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Así es la revolucionaria novedad de la Fórmula E que la F1 vigilará de reojo
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Un formato inédito de entrenamientos

Así es la revolucionaria novedad de la Fórmula E que la F1 vigilará de reojo

La Formula E comienza este fin de semana en Arabia Saudí su octava temporada, introduciendo un formato clasificatorio para conformar la parrilla de 'KO' entre los pilotos

Foto: La Formula E comienza su octava temporada con cambios radicales en parte de su formato.
La Formula E comienza su octava temporada con cambios radicales en parte de su formato.

La Fórmula E es el campeonato más disruptivo del panorama internacional. Desde su nacimiento en 2014, con la energía eléctrica como gen principal, ha ido recorriendo sucesivas etapas con innovadoras características en su formato. Este fin de semana comienza su octava temporada en Arabia Saudí. Precisamente, fue la Fórmula E el primer campeonato de nivel internacional que visitó este país, que ahora también recibe el Dakar y la Fórmula 1.

Desde su nacimiento se ha especulado con todo tipo de potenciales relaciones con la Fórmula 1, pero tan solo son discusiones de salón hasta ahora. La Fórmula E termina en 2022 su segundo gran ciclo, a punto de comenzar en 2023 el que supondrá un enorme salto cualitativo en términos de energía eléctrica en un coche de carreras. De momento, la Fórmula E insiste en su carácter disruptivo introduciendo esta temporada un sistema de entrenamientos oficiales totalmente inédito y que promete una extraordinaria intensidad. Seguro que desde la Fórmula 1 van a seguirlo muy de cerca.

Frenazo de la pandemia, pero salud deportiva

En 2022, la Fórmula E pretende retomar la normalidad prepandemia, ya que el virus impactó considerablemente en su estrategia y desarrollo. Los circuitos en los centros urbanos de grandes ciudades del mundo son parte de ese gen primigenio, pero numerosos eventos previstos para estos dos últimos años fueron cancelados, un problema que la Fórmula 1 pudo solventar en circuitos permanentes y cerrados al público. En 2020 y 2021, el calendario tuvo que ceñirse a dobles eventos en las ciudades. Hace dos años, en el aeropuerto Tempelhoff de Berlín, tuvieron que celebrarse las seis últimas carreras. En 2022 entran en el calendario ciudades como Seúl y Vancouver.

La Formula E afronta otros desafíos en su todavía joven existencia. Su modelo comercial y tecnológico ha sido discutido por varios de sus protagonistas. Audi y BMW se han despedido esta temporada, Mercedes lo hará a final de año y Porsche... si se confirma su entrada en la Fórmula 1. Por el contrario, Maserati acaba de anunciar su entrada y Alejandro Agag confirma que otros fabricantes lo harán en el futuro.

Mientras tanto, la Fórmula E goza de extraordinaria salud en la pista. A la última carrera de la pasada temporada en Berlín llegaron los diez primeros pilotos separados por 20 puntos. La extrema igualdad técnica entre los equipos se rompe solo marginalmente por su capacidad de desarrollo de software y de gestión de la energía en carrera, con un alto componente de capacidad estratégica de los equipos. Porsche, por ejemplo, aún no ha ganado ninguna carrera, algo inusual en su trayectoria en el deporte. A lo anterior se une la gran calidad y talento de los pilotos del campeonato. Casi la mitad llegaban con opciones al título en la última carrera de 2021, en parte, por el sistema clasificatorio para conformar la parrilla. Precisamente, el formato que la Formula E va a transformar radicalmente esta temporada. ¿Por qué?

Un sistema aleatorio y polémico

Hasta el momento, los pilotos se dividían en cuatro grupos, que salían a la pista uno detrás de otro para lograr sus tiempos oficiales. Los seis primeros de la clasificación general en el primero y, así, sucesivamente. Pero, al salir al asfalto, el primer grupo lo hacía con la pista sucia, así que los líderes de la general se veían penalizados y normalmente arrancaban desde el fondo de la parrilla, con su carrera ya comprometida antes de empezar, porque la evolución de la pista favorecía a los últimos grupos. Algunos consejos de administración no entendían que todos los esfuerzos de desarrollo tecnológico de sus equipos quedaran inutilizados artificialmente.

Pero con la flexibilidad que caracteriza la gestión del campeonato desde sus inicios, los organizadores decidieron un radical cambio de rumbo con un formato totalmente desconocido hasta el momento en el mundo de las carreras, aunque similar al de otros deportes, como el tenis, por ejemplo. Tras consultar con los pilotos, se eligió el propuesto por Sam Bird, el único en ganar al menos una carrera en las siete temporadas de la Fórmula E. Es un nuevo esquema que se presume trepidante e intenso y, sobre todo, más justo para todos los pilotos y generoso con los más rapidos. Quizá un modelo para otros certámenes si funciona como sus responsables esperan y que entra en juego a partir de este fin de semana en Ad Diriyah.

Cuatro vueltas perfectas

Los 22 pilotos se dividen ahora en dos grupos para las dos primeras tandas. Cada uno de ellos tendrá 12 minutos para lograr su mejor crono. Los cuatro mejores de cada grupo pasarán a las mangas eliminatorias, que van desde los cuartos de final hasta la gran final. Los enfrentamientos emparejarán al primer piloto de un grupo con el cuarto del otro y así en el mismo orden. Una vuelta de preparación, una rápida y zumbando. Así en cada manga, pasando a la sucesiva el ganador, y configurándose poco a poco la parrilla con los que vayan cayendo, hasta llegar a la primera línea, definida en el último enfrentamiento. Serán necesarias cuatro vueltas perfectas para lograr la 'pole', con los monoplazas en cada manga a la máxima potencia, 250 kw, que permite un Fórmula E.

Gestionar las diferentes sesiones no será tan sencillo como sugiere el formato. La Fórmula E limita el número de juegos de neumáticos, tres para los fines de semana de dos carreras y dos para el resto. Son compuestos muy diferentes a los de la Fórmula 1,y con dibujo. Será necesario gestionar hábilmente el escaso tiempo en boxes. Y, sobre todo, los pilotos no tendrán el mínimo margen de error con un monoplaza tremendamente difícil de llevar al límite, como acaba de descubrir Antonio Giovinnazzi, que debuta en la Fórmula E recién llegado de la Fórmula 1. Todos los circuitos del calendario son un Mónaco en potencia y fallar supone besar los muros con alta probabilidad.

"Espero que la lucha por el título finalmente se dé entre menos pilotos, no como ocurrió en Berlín el año pasado", explica Stoffel Vandoorne, uno de los pilotos de Mercedes, el equipo campeón el pasado año. "Debido a la naturaleza de los coches y las pistas, será muy difícil colocarse en primera línea de parrilla (con el esquema de entrenamientos), y siempre habrá un nivel de incertidumbre e impredecibilidad". Hasta en este aspecto es disruptiva la Fórmula E, que quiere reducir el número de pilotos aspirantes al título a final del campeonato. Ya quisieran los aficionados de la Fórmula 1 tener semejante problema.

La Fórmula E es el campeonato más disruptivo del panorama internacional. Desde su nacimiento en 2014, con la energía eléctrica como gen principal, ha ido recorriendo sucesivas etapas con innovadoras características en su formato. Este fin de semana comienza su octava temporada en Arabia Saudí. Precisamente, fue la Fórmula E el primer campeonato de nivel internacional que visitó este país, que ahora también recibe el Dakar y la Fórmula 1.

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