Se rebeló por el favoritismo con Enzo

Marcos Llorente lo tiene crudo en el Madrid: Zidane perdona… pero no olvida

Zizou no cuenta con él, pero no quiere su marcha; Marcos tiene pretendientes de Champions como Atlético y Sevilla. Decidirá Florentino Pérez

Foto: Marcos Llorente, durante un partido con el Real Madrid. (Cordon Press)
Marcos Llorente, durante un partido con el Real Madrid. (Cordon Press)

En un Real Madrid de muchas luces, una sombra planea por sus tejados y siembra dudas. Marcos Llorente, uno de los mediocentros más prometedores de España, se encuentra en el limbo legal que odia todo futbolista: la suplencia y la certeza de que el entrenador, Zinedine Zidane, no cuenta con él. El jugador se quiere marchar, pero el Real Madrid le ha puesto freno, de momento. Un encontronazo de Llorente con su entrenador cuando éste era responsable del Real Madrid Castilla le pasa factura. Sus allegados tienen razón: Zidane perdona, pero no olvida.

Y este hecho, doloroso para el hijo de Paco Llorente, sobrino de Julio y nieto del difunto Ramón Grosso, se vio con claridad deslumbrante el pasado domingo. Ausentes Varane y Sergio Ramos, Zidane realizó cuatro movimientos en la alineación: sacó de su posición a Casemiro (que jugó de central), colocó de mediocentro a Kroos, a Isco lo puso en lugar del alemán y, finalmente, se decantó por Marco Asensio para la mediapunta. Lo más fácil hubiera sido colocar a Marcos Llorente de central y que los mencionados siguieran en sus puestos habituales. Llorente no jugó un minuto en el partido que lo tenía más fácil para jugar. Pero los recuerdos de Zidane son poderosos, y el francés no olvida tan fácilmente.

Un tipo directo

Zizou no olvida que aquel Castilla se rebeló en sus narices porque no podía consentir el favoritismo de papá Zidane con su hijo Enzo, un veinteañero de buena planta, hoy en el Alavés, que estaba muy por detrás de los jugadores del plantel que dirigía su progenitor. Sucedía en la temporada 2014/2015. Se le amotinaron sus jugadores por la capitanía a dedo de Enzo y porque, para ubicar a su hijo en el equipo, realizó movimientos que desestabilizaron al bloque. Protestaron todos. Esa maravillosa hornada, incluyendo el prometedor futbolista noruego Martin Odegaard, se difuminó un par de años más tarde. Porque la suerte y una mano invisible dejó visto para sentencia sus sueños madridistas.

Quienes conocen a Marcos Llorente dicen que es un chico de pocas palabras, pero no agacha la mirada cuando expone su opinión. Es directo como un disparo de fusil. Y una lejana mañana primaveral, en Valdebebas, le dijo a Zidane lo que pensaba. Y el entrenador tomó nota. El pasado año, el Alavés solicitó sus servicios y Llorente jugó cedido en el equipo vitoriano. El hijo de Paco Llorente, a las órdenes de Mauricio Pellegrino (hoy DT del Southampton), realizó una magnífica temporada y se erigió en uno de los pilares del que fue equipo revelación de la Liga y finalista de la Copa del Rey. Y fue pieza importante en la selección sub-21 subcampeona de Europa.

Zidane no está dando oportunidades a Marcos Llorente. (EFE)
Zidane no está dando oportunidades a Marcos Llorente. (EFE)

Regreso y vuelta al ostracismo

El Real Madrid reclamó entonces a Marcos Llorente y Zidane no puso demasiadas trabas a su incorporación. Como dicen en la planta noble del Bernabéu, Zizou es el que manda. Aseguran que ha hablado con Llorente y le ha dejado las cosas claras. Apenas dispondrá de minutos en la extensa temporada que le queda al equipo. Pero si desde el club le piden opinión, que lo harán, dirá que no vendan a nadie del primer equipo, incluyéndole a él.

Así las cosas, el entorno de Marcos Llorente opina que lo mejor para el futbolista será un cambio de aires, aunque lo tiene difícil. El Atlético Madrid (tal y como apuntó este periódico) ha estado acechando. Florentino Pérez no está por la labor de fortalecer a un rival directo, que además está sediento por devolverle la moneda tras el ofensivo caso de Theo Hernández. Sutilezas políticas: ha puesto una cláusula en el contrato del jugador de 200 millones para espantar a los lobos. El Sevilla también levanta el dedo y muestra deseos de contar, incluso como traspasado, con Marcos Llorente. Otro que se suma a la puja es el Southampton de Pellegrino, que conoce de primera mano las grandes prestaciones que ofrece el joven madrileño.

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No va a ser fácil que se marche. Porque Zidane no quiere que se mueva un varal del primer equipo. Lo deja todo en manos de Florentino Pérez o, en su defecto, de José Ángel Sánchez, su mano derecha. Ellos, los ejecutivos del negocio, prefieren hacer caja con el futbolista antes de que éste baje a mínimos por falta de uso. En los próximos días, quizás horas, cuando el cierre de mercado veraniego descorra las cortinas, todos se verán las caras. El sueño madridista de Marcos Llorente se evapora. Zidane le perdonó, pero jamás olvida una cara…

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