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A Mourinho le salió mal especular ante un Bayern que quiso ganar
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EL PRIMER TÍTULO DE GUARDIOLA, EN LOS PENALTIS

A Mourinho le salió mal especular ante un Bayern que quiso ganar

La Supercopa de Europa viajó de su habitual sede, Mónaco, hasta Praga. El nuevo escenario sirvió para que Guardiola levantar su primer título en el Bayern

Foto: Ribery dedica su gol a Pep Guardiola (Efe).
Ribery dedica su gol a Pep Guardiola (Efe).

La Supercopa de Europa viajó de su habitual sede, Mónaco, hasta Praga. El nuevo escenario, el Eden Stadium, un campo de cuatro estrellas con hotel incluido, recibió al campeón de Champions y Europa League en un choque entre dos grandes con intrahistorias como la vieja rivalidad que Mourinho y Guardiola fraguaron en la Liga. Asustaron primero los ingleses con el tanto de Torres, los alemanes no fueron capaces de responder hasta el inicio de la segunda parte cuando Ribéry obtuvo la recompensa que tanto buscó y nadie rompió el empate provocando la prórroga. Hazard hizo pensar que la Supercopa se teñiría de azul hasta que Javi Martínez apareció en el último suspiro para mandar la final a los penaltis, donde el fallo de Lukaku hizo al Bayern campeón de la Supercopa de Europa.

El equipo Pep Guardiola salió mostrando sus intenciones, como acostumbra: en tromba. El conjunto alemán se abría con Ribéry y Robben y fue el primero en poner a prueba a su rival que tenía en su once titular a Fernando Torres. Precisamente fue el español el encargado de inaugurar el marcador con un tanto precioso que se forjó tras una contra liderada por Hazard, continuada por Schürrle, que no centró raso del todo porque el balón dio un bote antes de que la bota de Torres la enganchase a la altura perfecta. El 'nueve' llegó con todo, no se lo pensó y con media volea hizo de Neuer un espectador privilegiado. Tres toques para desmontar al Bayern a los ocho minutos del pitido inicial.

Los alemanes contestaron en la jugada posterior, pero el equipo de Guardiola no terminaba de carburar. No es el equipo descarado, vertical y directo de la temporada pasada; se nota que la esencia de Guardiola (toque y elaboración) no ha sido asimilada del todo por el equipo. Las llegadas al área de Cech se sucedían lideradas por Ribéry pero carecían de definición mientras evidenciaban cierto temor a una nueva contra del Chelsea. El Bayern tenía serios problemas para detener las pocas acometidas del conjunto inglés, que esperaba a su rival en el área con Torres correteando sin apoyo alguno.

Ribéry iguala el marcador

Mourinho no quería jugar, su planteamiento se basaba en dar la voz cantante a su rival para aprovechar sus fallos. Los jugadores del Chelsea se amontonaban en pocos metros detrás del balón, mientras el Bayern seguía el guión establecido con demasiados problemas en el centro del campo donde no lograban hilar el juego. Cierto es que llevaba la iniciativa, pero la desaparición de Robben y Müller lastraba a los alemanes que dependía de la creatividad de un Ribéry que no encontraba pareja de baile.

En la segunda parte, la salida del Bayern fue un calco de la primera con una diferencia: esta vez sí hubo gol. Ribéry había descubierto que el lado bueno de Cech era el izquierdo durante el primer tiempo y probó por la derecha. El mejor jugador europeo se sacó un trallazo ajustado al palo y a media altura que sorprendió y dejó en evidencia a Cech. Después de celebrarlo con Guardiola quiso probar de nuevo, pero esta vez no le salió. El Chelsea se difuminó, desapareció paulatinamente y el balón se convirtió en un objeto extraño para los de Mourinho.

El Chelsea se queda con diez

Comenzaba el monólogo habitual del Bayern que interrumpió un Chelsea al que no había que dar por muerto. Oscar lo demostró cuando recibió en el área pequeña un balón de Schürrle que obligó a lucirse a Neuer. No sería la última vez, porque el Chelsea tuvo varias ocasiones para matar el partido. Guardiola, en cuclillas en el área técnica, se desesperaba y el partido se rompía y se volvía loco por momentos. Recuperado el control, llegó el susto para el Bayern. Un pisotón involuntario de Torres a Javi Martínez dejó a éste en el suelo con la rodilla tocada; tras unos minutos de incertidumbre, el ex del Athletic Club volvía al campo.

