LALIGA CUBRE LAS DOTACIONES EN CAMPOS DE PRIMERA, segunda y SEGUNDA B

Muerte súbita en primera regional: "Había un desfibrilador que le podía haber salvado"

El club asturiano Llaranes C.F. despedía hace dos años a Hugo Suárez. Su madre sigue escarbando y cuestionando qué podía haber pasado de haber contado con un aparato en buen estado

Foto:  Imagen de archivo de Hugo Suárez facilitada por la familia.
Imagen de archivo de Hugo Suárez facilitada por la familia.

Un fuerte dolor en el pecho obligó a Hugo Suárez a parar en pleno partido. Se acercó al banquillo para pedir un cambio a su entrenador, que fue corriendo a atenderle en la banda. Esa tarde, la del 13 de marzo de 2016, el Llaranes C.F. le había metido tres goles al Miranda en el campo Santo Domingo de Miranda en Avilés (Asturias), pero en el minuto 20 del segundo tiempo Hugo ya no podía más. Se sentó en el suelo y de un momento a otro cayó redondo, entró en parada cardiorrespiratoria y se reprodujo punto por punto un episodio de libro de muerte súbita.

Pero no se trata de un caso más, y mucho menos para su madre, Cristina, quien dos años después de la muerte de su hijo se esmera incansablemente en atar cabos que para ella siguen sueltos. Porque no puede comprender que mientras su hijo de 28 años perdía la vida en el campo, nadie recordara que había un desfibrilador arrumbado en un cuarto de calderas cogiendo polvo.

Por recurrente que sea, Cristina considera conveniente retomar el debate eterno sobre los desfibriladores y los controles médicos en el deporte porque "estas cosas siguen pasando". Y desde su punto de vista, la muerte de su hijo no ha servido para mejorar las condiciones del campo donde jugaba ni tampoco siente que hayan dado la cara los responsables —o corresponsables— de la cadena de errores, por lo que no se ha podido "honrar su memoria". De manera que, una vez superado el 'shock' inicial, Cristina comenzó a revolver el avispero, a tratar de comprender. Habló con forenses, con responsables del campo donde el equipo de su hijo jugaba como visitante aquella tarde y sorteó invitaciones de autoridades locales a asumir que son cosas que pasan.

"Es una desgracia para nosotros, sí, pero es que ahora sé, y tengo pruebas, de que durante cuatro años un desfibrilador estuvo tirado en una sala de balones y de calderas. Y tal vez hoy podría seguir llorando porque ya no lo tengo conmigo, pero al menos no pensaría que se podía haber hecho algo y no se hizo".

Hugo y sus compañeros celebran una victoria en los vestuarios.
Hugo y sus compañeros celebran una victoria en los vestuarios.

Cristina recopiló todos los informes médicos de Hugo en meses anteriores, los del club y también los de la fábrica de Fertiberia en la que trabajaba y comprobó que no se le había identificado ninguna afección cardíaca, a pesar de que en la autopsia aparecía una cicatriz de un posible accidente cardiovascular anterior y un informe toxicológico negativo, solo con un rastro de consumo de cannabis. Los médicos que le trataron en la ambulancia afirman que de haberse utilizado el desfibrilador "no se puede garantizar que se hubiera salvado pero tampoco se puede asegurar lo contrario".

Un Antonio Puerta de primera regional

En cada aniversario del fallecimiento de Hugo, Corvera y Avilés se vuelcan para homenajearle: la afición del Llaranes, de otros equipos de la zona, vecinos y familiares... Todavía se cruza con gente que se deshace en elogios hacia su hijo, a quien describe como "un chico sano, deportista y trabajador, muy de sus amigos". Y sin embargo, para su madre no hay mejor homenaje que "hacer las cosas bien" para "evitar que esto le pueda pasar a otros chicos". Es un Antonio Puerta de primera regional, con la diferencia de que el jugador del Sevilla pudo ser reanimado en un primer momento en el vestuario con un desfibrilador. La muerte súbita puede irrumpir en cualquier partido, sin distinciones por afición o por los ceros que el jugador en cuestión tenga en la cuenta. Pero lo cierto es que se ceba con los campos menores.

Y esto es así porque mientras que La Liga garantiza la existencia de un desfibrilador en cada campo de primera y segunda división, formación para poder usarlo, mantenimiento y una correcta ubicación, los demás recintos dependen de la regulación de su comunidad autónoma y de la federación correspondiente. En este caso, como averiguaría Cristina más tarde y como se debatió en los medios locales después, el equipo había llegado al campo porque uno de los cuatro clubes que juegan en el recinto de Santo Domingo de Miranda, el Grupo Deportivo Bosco, había aportado en 2012 un desfibrilador que ganó en un sorteo de la Real Federación Asturiana de Fútbol, dentro del programa 'Fútbol es vida'. Además, averiguó que se trata de un recinto de titularidad municipal del que el Miranda, equipo local contra el que jugaba Hugo Suárez, es concesionario.

