La nueva vida de Romain Grosjean en USA: "Vi los tiempos, y me metieron 2,5 segundos"
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"APRENDER A IR RAPIDO DE NUEVO"

La nueva vida de Romain Grosjean en USA: "Vi los tiempos, y me metieron 2,5 segundos"

Tras su dramático accidente y el final de su carrera en la F1, Romain Grosjean compite ahora en el IndyCar americano, donde está descubriendo un mundo totalmente diferente

placeholder Foto: Romain Grosjean ha comenzado una nueva vida en el IndyCar americano
Romain Grosjean ha comenzado una nueva vida en el IndyCar americano

La carrera de Romain Grosjean en la Fórmula 1 aún no ha terminado. Tiene pendiente el test pendiente con Mercedes, como Toto Wolff le había prometido. Inmerso ya en el IndyCar americano, probará el monoplaza alemán en el próximo GP de Francia. “Después, tengo que coger el avión para ir a Mid Ohio (la siguiente carrera del certamen americano), y le he dicho a mi ingeniero que me avise en la curva 1, que me recuerde que no estoy en un Fórmula 1, de lo contrario, ¡no pasaré de esa curva!”).

El accidente de Bahrein no será la última vez de Grosjean a bordo de un monoplaza de Fórmula 1. Sin embargo, el francés ya conoce la experiencia de competir en Estados Unidos con coches muy diferentes a los que ha pilotado durante diez años. En un reciente podcast en la página británica The Race, el francés explica su nueva vida al volante, las diferencias con las máquinas que ahora pilota frente a las de su reciente pasado, así como los desafíos que está encontrando en el IndyCar: “Veo las cosas muy diferentes desde el accidente. Aún compito muy profesionalmente, pero también disfruto personalmente”.

Una vez quitadas las vendas, hoy en día Grosjean lleva bien visibles las heridas en las manos, sobre todo la izquierda

Una locura

“La Fórmula 1 ha sido un capítulo increíble de mi vida pero, si soy sincero, los dos últimos años fueron duros y no muy divertidos, incluso trabajando con gente increíble”. Para el francés se convirtió en una carga rodar en la cola del pelotón. El accidente le recordó que también se jugaba la vida como farolillo rojo. Hoy, tras probar en las dos primeras carreras del IndyCar incluso se plantea trasladarse con su familia a Estados Unidos e iniciar una nueva vida. A pesar de pasar de Haas a Dayle Coyne Racing, también uno los equipos más modestos del certamen americano, el mismo con el que Alex Palou compitió el pasado año.

Grosjean se ha quedado impactado por una igualdad extraordinaria. Como ejemplo, el cronómetro en el IndyCar cuenta con cuatro decimales para especificar hasta la última milésima, literalmente. “Porque hace falta, está todo tan ajustado que a veces ves los tiempos y dices :”oh, si ganara dos milésimas de segundo ganaría dos posiciones". Es una locura. Aquí todo el mundo es muy rápido, no es fácil marcar diferencias con los tiempos. Es muy raro que uno sea dos décimas más rápido que el resto. Me gusta mucho, porque cuando vas a los entrenamientos depende de ti exprimir todo y asegurarte de que no te has dejado una décima y media solo porque no quisiera correr el riesgo. Aquí hay que ir a tope”, explica alguien que lleva todavía bien visibles en la mano izquierda las quemaduras de su accidente.

A pesar de su inexperiencia en semejante charca de tiburones, Grosjean fue séptimo en su primera sesión clasificatoria y terminó décimo y decimocuarto en las dos carreras en las que ha participado. De aquí el interés que despierta su experiencia personal para comparar con los monoplazas de Fórmula 1 actual. “Lo primero para mí fue entender cómo ir rápido”, explicaba un piloto que llegaba desde los monoplazas más sofisticados del mundo. Las diferencias son enormes, por ello la necesidad de entender la dinámica de su nueva máquina.

placeholder El piloto francés está experimentando las enormes diferencias de su nuevo monoplaza con los F1
El piloto francés está experimentando las enormes diferencias de su nuevo monoplaza con los F1

Cada vuelta, a machete

Para empezar, los neumáticos: “Aquí no los gestionas (como en la F1) porque solo necesitas 25 vueltas para quedarte sin combustible”. Es decir, cada vuelta, a machete. “Me gusta eso, cuando tienes que ir con todo a por ello. Recuerdo la primera vez en Barber (su test de pretemporada), rodé en la primera tanda muy suave con el volante, con cuidado en las trazadas, y acabé la vuelta. “Me dije: “parece bastante buena”. Pero cuando llegué a boxes y ví los tiempos me habían metido ¡dos segundos y medio!”. El ingeniero me dijo: “no es lo que necesitas aquí. Puedes atacar con los neumáticos, aquí el subviraje no es rápido”.

Los neumáticos en el IndyCar no sufren la degradación térmica de la Fórmula y se puede atacar con ellos de principio a fin de cada relevo: "Como aquí tenemos repostaje, el coche nunca es pesado”, explica el piloto francés. “La primera vez que rodé con el tanque lleno me dijeron que eran 35 kilos, algo muy ligero en la Fórmula 1. De modo que en carrera atacas en cada vuelta y desde la primera a la última, y la diferencia es enorme”.

Una enorme dureza física

Obviamente, para “aprender a ir rápido”, Grosjean también descubrió la gran diferencia entre la puesta a punto de un Fórmula 1 y un monoplaza del IndyCar. “En la Fórmula 1 todo es cuestión de aerodinámica, cuando el coche subvira puedes jugar con las estabilizadoras y cosas así, pero estás muy restringido, mientras que en IndyCar, con las barras, la distribución de peso, puede poner el coche más a tu gusto".

Otra de las grandes sorpresas para el francés ha sido la dureza física de los monoplazas americanos, una experiencia totalmente nueva, “violenta”, según Grosjean. “¡Ojalá no hubiera existido nunca las treinta vueltas en St Petersburg!. Estaba absolutamente cocido en el coche, y creo que no era el único, lo que me hizo sentirme mejor al final de la prueba”. Para empezar, la dirección es totalmente diferente. “Hay menos fuerzas G, que lo hace más fácil para el cuerpo y el cuello. Pero, físicamente, la dirección es muy dura, los golpes de reacción, la fuerza de ‘grip’ necesaria hace que tus pulsaciones se disparen. A lo que se añade el tremendo calor dentro de un habitáculo, hasta convertirlo en una “sauna”.

“El aeroscreen es un gran invento (una cúpula de cristal para proteger al piloto, el equivalente al halo de la F1) pero bloquea al aire que entra en el coche, y hace todo super físico. He tenido que cambiar mucho mi régimen de entrenamiento físico y pasar de menos cardio y trabajo en el cuello para fortalecer mucho más los hombros, los bíceps, tríceps, lo que es divertido y diferente. Está muy bien después de diez años haciendo lo mismo”. Un año dando saltos al Charco, y el próximo con la familia en Estados Unidos. Y luego, a por las 500 Millas de Indianápolis.

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