EL CONVENIO COLECTIVO DE 2ªB SE FIRMÓ EN 1989

Tras el femenino, ¿vendrá otro convenio que no sea de cuando Luis Enrique hizo la mili?

La indefensión de Pallarés, que no puede jugar en el Orihuela al ser inscrito fuera de plazo, otro ejemplo de la necesidad de revisar un convenio que está en pesetas y habla del servicio militar

Foto: El ahora seleccionador nacional y ex futbolista Luis Enrique jurando bandera.
El ahora seleccionador nacional y ex futbolista Luis Enrique jurando bandera.

Haciendo un símil militar, el daño lo sufre la tropa, pero quien queda en evidencia es una vez más el alto mando del fútbol español. "El Orihuela cierra el mercado con el fichaje del delantero Pablo Pallarés, con 300 partidos en Segunda B y más de 50 goles". Así anunciaba el pasado 1 de febrero el alicantino diario Información la llegada procedente del Badalona del "nuevo futbolista del cuadro escorpión, que se ha unido a los entrenamientos del equipo bajo las órdenes de Gerard Albadalejo este mismo sábado, previo al partido de mañana en Buñol ante el Atlético Levante".

[El nuevo escándalo en el fútbol español]

Sin embargo, Pallarés no solo no debutó ese domingo con el Orihuela, sino que lleva tres semanas en su Gandía natal sin equipo y, por tanto, sin jugar ni cobrar. El problema se originó al no haber podido tramitar su licencia "debido a un retraso en la rescisión con su anterior club", según un comunicado emitido por la entidad oriolana. Fue la Federación Española de Fútbol (RFEF) la que confirmó la imposibilidad de inscribir a Pallarés en cualquier equipo en la presente temporada, dado que la rescisión de contrato con su anterior club "se presentó fuera de plazo".

Según el Orihuela, "este retraso ha perjudicado tanto a nuestra entidad como al propio jugador", aunque, seamos serios, ha perjudicado mucho más al futbolista. Pallarés tiene previsto denunciar al Badalona por el perjuicio que le ha ocasionado "la conducta dolosa" al presentar fuera de plazo la baja federativa. El valenciano considera "una negligencia al comunicar mi baja federativa cinco días después de firmarse, incumpliendo las obligaciones que tiene como club".

Ante ello, Pablo Pallarés anunció que "adoptaré las acciones legales correspondientes ante los juzgados competentes, para lograr el resarcimiento de los daños y perjuicios que la inexplicable y temeraria conducta del Badalona me ha causado a mí y a mi familia". Sin embargo, a sus 33 años y después de haber jugado en el Badalona, Kedad FA de Malasia, Guijuelo, Ponferradina, UCAM Murcia, Huesca, Cartagena, La Hoya Lorca, San Fernando, Almería B, Roquetas, Aguilas, Alcoyano, Dénia y Palencia, resulta que se siente "desprotegido ante una situación de la que no soy responsable, pero sí el principal perjudicado". Y el problema no es que se sienta desprotegido, sino que realmente lo está.

La presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, junto a la presidenta del CSD, Irene Lozano, y los firmantes del I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino. (EFE)
La presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, junto a la presidenta del CSD, Irene Lozano, y los firmantes del I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino. (EFE)

Un convenio colectivo obsoleto

Después de firmar el I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino para el que hicieron falta 14 meses y 26 días, 29 reuniones y una huelga que paralizó por completo la competición a mediados del pasado noviembre, quizás ha llegado el momento de preocuparse también por el fútbol masculino más modesto. Es decir, el de Segunda B y Tercera, que no genera el dinero del profesional, sino que lo necesita, de ahí que su protección y asistencia deberían ser prioritarias para Luis Rubiales, a quien en cambio le preocupa más entrometerse en la gestión de LaLiga, lógicamente porque es ahí donde está el poderoso caballero 'don dinero'.

Aunque parezca mentira la Segunda B se sigue rigiendo por el Convenio Colectivo para la Actividad del Futbolista Profesional en Segunda División B, publicado en el BOE del 14 de noviembre de 1989. Tanto es el tiempo que ha pasado sin ser actualizado, que hasta los pagos se hacen en pesetas y se habla de permisos para la mili. Basta con ver la foto que ilustra este artículo, en la que puede verse a Luis Enrique, actual seleccionador nacional, en su etapa de futbolista cuando hizo el servicio militar. Es por ello que en noviembre del año pasado, Futbolistas ON, el sindicato de futbolistas profesionales con más de 2.700 afiliados y afiliadas en activo, la mayoría de ellos precisamente de Segunda B, denunció el obsoleto convenio ante la Dirección General de Trabajo.

La organización que preside el ex futbolista Juanjo Martínez y cuya junta directiva está formada por otros que suman más de 2.000 partidos en Segunda B solicitó la negociación de un nuevo convenio a Proliga, por ser esta la organización que representa actualmente con carácter mayoritario a los clubes de esta categoría y que ocupa la posición de organización legitimada en la parte empresarial. También se lo comunicó a la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), por ser el sindicato firmante del convenio colectivo denunciado.

Sin embargo, y al igual que sucedía cuando el presidente de AFE era Luis Rubiales, a su actual máximo dirigente, David Aganzo, sí, el del famoso Máster a lo Cifuentes, tampoco parece interesarle demasiado este asunto. De hecho, la primera vez que fue convocado por Futbolistas ON para reunirse con Proliga, AFE avisó diez minutos antes que no podía acudir y la segunda, ni se molestó en avisar. Directamente no compareció.

Si, como ya hemos venido informando en El Confidencial, en las negociaciones del I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino lo único que ha hecho AFE y especialmente Aganzo es ralentizarlas, en las del nuevo convenio de Segunda B de momento no está y, lo que es peor, no se le espera. ¿Abrirán algún día los ojos los futbolistas profesionales españoles? Sus compañeros de las categorías más modestas, a quienes, insisto, precisamente la federación de Rubiales debería apoyar en lugar de preocuparse si LaLiga quiere jugar los lunes o llevarse un partido a Miami, necesitan su ayuda. Tanto como un nuevo convenio colectivo que no deje indefenso a futbolistas como Pablo Pallarés. Y, no, cuando esté firmado no hace falta que lo presenten en el Congreso de los Diputados. El postureo progre, ya saben, que solo parece considerar urgente la propaganda...

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