"Realmente vi llegar a la muerte": el espeluznante testimonio de Romain Grosjean
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el francés relata el accidente de Baréin

"Realmente vi llegar a la muerte": el espeluznante testimonio de Romain Grosjean

El francés explicó a los medios todas las vivencias que le hicieron parecer una eternidad en su mente, confirmando la fortuna que tuvo para escapar de su Haas en llamas

Foto: Romain Grosjean está presente en el GP de Sakhir y ha narrado sus experiencias del accidente (EFE)
Romain Grosjean está presente en el GP de Sakhir y ha narrado sus experiencias del accidente (EFE)

"Mi cuerpo comenzó a relajarse. Estoy en paz conmigo mismo y voy a morir”. Así de dramático ha resultado el testimonio de Romain Grosjean, durante su primera rueda de prensa tras el accidente en el GP de Baréin, donde también reconocía que “habrá que realizar trabajo psicológico porque realmente vi venir a la muerte”. Se trata del espeluznante relato en el que describe cómo derrotó a la muerte en la carrera más importante de su vida que duró 28 segundos eternos, fecha que también podría sustituir a la oficial de su nacimiento, el 17 de abril.

Antes de comenzar el fin de semana, Grosjean explicó las experiencias, las duras sensaciones de su accidente y qué sentimientos profundos ayudaron a que salvase su vida. Porque inicialmente no advirtió la gravedad extrema de la situación. “Cuando el coche se detuvo, abrí los ojos. Me desabroché el cinturón de seguridad de inmediato. Lo que no recordaba al día siguiente era qué hice con el volante porque no recuerdo habérmelo quitado. Pero me explicaron que 'no, el volante se te cayó entre las piernas y la columna. Todo se rompió y se vino abajo'. Grosjean desgranó cada una de las fases en un accidente que para el piloto francés pareció durar el triple de la realidad para el resto de quienes veían las escenas.

Romain Grosjean con el doctor Ian Roberts y el piloto Alan van der Werwe en Sakhir
Romain Grosjean con el doctor Ian Roberts y el piloto Alan van der Werwe en Sakhir

"Esto no puede terminar así"

“Después (de la colisión) intenté saltar y sentí que algo tocaba mi cabeza, así que me volví a sentar en el coche y mi primer pensamiento fue: voy a esperar. Estoy boca abajo contra la pared, así que esperaré hasta que alguien venga y me ayude. Así que no estaba estresado y obviamente no me di cuenta en ese momento que había un incendio”. Pensaba que no tenía de qué preocuparse. Aunque inicialmente no percibió la dimensión del accidente. “El coche se incendió, explotó y la batería también se incendió, por lo que añadió mucha energía al impacto”.

Pero pronto comprendió el riesgo que corría su existencia. La visera del casco comenzó a cubrirse de negro y a derretirse por el efecto del calor de las llamas que le envolvían. “Miré a derecha e izquierda, y a la izquierda vi fuego. Así que me dije: "OK, bueno, realmente no tengo tiempo para esperar aquí. Lo siguiente fue intentar subir un poco más a la derecha, pero no funcionó. Volví por la izquierda, tampoco funcionó”. Grosjean forcejeaba por salir del coche, pero no encontraba la manera. El tiempo para que su ropa ignífuga ya no resistiera las llamas seguía pasando “Lo intenté de nuevo, pero estaba atrapado (dentro del cockpit). Así que retrocedí y llegó el momento menos agradable en el que mi cuerpo comenzó a relajarse. El deportista se había rendido a su destino… hasta que se reveló ante la adversidad. “Pensé en Niki Lauda y en su accidente (Nürburgring 1976), y me dije que 'no podría terminar así, no podría ser mi última carrera, no puedo terminar así'.