Las faltas afearon un partido que se empezaba a hacer largo para los jugadores del Chelsea, tocados por el esfuerzo físico realizado. Les quedaba aliento para asustar a un Bayern salvado por Neuer, una vez más, y no acusaron la expulsión de Ramires por una fea entrada sobre Götze. Los ingleses aprovechaban los fallos de los alemanes mientras éstos fabricaban jugadas, así eran las jugadas mientras el partido moría en el Eden Stadium.

Javi Martínez provoca los penaltis

Los breves minutos previos a la prórroga dieron vida al Chelsea. La zaga recuperó y David Luiz se encargó de poner el balón en profundidad para Hazard. Sin contemplaciones, rompió la cadera a Lahm, se metió hasta la cocina para fusilar a Neuer con un tiro violento y cruzado. Los ingleses se crecían y las urgencias aparecían para un Bayern al que le entraron las prisas ante Cech. El Chelsea, por su parte, dejaba pasar el tiempo, no tenía prisa, le favorecía el marcador. El Bayern murió peleando: Cech se hartó de salvar a los suyos ante la avalancha alemana. Y cuando parecía que la Supercopa viajaría a Londres, Javi Martínez desató la locura en Praga cuando enganchó uno de los constantes balones que caían sobre el área del Chelsea: ajustó la mira y batió a Cech en el último suspiro. Tiempo para las penas máximas.

Los penaltis hacen campeón al Bayern

El fallo de joven Lukaku sentenció al Chelsea. Antes David Luiz, Oscar, Lampard y Cole batieron a Neuer. Por parte del Bayern, Alaba, Kroos, Lahm, Ribéry y Shaquiri no fallaron. El Bayern de Guardiola se redimió de la Supercopa alemana y conquistó la de Europa en un partido donde llevó la iniciativa ante un Chelsea que especuló y la suerte le dio la espalda. Mourinho aseguraba en la previa que el mérito no era suyo ni de Guardiola, porque no fueron ellos los que llevaron a Chelsea y Bayern hasta la final de la Supercopa de Europa, pero en su batalla personal anota un nuevo tropiezo ante Pep, que da su primer título al Bayern, justo vencedor porque eso era lo que quería: ganar.

- Ficha técnica:

2 - Bayern de Múnich: Neuer; Rafinha (Martinez, m. 56), Boateng, Dante, Alaba; Lahm; Robben (Shaqiri, m. 96), Müller (Götze, m. 71), Kroos, Ribery; Mandzukic.

2 - Chelsea: Cech; Ivanovic, Cahill, David Luiz, Cole; Ramires, Lampard; Schürrle (Mikel, m. 87), Oscar, Hazard; Torres (Lukaku, m. 98).

Goles: 0-1, m. 8: Torres. 1-1, m. 47: Ribery. 1-2, m. 93: Hazard. 2-2, m. 121: Javi Martínez.

Tanda de penaltis: 1-0: Alaba. 1-1: David Luiz. 2-1: Kroos. 2-2: Oscar. 3-2: Lahm. 3-3: Lampard. 4-3: Ribery. 4-4: Cole. 5-4: Shaqiri. 5-4: Lukaku, detiene Neuer.

Árbitro: Jonas Eriksson (Suecia). Amonestó a Ribery (22) y a Boateng (83) por parte del Bayern; a Cahill (40), Ramires (64), David Luiz (65), Torres (90), Lukaku (98), Cole (116), e Ivanovic (119) por el lado del Chelsea. Expulsó a Ramires por doble amarilla (85).

Incidencias: partido de la Supercopa de Europa, disputado en el estadio Eden Arena de Praga ante 17.686 espectadores.

La Supercopa de Europa viajó de su habitual sede, Mónaco, hasta Praga. El nuevo escenario, el Eden Stadium, un campo de cuatro estrellas con hotel incluido, recibió al campeón de Champions y Europa League en un choque entre dos grandes con intrahistorias como la vieja rivalidad que Mourinho y Guardiola fraguaron en la Liga. Asustaron primero los ingleses con el tanto de Torres, los alemanes no fueron capaces de responder hasta el inicio de la segunda parte cuando Ribéry obtuvo la recompensa que tanto buscó y nadie rompió el empate provocando la prórroga. Hazard hizo pensar que la Supercopa se teñiría de azul hasta que Javi Martínez apareció en el último suspiro para mandar la final a los penaltis, donde el fallo de Lukaku hizo al Bayern campeón de la Supercopa de Europa.

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