, demuestra que estar presionado y sentirse presionado no es lo mismo y se encarga de unir los primeros pases con el ataque. Luego, carga el área desde atrás y aporta llegada por sorpresa.

En este sentido, no solo tiene la espalda arropada por Sergio Busquets, sino que, además, ha encontrado el papel que le permite desatarse en campo contrario a través de la verticalidad. A mayor autonomía, más fútbol te devuelve. Así lo confirman los datos, ya que suma los mismos goles y asistencias en 19 encuentros de Liga 2020/21 que en 29 la pasada campaña (2 y 2). Además, ha pasado de promediar 66.1 toques por duelo a los 83.4 contactos y de realizar 51.8 pases por choque a los 65.2 actuales. El nuevo De Jong está disfrutando en el Barça.

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