Grosjean sintió que había pasado mucho más tiempo entre las llamas del que realmente estuvo
Grosjean sintió que había pasado mucho más tiempo entre las llamas del que realmente estuvo

"El guante cambiaba de color"

Pero en el peor de los momentos surgió la fuente de inspiración última para sobreponerse a esos dramáticos momentos: su esposa Marion y sus hijos Sacha y Simon, el menor, quien después del accidente le diría a su padre orgulloso que tenía superpoderes. Cosas de los niños y del destino. “Tenía más miedo por mi familia y amigos, obviamente por mis hijos, que son mi mayor fuente de orgullo y energía, que por mí al final”. Su instino le guió para salvar la vida, no sin antes superar una prueba final. “No sé por qué, pero decidí girar mi casco hacia el lado izquierdo y subir así y luego intenté girar mi hombro. Eso funcionaba, pero me di cuenta de que mi pie estaba atrapado en el coche. Así que me volví a sentar, tiré lo más fuerte que pude de mi pierna izquierda y mi pie se salió del zapato. Después los hombros pasaron, y en ese momento supe que podría saltar”.

Grosjean detallaba cada movimiento con la perspectiva que le daba poder analizar todo lo vivido días. "Tenía ambas manos en las llamas en ese momento. Mis guantes son rojos normalmente, pero vi que, especialmente, el izquierdo estaba cambiando de color y comenzó a derretirse, volviéndose completamente negro. Sentí el dolor, pero también el alivio de estar fuera del coche”. Ian Roberts, el doctor de la FIA y el piloyo Alan van der Merwe le auxiliaron inmediatamente. Las imágenes con ambos ángeles de la guarda, desafiando al fuego a cara descubierta para rescatar a Grosjean, dieron la vuelta al mundo.

El piloto francés posó con todo el equipo de seguridad del pasado GP de Sákhir que participó en su rescate
El piloto francés posó con todo el equipo de seguridad del pasado GP de Sákhir que participó en su rescate

"Una bola de fuego corriendo"

“Salté [por encima de la barrera] y sentí que Ian [Roberts] se ponía el mono, así que supe que ya no estaba solo y que había alguien conmigo. Luego aterricé y me cogieron por la espalda, y me dije: 'Oh, soy como una bola de fuego corriendo'. “Después Ian vino a verme y me dijo '¡siéntate!'. Y le dije: 'háblame normalmente, por favor'. Supongo que entendió que estaba bien en ese momento, que era algo normal. Después nos sentamos y cómo estábamos demasiado cerca del fuego escuchaba a los chicos del extintor: "¡la batería está en llamas, traigan otros extintores!". Por fin estaba a salvo.

“Entonces entramos en el coche médico y nos sentamos. Me pusieron una compresa fría en las manos porque les dije que me estaban quemando las manos, que tenía el pie roto. Y luego el dolor realmente comenzó a ser muy alto, especialmente en el pie izquierdo. Las manos estaban bien en ese momento, pero el pie izquierdo me empezó a doler mucho”. Lo peor ya había pasado. Ante la ambulancia, Grosjean se negó a ser trasladado hasta ella en camilla. “Supongo que desde el punto de vista médico no fue la decisión perfecta, pero entendieron que, para mí, fue clave cuando hubo algunas imágenes de mí caminando hacia la ambulancia. A pesar de que había salido del incendio, necesitaba enviar otro mensaje fuerte de que estaba bien y que iba a caminar hasta la ambulancia”.

Romain repitió a todo el mundo lo que le pasaba. “Luego, cada vez que me encontraba con alguien, le decía: 'dos manos quemadas, un pie roto'. Eso es todo lo que podía decirles a todas las personas con las que me estaba reuniendo solo porque tenía miedo de mi estado y quería que todos los que venían y me trataban supieran cuáles eran los síntomas“Así que sí, supongo que esa es la historia completa de 28 segundos y después vino el resto. Pero como puedes imaginar, parecieron más de 28 segundos con todos los pensamientos que tenía. Deben haber sido milisegundos, pero todos los pensamientos para mí parecían, ya sabes, uno, dos, tres segundos [cada uno]. No lo sé."

Niki Lauda Fórmula 1
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