estuvo a punto de salir en el verano de 2015

Florentino olvida cuando quiso a Ramos fuera del Real Madrid: "Es muy grande"

La que ahora parece una relación profundamente idílica entre presidente y capitán fue durante un tiempo algo más que inestable, sobre todo cuando el defensa estuvo a un paso del United

Foto: Sergio Ramos y Florentino Pérez, en el acto de renovación del contrato del capitán en verano de 2015 (Juan Medina/Reuters).
Sergio Ramos y Florentino Pérez, en el acto de renovación del contrato del capitán en verano de 2015 (Juan Medina/Reuters).

A Florentino Pérez le salió redonda la jugada con Sergio Ramos. Un día estaba deseando venderlo y quitárselo de encima, pero al final decidió que lo mejor para él era que se quedase en el Real Madrid y algo menos de dos años después, el capitán es día sí y día también el héroe que unifica criterios en el madridismo. Ha sido tal el cambio de criterio del presidente que este martes, inmerso en la euforia colectiva tras la clasificación para cuartos de final de la Champions League que liberó su lado más amoroso hacia el defensa. "Siempre es muy grande", dijo el máximo mandatario blanco ante las cámaras de Antena 3.

La que ahora parece una relación profundamente idílica entre presidente y capitán fue durante un tiempo algo más que inestable. El poder le sienta bien a Florentino y cuando siente que lo comparte de alguna u otra manera, tiende a protegerse. En el Madrid, los únicos que tienen fuerza suficiente para contrarrestar al mandamás son los jugadores veteranos, los que han echado raíces en la casa. Le pasó en su día con Hierro, luego con Raúl y Guti, después con Casillas y Sergio Ramos. Todos acabaron saliendo del club por la puerta de atrás. Todos, menos Ramos, que no salió por una cuestión de discordancia de tiempos.

En el verano de 2015, el Real Madrid quería fichar a David de Gea y David de Gea quería fichar por el Real Madrid. Desde junio la operación estaba en marcha y todo indicaba que tarde o temprano iba a llegar a buen puerto y el exportero del Atlético de Madrid jugaría con el escudo blanco. Sin embargo, a Van Gaal tampoco le hacía gracia la idea de quedarse sin su cancerbero titular y se puso firme. Quiso sacar tajada, pues tampoco le convenía tener a un jugador descontento en la plantilla y quiso aprovechar que a Sergio Ramos le había llegado el momento de renovar su contrato y que se habían producido mensajes desde el entorno del jugador que anunciaban que no vería mal una posible salida del Madrid. Y el Manchester United se lanzó a por él.

Ramos es el líder natural del Real Madrid (Alessandro Bianchi/Reuters).
Ramos es el líder natural del Real Madrid (Alessandro Bianchi/Reuters).

Ramos entendió que había cumplido con creces en el club de su vida y que el aficionado entendería que después de una década dedicada a defender el honor madridista por todo el mundo, pudiera elegir seguir su carrera en otro club, plantearse otro reto en la vida. Y por eso se reunió con Florentino Pérez en China, durante la gira por aquel país que había comenzado el club. Se vieron a solas en una cita eterna en la que los puntos de vista iniciaron muy distanciados, reflejando una relación prácticamente muerta, pero que finalizó con un apretón de manos. Ramos entró a la sala con la idea clara ​de irse y así se lo expuso al presidente, quien acabó convenciéndole de que se quedase.

La intrahistoria cuenta que hubo lágrimas, gritos, situaciones tensas y un abrazo final. Florentino había tenido unos meses muy intensos, rodeado de problemas y despedidas. Primero comenzó con la destitución de Carlo Ancelotti, la cual no sentó bien ni en la afición ni en la plantilla. Posteriormente gestionó la bochornosa salida destrangis de Iker Casillas al Porto, lo cual puso de nuevo a parte de la grada contra él. No podía permitirse otra salida traumática. Tenía que retener a Sergio Ramos por mucho que desease en realidad quitárselo de encima. Incluso una vez se olvidó la oferta del United y Sergio firmó su renovación hasta 2020, lo que cerró un episodio muy tenso (incluido el bochorno con De Gea), el presidente estuvo en el alambre en la siguiente Navidad por la marcha del equipo, hasta que echó a Benítez, ascendió a Zidane y, por sorpresa, ganó la Copa de Europa.

Año y pico después, Sergio Ramos sigue salvando al Real Madrid, continuando indefinidamente la contradicción que él tan bien expuso al acabar el partido en Nápoles: "Hace una semana me mataban, hace un mes era muy bueno y no por meter goles seré un héroe". Y Florentino tan contento.

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