la madrileña de 33 años subió al podio

Marga Torres, la española que bañó a Lewis Hamilton en champán (y cuida de su motor)

Mercedes dio la oportunidad a la madrileña Marga Torres de vivir uno de los podios más tensos de los últimos años. Pero eso no la afectó y se metió en la fiesta como un piloto más

Foto: Marga Torres celebra la victoria con Hamilton. (EFE)
Marga Torres celebra la victoria con Hamilton. (EFE)

Para ver a un español en el podio de la Fórmula 1 hay que remontarse a Australia 2018. Y precisamente no era un piloto. Iñaki Rueda, estratega de Ferrari, participó en el baño de champán de Melbourne tras la victoria de Sebastian Vettel. Más de un año después, Mercedes dio la oportunidad a la madrileña Marga Torres, que vivió uno de los podios más tensos de los últimos años. Pero eso no le afectó y se metió en la fiesta como un piloto más celebrando un triunfo inesperado y empapando a su piloto Lewis Hamilton como pocas veces se ha visto al inglés.

Torres es una española que con su talento y sacrificio ha conseguido llegar a la cima de los ingenieros. Es la ingeniera responsable de la unidad de potencia del campeón del mundo Lewis Hamilton, la encargada de comprobar que todo funciona correctamente en términos de fiabilidad mientras extrae las máximas prestaciones al motor del W10. El equipo de Brackley respira cierto aire español en sus filas por cada pista que pisan. Rosa Herrero, alemana de nacimiento con padre español, es la jefa de prensa de Hamilton. Rocío Casas trabaja en el departamento de márketing y Marta Castaño es la encargada de que a los mecánicos e ingenieros no les falte de nada en el box y el 'motorhome' de cada gran premio.

Pasión por el motor

Torres, de 33 años, estudió ingeniería industrial en la Universidad Politécnica de Madrid. Lleva cinco años trabajando con los motores de Mercedes y ha pasado por las escuderías cliente, como Lotus, Manor o Williams, antes de dar el salto al equipo campeón en 2018. Su pasión por el mundo del motor viene de lejos y ya con 16 años tenía claro qué quería hacer en su futuro después de vibrar con las carreras del Jarama. Pudo compaginar sus estudios con ser comisaria y delegada técnica de los rallies de tierra en la Real Federación Española de Automovilismo antes de dar el salto más grande de su vida.

La madrileña decidió volar a Francia a buscarse la vida empezando con un Erasmus que realizó en París. A partir ahí decidió quedarse en el país galo porque consideró que es donde se respiraba más automovilismo y había más posibilidades de labrarse un futuro. Marga no se equivocó y Renault Sport Technology la escogió para trabajar en el sector de motores. Su gran labor hizo que diera el salto en 2010 al equipo de Fórmula 1.

Su participación fue un bálsamo sobre todo para Red Bull. La escudería austríaca empezó a dominar en el gran circo de manera aplastante y, con Sebastian Vettel a la cabeza, se llevó cuatro mundiales. En 2014, Torres pasó a Mercedes trabajando en equipos cliente y, como si estuviera tocada por una varita, los de Brackley comenzaron a reinar. En ese momento Marga tuvo que lidiar con un cambio de reglamento importante en la Fórmula 1.

Supo lidiar con la era híbrida

Entre grandes premios, analizan todos los datos en la fábrica de Brixworth para ver qué cosas van bien y qué áreas de mejora existen. Allí tuvieron que sudar la gota gorda para crear la unidad de potencia perfecta con el cambio de reglamentación que llegó en 2014. Tuvieron que confeccionar los motores más complejos de la historia, los V6 turbo híbridos con dos motores eléctricos (MGU-H y MGU-K).

La propia Marga reconocía en una entrevista en 'As' que el motor actual es el que más le gusta porque es el más complicado, aunque eche de menos el sonido de los antiguos. "Todo está interconectado y basado en la eficiencia, en optimizar lo que tienes. Puede haber una incidencia en un sistema y que la causa esté en otro sistema diferente. El V8 al final era un motor, pero aquí tenemos dos motores eléctricos, una batería, el turbo... es mucho más interesante técnicamente".

Después de casi diez años viajando por todo el mundo gracias a la Fórmula 1, este fin de semana vio cumplido su sueño al subirse al podio en el Gran Premio de Canadá. Una ocasión que no desaprovechó y disfrutó como una niña pequeña. Poco le importó la enorme tensión del final de carrera con un Vettel que no quiso sumarse a la fiesta o que su 'víctima' fuera uno de los mejores pilotos en la historia de la F1.

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