Mapa del campo y de la ubicación del desfibrilador facilitado por la familia.
Mapa del campo y de la ubicación del desfibrilador facilitado por la familia.

En concreto, la obligación de usar desfibriladores en Asturias quedó regulado por primera vez en 2006 mediante el Decreto 24/2006, de 15 de marzo, pero se ceñía a la formación y utilización. Una década más tarde, el Decreto 54/2016, del 28 de septiembre, derogaba el anterior y ampliaba la regulación también al mantenimiento y a las medidas para la instalación de los equipamientos. Esta norma debía implementarse al cabo de doce meses y obliga a ubicar desfibriladores en determinadas instalaciones, entre ellas las deportivas con una "afluencia media diaria de usuarios igual o superior a 500 personas". En Andalucía, Canarias, Cataluña, La Rioja, la Comunidad Valenciana, el País Vasco y Madrid también es obligatorio el uso de un desfibrilador.

Lo cierto es que aquella tarde en el campo de Miranda había alrededor de un centenar de personas, luego de acuerdo con la ley de ese momento no había obligación de utilizar el aparato. Precisamente, ese fue el argumento del responsable del campo. No obstante, este se encontraba bajo llave a 70 metros del campo, tirado en una sala, en lugar de ubicado en una vitrina homologada bien señalizada y accesible, habiendo pasado los controles rutinarios. De manera que cuando Hugo comenzó a convulsionar nadie reparó en que el desfibrilador estaba ahí al lado, de manera que alguien llamó a una ambulancia, en la que entró consciente y donde le reanimaron convenientemente con un equipo más potente. Pero volvió a sufrir otro ataque fatal del que no se pudo recuperar.

"A veces quien lo suministra, sea diputación o federación, se olvida de todo lo demás, suele ocurrir que se quede en la caja de embalaje y sin montar"

Rubén Campo, fundador del Proyecto Salvavidas, que presta servicios a espacios cardioprotegidos, entre ellos los campos de LaLiga, afirma que "un desfibrilador que no esté bien ubicado y bien mantenido no sirve de nada". "A veces quien lo suministra, sea diputación o federación, se olvida de todo lo demás, suele ocurrir que se quede en la caja de embalaje y sin montar". Y añade que si hubiera un desfibrilador al lado de cada extintor se salvarían "por lo menos 4.500 vidas al año en España". Hay 230.000 paradas cardiacas al año y el 60% son presenciales, lo que permite actuar.

Tan solo un par de días después, los clubes del campo de Santo Domingo tuvieron una reunión previamente fijada con una asociación de desfibriladores para revisar la situación, tras la que se decidió trasladar el equipo a un cuarto de taquillas, si bien no se iba a costear la vitrina homologada, que tiene un coste de alrededor de 200 euros. Por su parte, y tras la entrada en vigor del nuevo decreto, la Real Federación de Fútbol de Asturias se ha puesto al día con una empresa que revisa y actualiza todos los equipos de reanimación.

Causa archivada

Una vez que recopiló la información suficiente, Cristina interpuso una denuncia en un juzgado de instrucción de Avilés por omisión del deber de socorro. Su argumento era que a su hijo "se le negó una posible vía de recuperación", pese a que sí fue atendido por una ambulancia. La clave era el tiempo que tomó la reanimación y finalmente se decidió archivar el caso al considerar que no habría garantías de que hubiera podido sobrevivir y que se habría tardado lo mismo en coger el desfibrilador y que llegara la ambulancia.

Camiseta en memoria de Hugo.
Camiseta en memoria de Hugo.

Cristina se resiste a abandonar la vía penal para buscar una reparación que no sea exclusivamente económica. "Lo único que yo puedo hacer por mi hijo es mantener limpia su tumba, por lo menos que su muerte sirva para que las cosas se hagan bien y los responsables tengan un escarmiento".

De hecho, los tiempos varían de unas versiones y otras. Según los testigos que ha consultado Cristina, la ambulancia llegó al cabo de entre 7 y 12 minutos frente a los 5 que registra el auto de sobreseimiento de un juzgado de instrucción de Avilés al que ha tenido acceso este diario. El abogado Antonio Navarro, especialista en Derecho Sanitario, explica que el hecho de que el desfibrilador "estuviera mal colocado o no fuera accesible puede constituir un funcionamiento anormal que incumplía el protocolo que podría derivar una corresponsabilidad por la pérdida de la oportunidad de salvar la vida a este chico", aunque de todas formas "es difícil determinar hasta qué punto hubiera sido útil en una parada cardiorrespiratoria de estas características".

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