EN NOVIEMBRE no quiso entrenar al primer equipo

La negativa de Zidane que envió otro título de Liga a las vitrinas del Camp Nou

Tras el 0-4 firmado por el Barcelona en el Bernabéu, Zidane rechazó la oferta de Florentino Pérez. Cuando asumió el cargo, semanas después, ya se había perdido mucho tiempo

Foto: Imagen de la presentación oficial de Zidane como entrenador del Real Madrid (Reuters)
Imagen de la presentación oficial de Zidane como entrenador del Real Madrid (Reuters)

El repaso fue tremendo. No tuvo que pisar el acelerador el Barcelona. Un equipo sin Leo Messi, que saltó al campo en el segundo tiempo -tras semanas de inactividad por una lesión en una rodilla- para unirse a la fiesta. No hizo falta que el argentino sacara a relucir su repertorio para derribar a un Real Madrid que a finales de noviembre de 2015 se iba cayendo a pedazos. El 0-4 dejó a la grada del Santiago Bernabéu hundida, más a un presidente que tomó entonces la decisión de despedir a Rafa Benítez de inmediato. El plan estaba claro en su cabeza, pero se vino abajo de manera inesperada. Una negativa de Zidane que entonces no esperaba Florentino Pérez. Con el galo se estiró la ventaja que llevaba el Barça, en la misma medida que al final llevó al equipo a sumar 12 jornadas seguidas victoriosas y la citada diferencia se recortó a la mínima expresión.

Florentino Pérez, que nunca tuvo mucha fe en Rafa Benítez, decidió entonces que para salvar la temporada se imponía un cambio radical en la dirección del equipo. Ya sabía, como todos, que el ambiente en el vestuario no era bueno, que muchos jugadores -incluyendo pesos pesados como Cristiano Ronaldo- no comulgaban con los métodos del entrenador madrileño. El mercado no ofrecía muchas posibilidades, así que llamó a Zidane para ofrecerle el banquillo del primer equipo. Sin embargo, el técnico francés dudó al principio y declinó al final. No tenía nada claro hacerse cargo del equipo mayor y tras meditar, optó por dejar pasar de largo el tren.

El 21 de noviembre el Barcelona profanó el Bernabéu y tres días después Florentino Pérez aparecía ante los medios para dejar claro que la figura de Rafa Benítez no se tocaba. La decisión de Zidane, como informó este periódico, de continuar entrenando al filial acabó siendo más que decisiva a la vista de lo que sucedió posteriormente, con un apretado desenlace de torneo que terminó con el título de Liga en las vitrinas del Camp Nou. Perdió el club blanco unas semanas que se han desvelado definitivas. Cuando el francés asumió el mando, era mucha la diferencia que recortar. El Barcelona ganó una Liga más; se ha llevado seis de las últimas ocho disputadas.

Zidane se ha ganado el afecto de los jugadores del Real Madrid (Reuters)
Zidane se ha ganado el afecto de los jugadores del Real Madrid (Reuters)

La solución que nunca lo fue

La realidad del Real Madrid se llenaba de barro a medida que pasaba el tiempo. Por faltaba algo, el bochornoso 'caso Cherysehev' cargó de más tensión el entorno blanco. La agitación social crecía a pasos agigantados, con la figura de Florentino Pérez cada vez más discutida y un Rafa Benítez más criticado por la afición. La temporada amenazaba con irse por el sumidero, pero el presidente sabía en ese momento que no podía hacer otra cosa que aguantar el vendaval como pudiera.

Durante semanas se dedicó a reforzar la figura de Rafa Benítez en cualquier foro. Primero, en rueda de prensa, afirmó que “Rafa Benítez tiene todo nuestro apoyo y confianza. Tiene la capacidad suficiente como para llevar adelante a este equipo”. Días después, en 'El Larguero' de la 'Cadena Ser' recalcaba que “no será destituido. Vino para resolver un problema y por lo tanto es la solución”. A finales de 2015, el presidente subrayó que “es nuestro entrenador y no hay más que decir”. A principios de enero, el técnico era despedido y Zidane, ahora sí, aceptaba el reto. Posiblemente demasiado tarde.

La relación entre Rafa Benítez y el vestuario vivió momentos de gran tensión (EFE)
La relación entre Rafa Benítez y el vestuario vivió momentos de gran tensión (EFE)

Grietas en el vestuario

Tras empatar en Mestalla (2-2) en el primer partido del año, Rafa Benítez firmaba su defunción como entrenador del Real Madrid. Para entonces Zidane ya había cambiado su opinión; ahora sí estaba dispuesto a asumir el reto. Desde el primer intento al definitivo, el equipo blanco se dejó en el camino 5 puntos; derrota ante el Villarreal y el mencionado empate ante el Valencia. El problema es que, ya con Zizou, el equipo cedió más puntos -derrota en el Bernabéu ante el Atlético y empates en los estadios de Betis y Málaga-, pues la tarea no era nada sencilla. La etapa de Benítez había abierto diferentes grietas en el vestuario. Cuando se restañaron, se inició una caza que casi acaba en éxito. Las últimas semanas del año pasado no fueron aprovechadas de verdad.

Esas últimas semanas del año pasado se han revelado como determinantes. De haber aceptado Zidane el reto en aquel momento, tal vez el escenario habría sido otro, aunque eso ya nunca se sabrá. Sí está claro que la situación era entonces insostenible, con el estado físico de más de un futbolista en precario. Hubo en la recta final de 2015 algún que otro encontronazo entre Rafa Benítez y algún jugador. El grupo, con contadas excepciones, no comulgaba con el técnico español. Poco a poco se iba pudriendo todo en el interior del vestuario. Cuando Florentino Pérez convenció a Zizou, ya era tarde. Al menos con la Liga. La Champions League dictará la sentencia definitiva para calificar la temporada.

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