MUCHA PREOCUPACIÓN EN IBERDROLA Y LALIGA

Por qué el esplendoroso fútbol femenino podría quedarse a dos velas

Récord de asistencia, de audiencia, de ingresos por televisión... hasta la insensata idea de Luis Rubiales de crear otra competición que crea incertidumbre y paraliza el I Convenio Colectivo

Foto: Las jugadoras de la Real Sociedad, en el balcón del Ayuntamiento de San Sebastián. (EFE)
Las jugadoras de la Real Sociedad, en el balcón del Ayuntamiento de San Sebastián. (EFE)

De junio de 1987 en La Romareda a mayo de 2019 en el Nuevo Los Cármenes: 32 años después, la Real Sociedad de Fútbol volvió a levantar una copa. La diferencia, es que en esta ocasión fue la Copa de la Reina y no la del Rey. El equipo femenino del club donostiarra se impuso contra todo pronóstico al campeón de la Liga Iberdrola, el Atlético de Madrid Femenino, precisamente el mismo rival al que derrotó en Zaragoza. Si entonces uno de los grandes protagonistas de la noche fue Luis Arconada, esta vez fue su hermano Gonzalo, técnico de la Real, quien se llevó parte de la gloria junto a la guardameta Mariasun Quiñones y la goleadora y gran estrella del equipo donostiarra, Nahikari García.

La final de Granada, a la que acudió la Reina Letizia, batió un nuevo récord en lo que al fútbol femenino se refiere. Además de contar con una asistencia de 17.550 espectadores, entre ellos alrededor de 1.500 de la Real, el partido fue lo más visto del día en televisión con 2,2 millones de telespectadores, mientras que el minuto de oro rozó los 2,8. En marzo, el Wanda Metropolitano acogió a 60.739 personas para presenciar el Atlético de Madrid-Barcelona de la Liga Iberdrola y pulverizó el récord de las 48.128 que se dieron cita en San Mamés, precisamente en los cuartos de final de la Copa de la Reina. Para acabar de ilustrar el esplendoroso momento del balompié femenino en España, éxitos de las selecciones nacionales al margen, cabe destacar también la clasificación del Barcelona para la final de la Champions.

Es evidente que el fútbol femenino español está en pleno auge porque las cosas se están -o al menos se estaban- haciendo bien. Por un lado, gracias a la decidida apuesta de Iberdrola, que hizo posible la competición que lleva su nombre. Y, por otro, al hecho de que todos los clubes de LaLiga, a excepción de Real Madrid y Getafe, tengan equipo femenino, al que lógicamente mantienen con los ingresos que generan el masculino. Un claro ejemplo es la propia Real Sociedad, pues en Gipuzkoa hace muchos años que el fútbol femenino tiene buen nivel, pero fue a raíz de que el club donostiarra sacara equipo cuando de verdad ha empezado a crecer, hasta el punto de ganar un título y acaparar toda la atención. Basta con ver cómo se vivió la final de Granada en San Sebastián y cómo fueron recibidas las campeonas.

Las jugadoras de la Real Sociedad celebran el título de Copa ganado en Granada. (EFE)
Las jugadoras de la Real Sociedad celebran el título de Copa ganado en Granada. (EFE)

Hasta que llegó Rubiales para joderlo...

Pero, como reza el dicho popular "hoy es un gran día, verás como viene alguien y lo jode", el fútbol femenino español corre un serio peligro de irse al traste y, nunca mejor dicho, quedarse a dos velas... Sí, y el que ha venido a joderlo -con perdón- es paradójicamente el presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales. Su ocurrencia de crear otra competición lo único que ha logrado es crear confusión e intranquilidad. Y no solo entre los clubes, donde alguno le rendirá pleitesía solo por miedo, sino también en Iberdrola y en LaLiga. Tal y como adelantamos en El Confidencial, aunque los miserables habituales no citaran, cómo de insensata e inoportuna es la idea de Rubiales que hasta su directora del Departamento de Fútbol Femenino, Dolores Martelli, dimitió al conocerla.

Cabe destacar que Rubiales fichó a Martelli precisamente de Iberdrola, donde siguen sin entender nada, y que la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF), que cuenta con 70 miembros, manifestó su "más absoluto rechazo" al nuevo proyecto. Claro que lo hizo sin determinación, de ahí que ahora vean peligrar el histórico contrato televisivo firmado con Mediapro. Por no hablar del I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino, que sigue sin firmarse porque uno de los tres sindicatos que se sientan en la mesa negociadora se echó para atrás cuando la ACFF había aceptado las condiciones. Sí, ese sindicato fue AFE, casualmente el mismo que presidió Rubiales y al que ahora sigue manejando desde su despacho en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Por eso tiene su guasa que futbolistas de 13 clubes amenazaran a través de AFE con ir a la huelga. Pobres futbolistas, qué manera de tomarles el pelo...

Pero, para acabar con la Real, recientemente los rectores del club donostiarra decidieron cambiar la letra de su himno, el Txuri Urdin, en teoría para hacerlo inclusivo. Así, suprimieron el 'aurrera mutilak' (adelante muchachos) por el 'aurrera Reala'. En fin. El caso es que la Real ha vuelto a ser campeona y no ha tenido ninguna necesidad de cambiarse el género para celebrarlo, pues en realidad el club donostiarra siempre ha sido femenino y con una gran implicación de las mujeres. Por cierto, vergonzosa la presencia del Frente Atlético en Granada, como también algunos gritos que se escucharon desde la grada que ocupaban los aficionados de la Real contra el difunto Rubalcaba. Esto, además de Rubiales, es lo peor que le puede pasar al fútbol femenino: infectarse de lo peor que tiene el masculino.

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