destituido en el histórico club de colombia

Lillo es la última víctima del decadente Millonarios que alumbró a Di Stéfano

Del ‘ballet azul’ con el que fue conocido el Millonarios de Bogotá de Di Stéfano apenas queda nada. Lillo ha sido la última víctima de un grande en caída libre

Foto: Juanma Lillo dejó de ser entrenador del Millonarios de Bogotá (EFE)
Juanma Lillo dejó de ser entrenador del Millonarios de Bogotá (EFE)

‘El ballet azul’. Se acuñó este apodo para referirse a un equipo irrepetible que en la década de los años 50 del pasado siglo lideraba Di Stéfano. Millonarios de Bogotá asombraba al mundo entero practicando un fútbol lleno de calidad y magia. Hoy, por el contrario, el club colombiano se deshace poco a poco. Juanma Lillo ha sido su última víctima en una histórica institución que navega hacia ninguna parte… Hace unos días cayó Pepe Portolés, el Director Deportivo que puso en marcha un nuevo proyecto, y ahora ha sido el técnico tolosarra el ‘ejecutado’. Un proyecto que nació hace 10 meses y que caminaba por buen camino a nivel deportivo, pero que ha sido enterrado en las últimas semanas.

En el anterior torneo, Juanma Lillo no clasificó a Millonarios para disputar la final del pasado campeonato por un penalti -en 25 años sólo se ha clasificado una vez-, siendo el equipo menos goleado del Apertura 2014. El equipo había experimentado una franca recuperación, ganando en un mismo campeonato, por primera vez en la historia, los dos clásicos a Atlético Nacional, Santa Fe y Atlético Junior, los otros tres grandes de Colombia. Llegaron las vacaciones, pero no los refuerzos necesarios para seguir compitiendo.

En dicho torneo, el club azul consiguió el pase para disputar la fase final cinco jornadas antes de que acabara el campeonato regular, algo que nunca sucedió desde que cambió el formato de la competición hace 19 años. No conviene olvidar que en el torneo anterior al aterrizaje de la dupla Lillo-Portolés, el Atlético Nacional superó a Millonarios en 28 puntos tras el torneo previo a las fases definitivas. Otro dato a tener en cuenta es que el club de Bogotá sólo ha disputado una final en los últimos 25 años, señal de que muchas cosas no se han hecho bien.

Las guerras internas que asolan al histórico club protagonizan la vida diaria de Millonarios desde hace meses. Hasta cuatro presidentes -el quinto puede aparecer en breve- se han sentado en el sillón de mando en los últimos meses. Desde enero, Juan Carlos Saldarriaga, Julio César Ortiz, Adriana Pinto y Enrique Camacho han dirigido al club, provocando una inestabilidad institucional que ha dado con los huesos de Lillo en la calle.

Accionistas divididos, dirigentes incapaces de marcar un rumbo fijo, guerras mediáticas alrededor de Millonarios con filtraciones constantes… José Portolés, contratado como Director Deportivo, fue destituido hace días, y ahora es Lillo el que ha seguido el mismo camino. La afición, numerosa en todo el país, asiste al espectáculo entre sorprendida e indignada, provocando que algunos dirigentes hayan recibidos duras críticas y hasta amenazas.

Cuando Millonarios juega en casa, alrededor del palco presidencial siempre hay ‘movimiento’. Los dirigentes reciben en los últimos tiempos serias amenazas, lo que ha provocado que alguno de ellos haya cambiado de ubicación en el estadio. Además, empresarios interesados en comprar algún paquete de acciones -el accionariado está muy repartido-, han dado marcha atrás a la vista del convulso momento que vive el club de Bogotá.

La inversión realizada para potenciar la plantilla ha sido mínima, lo que ha provocado que su potencial haya quedado muy mermado. En el actual torneo Clausura, ocupa el puesto número 11 tras 7 fechas disputadas. El plantel ha sufrido cuatro bajas importantes, llegando al equipo apenas tres futbolistas que no han mejorado el nivel en relación al pasado torneo, en el que Millonarios se quedó a un solo paso de disputar la gran final. Complicada situación cuando en seis meses el equipo ha de afrontar tres competiciones

El cuerpo técnico español, con Portolés y Lillo al frente, nunca ha sido respaldado de manera incondicional por el presidente de turno. Es más, se les ha ‘movido la silla’ en muchos momentos, filtrando a los medios hasta sus emolumentos -quintuplicando el sueldo real del técnico en algún caso- para dañar y hasta para poner en riesgo la integridad de los citados. No hay que olvidar que en Colombia es muy peligroso hacer públicos este tipo de datos, algo que hasta se puede sancionar con la ley en la mano.

Pepe Portolés y, en consecuencia Juanma Lillo, apenas dispuso de dinero para reforzar la actual plantilla. Mientras, los rivales de Millonarios -Nacional, Santa Fe, Independiente…- invertían hasta cinco veces más en la contratación de futbolistas. Para comprobar el resultado final, basta con echar un vistazo a la clasificación. Los resultados, fruto de una plantilla que no fue reforzada como es debido, dictaron sentencia.

La afición del club más popular de Colombia, la más numerosa en el país y a nivel mundial si de fútbol colombiano hablamos, empieza a perder la paciencia. Exige caras nuevas en el campo, pero ve cómo el equipo cae en picado porque los fichajes necesarios para luchar por el título no llegan. Y es que Millonarios dispone de una de las plantillas más cortas de la máxima categoría. Pepe Portolés y Juanma Lillo contactaron con varios futbolistas que podían reforzar de verdad el plantel, pero la dirigencia no disponía de recursos económicos, mientras los rivales de Millonarios potenciaban sus equipos.

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