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El coche eléctrico que dejó boquiabierto a medio mundo y con el que no pueden ni los F1
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El asombroso prototipo McMurtry Spéirling

El coche eléctrico que dejó boquiabierto a medio mundo y con el que no pueden ni los F1

Desconocido hasta el momento, el McMurtry Spéirling dejo boquiabiertos a propios y extraños con sus increíbles prestaciones en el mítico Festival de la Velocidad de Goodwood

Foto: El McMurtry Spérling, el prototipo eléctrico que asombra al mundo. (FOS)
El McMurtry Spérling, el prototipo eléctrico que asombra al mundo. (FOS)

Mezcla de coche de carreras, prototipo o vehículo futurista, una singular y totalmente desconocida máquina levantó regueros de admiración a su paso en el famoso Goodwood, el Festival de la Velocidad británico. Pero, también de polvo. Literalmente. Se trataba del McMurtry Spéirling, un coche de increíble diseño y tecnología que batió el récord histórico de competición que alberga el evento. Pero, ¿de dónde salía semejante proyectil, que aceleraba en segundo y medio de 0 a 100 km/h, con agilidad pasmosa y mayor punta de velocidad que la de un Fórmula 1?

El 'Festival of Speed' es el sueño de miles de aficionados y del aristócrata Duke of Richmond, su inspirador. Celebrado en el ajardinado entorno de Goodwood House, se trata de una tradicional fiesta anual dedicada al pasado y al presente del automovilismo, donde los seguidores del motor son los protagonistas y las grandes estrellas del automovilismo, marcas y equipos, sus servidores durante cuatro días.

placeholder Cuenta con 1000 cv, menos de 900 kilos y doble ventilador. (FOS)
Cuenta con 1000 cv, menos de 900 kilos y doble ventilador. (FOS)

En el Festival se exhiben todo tipo de vehículos de competición del presente y del pasado, y cada año hay innumerables sorpresas. No hay piloto, fabricante o equipo que no haya pasado alguna vez por Goodwood. En la edición celebrada este pasado fin de semana, por ejemplo, el británico Nigel Mansell volvió a subirse a su primer Ferrari y al Williams del título de 1992. Wayne Rainey, a una Yamaha YRZR500 -especialmente adaptada- a pesar de haber quedado paralizado tras su accidente de hace casi treinta años. Prueba del prestigio del Festival lo demuestra que Porsche presentó aquí su nueva montura de las 24 Horas de Le Mans y el Mundial de Resistencia. Pero en un evento con las mayores joyas de la competición, nada impactó tanto como el McMurtry Spéirling.

"Solo dormí una hora"

Además de diferentes eventos y exhibiciones, el Festival siempre es un canto al pasado y a la historia deportiva del automovilismo, aunque recoge también las nuevas tecnologías del automóvil. Preparada en secreto, el Stéirling debutó públicamente en Goodwood. Ahora ya es conocido en todo el mundo, porque voló a tanta velocidad por las redes sociales como por la estrecha y sinuosa carretera entre balas de paja y tribunas de Goodwood, desde la que salían las exclamaciones de admiración al paso de la futurista máquina eléctrica.

El Festival incluye una corta, pero intensa, competición, la famosa Hillclimbing cronometrada. El récord estaba en manos del Volkswagen ID R, también eléctrico, que había batido antes el de la famosa subida de Pike's Peak americana. El nuevo prototipo bajó en una décima el 39,9 de referencia, para dejarlo finalmente en 39,14 en su segunda pasada. Con Max Chilton a los mandos, expiloto de Fórmula 1 e Indycar, quien reconocía que "la última noche antes del último intentó dormí solo una hora" ante el tremendo desafío.

"Tormenta": 1000 cv y doble ventilador

Pocos estaban al tanto del desarrollo de tan singular montura, que combina una aceleración y potencia brutales, una manejabilidad extraordinaria y un sonido distinto a otros coches eléctricos. Ante un público habituado a las máquinas de grandes prestaciones que saturan el parque de Goodwood, el diminuto Spéirling hizo honor a la palabra irlandesa que le define: 'tormenta'. Sus dos motores eléctricos suman 1000 cv, con un peso ligeramente inferior a los 1000 kilos (su monocasco es de fibra de carbono). Semejantes cifras sugieren un pequeño monstruo inmanejable. Sin embargo, el Spéirling iba pegado al suelo como una lapa. En su seno, encierra otros secretos.

Porque sus creadores también han incorporado dos ventiladores para generar la impresionante carga aerodinámica de 2.000 kilos. En la línea de los famosos Chaparral americano y el Brabham de Fórmula 1, los dos coches históricos de competición con ventilador. Estos son usados a la vez o alternativamente en función de la carga aerodinámica deseada. De aquí, esa sorprendente estela de polvo que tanto llamó la atención.

La opción de los ventiladores venía determinada por varios factores: el tamaño de la máquina y su brutal relación potencia/kilo. El Stéirling no podía albergar alerones con tamaño suficiente para generar tal carga aerodinámica. Eso sí, incluye también un DRS utilizado en zonas rectas para ahorrar energía y ganar velocidad. Con una relación de cambio adaptada para la subida, su velocidad máxima estaba limitada a 240 km/h. Las baterías de 800V están posicionadas de forma curvada en torno al centro de pilotaje, además de poder ser cargadas al 75% de su capacidad en quince minutos.

Pero el McMurtry Spéirling no es una chaladura de lunáticos, sino un proyecto de opciones técnicas muy estudiadas, fruto de la visión del ingeniero británico que le da nombre al coche, el octogenario David McMurtry. Famoso y millonario por sus innovaciones, en su día incluso participó en la construcción de los motores del Concorde. McMurtry quería otra visión del coche eléctrico y sus posibilidades, y para ello creó McMurtry Automotive, la empresa dedicada al desarrollo y construcción de este pequeño cohete. Está previsto que se fabriquen varios prototipos en el futuro. Quien quiera hacerse con uno, ya puede tener cuidado, porque hasta ahora solo lo han manejado un pequeño puñado de pilotos de elite. Porque no hay otra máquina igual en el mundo como el McMurtry Spéirling.

Mezcla de coche de carreras, prototipo o vehículo futurista, una singular y totalmente desconocida máquina levantó regueros de admiración a su paso en el famoso Goodwood, el Festival de la Velocidad británico. Pero, también de polvo. Literalmente. Se trataba del McMurtry Spéirling, un coche de increíble diseño y tecnología que batió el récord histórico de competición que alberga el evento. Pero, ¿de dónde salía semejante proyectil, que aceleraba en segundo y medio de 0 a 100 km/h, con agilidad pasmosa y mayor punta de velocidad que la de un Fórmula 1?

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