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El ICSS promueve en Nueva York un frente mundial contra la corrupción en el deporte
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Conferencia Securing Sport 2015

El ICSS promueve en Nueva York un frente mundial contra la corrupción en el deporte

La exsecretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice; el exfiscal general del mismo país, Eric Holder; o el presidente del Comité de Reformas de la FIFA, Francois Carrard han participado en la conferencia

Foto: En la imagen, Francois Carrard, presidente independiente de la Comisión de Reformas de la FIFA 2016 (Reuters)
En la imagen, Francois Carrard, presidente independiente de la Comisión de Reformas de la FIFA 2016 (Reuters)

El Harold Pratt House, un elegante edificio colonial de los tiempos de los 'founding fathers' a la vera del mítico Central Park, ha sido el imponente marco elegido por el Centro Internacional para la Seguridad del Deporte (ICSS) para tratar de arrancar a los principales actores nacionales y transnacionales implicados en la lucha contra la corrupción y el delito organizado en el deporte algo más que un simple compromiso para aunar fuerzas contra una lacra que en la última década ha socavado peligrosamente su integridad y credibilidad.

El Security Sport 2015, o lo que es lo mismo, el evento más importante en el calendario anual de esta organización sin ánimo de lucro con sede en Qatar e integrada por un amplio ramillete de consejeros y expertos en legislación, políticas deportivas, salud, fraude y anticorrupción, pretende convertirse en una suerte de trampolín para movilizar de una manera coral los esfuerzos internacionales con el claro objetivo de salvaguardar el deporte en cuanto fenómeno de masas, liberándole de corruptelas o asociaciones ilícitas.

La perentoria necesidad de tender puentes e implementar cuanto antes un plan de acción a nivel mundial en el que se involucren gobiernos y asociaciones internacionales de ámbito diverso implicadas en la lucha sin cuartel contra la actividad delictiva en el deporte es el fin último de unas conferencias en las que el ICSS ha metido toda la carne en el asador convencido de poder abanderar en un futuro no muy lejano, a modo de asociación mundial contra el delito en el deporte, ese arduo y enconado enfrentamiento contra las apuestas ilegales o el amaño de partidos.

La presencia en el estrado de La Gran Manzana de personalidades de primera línea tanto del mundo de la política como del deporte, caso de la exsecretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice; el otrora Fiscal General de los EEUU, Eric Holder; el presidente del Comité de Reformas de la FIFA, François Carrard; el presidente de la Federación de Fútbol de EEUU, Sunil Gulati; o el sudafricano Tokyo Sexwale, uno de los siete candidatos a suceder a Joseph Blatter en el trono de la FIFA, da una idea del poder de convocatoria del organismo presidido por Mohammed Hanzab, ese militar de carrera que hace un quinquenio se embarcó en una cruzada para limpiar el mundo del deporte de cualquier atisbo de corrupción y reconducir su gobernabilidad para que vuelva a estar bajo el manto de la ley y no alejada de esta.

Consenso global

El concienzudo análisis que harán durante estos dos días en Nueva York los reputados ponentes del peliagudo presente por el que atraviesa hoy el mundo del deporte, salpicado aquí y allí de embarazosos casos de corrupción o apropiación indebida de millones y millones de euros, habla de la trascendencia de un cónclave que abogará, en definitiva, por encontrar fórmulas de consenso global que hagan posible que el deporte vuelva a estar en manos responsables, transparentes y, sobre todo, íntegras.

El fútbol, como es lógico dada la trascendencia mediática de sus últimos y variopintos escándalos, ocupará un lugar preeminente en esta quinta edición del Security Sport, la primera que se celebra en los Estados Unidos. Precisamente, el hecho de que fuera el FBI y las autoridades anticorrupción estadounidenses las que tiraran de la manta justo en vísperas de las elecciones a la presidencia de la FIFA para desenmascarar el turbio entramado delictivo montado durante años por algunos de los principales líderes del organismo que gobierna el balompié planetario ha tenido bastante que ver en la elección de la sede de las conferencias por parte del ICSS.

Las diferentes versiones de corrupción en que han incurrido semejantes personajes hasta el grado de rebozar por el fango la credibilidad de la federación internacional de mayor calado serán objeto de estudio, así como las amenazas emergentes contra la seguridad cibernética, las intrusiones ilícitas de drones o aviones no tripulados y el impacto social y económico del deporte. "Pretendemos promover a lo largo de las conferencias la rendición de cuentas en el deporte por todos sus grupos de interés: las organizaciones deportivas, los patrocinadores comerciales y los gobiernos. A partir de ahí, tendremos una inmejorable ocasión para realizar reformas reales y positivas que hagan posible restaurar la reputación del deporte y apostar por un mejor y brillante futuro", destacó Mohammed Hanzab en el pistoletazo de salida del evento.

El Harold Pratt House, un elegante edificio colonial de los tiempos de los 'founding fathers' a la vera del mítico Central Park, ha sido el imponente marco elegido por el Centro Internacional para la Seguridad del Deporte (ICSS) para tratar de arrancar a los principales actores nacionales y transnacionales implicados en la lucha contra la corrupción y el delito organizado en el deporte algo más que un simple compromiso para aunar fuerzas contra una lacra que en la última década ha socavado peligrosamente su integridad y credibilidad.

Centro Internacional para la Seguridad del Deporte (ICSS) Nueva York
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