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Alonso: "Hoy todo me daba ya igual, iba a fondo sin pensar en el riesgo"
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"HE EMPUJADO COMO UN ELEFANTE"

Alonso: "Hoy todo me daba ya igual, iba a fondo sin pensar en el riesgo"

Alonso vuelve a maquillar la crisis de McLaren con un 13º puesto, e incluso llegó a soñar con la Q3. Su esperanza para mañana es la lluvia. De lo contrario, la 'tortura china' en las rectas está asegurada

Foto: Fernando Alonso, en el Pit-Lane del Circuito Internacional de Shanghái. (EFE)
Fernando Alonso, en el Pit-Lane del Circuito Internacional de Shanghái. (EFE)

“Estoy corriendo como un animal, no puedo hacer nada más”. Hasta los realizadores de la FOM parecían sorprenderse cuando el nombre de Fernando Alonso se situaba delante de los Williams en algunos momentos de la sesión clasificatoria. Las largas rectas de Shanghái prometían convertirse en una auténtica ‘tortura china’ para McLaren-Honda, pero con la misma agresividad que mostró en Australia, el asturiano ha llegado incluso a terminar décimo en la Q1. Y en Q2, en una vuelta casi perfecta, se ponía 13º delante de los Sauber, a dos décimas de la Q3. Todo ello con 25km/h de déficit en las rectas. Su reflexión, idéntica a la de Melbourne. “Segundo milagro en dos carreras”.

"Voy como un elefante..."

En la cadena inglesa Sky Sports se tomaban con humor lo que todo el ‘paddock’ empieza a ver como una de las mejores demostraciones de talento en la historia reciente. “Has dicho que pilotabas como un animal… ¿qué animal?”, le preguntaban. Y Alonso dejaba un mensaje revelador. “Yo diría que como un elefante, hemos empujado demasiado. No éramos nada competitivos en los Libres 3, y hoy me daba igual todo, he dado las curvas a fondo arriesgando al límite”. En el primer sector, con una serie de enlazadas a derechas, su tiempo era calcado a los Williams. En el último, con una recta de 1km, se quedaba tres décimas detrás del Haas. Los números no engañan.

Compensar la falta de potencia con trazadas agresivas empieza a convertirse en una rutina que ahora aguanta con cierta paciencia, pero que no está dispuesto a soportar todo el año. Lo avisó ya en Melbourne con unas duras palabras al lado del jefe de Honda. Pero al margen del mal rendimiento del coche, ser 13º en un circuito como Shanghái, lleno de puntos de alta velocidad, resulta aún más épico de lo que consiguió hace dos semanas. “Las predicciones eran más pesimistas, esperábamos luchar con Sauber, pero ésto es un regalo divino. Otra de las mejores vueltas que he hecho en mi vida”. La paradoja es escuchar estas palabras de un piloto eliminado en Q2.

La lluvia, única esperanza

Si en Australia rodó en puntos durante toda la carrera, aquí su confianza está puesta en la alta probabilidad de lluvia. En seco, la imagen que puede dar el motor Honda en las rectas puede rozar el ridículo. Magnussen, que saldrá justo delante de Alonso, ha marcado una velocidad punta 14km/h más alta. Y hasta los Sauber estaban delante en los registros globales. “Si no llueve, en la primera vuelta igual pasamos en la recta de atrás del 13º al 16º. Si llueve, puedes salir bien o conseguir algún punto, o hacerlo mal y acabar en la grava”. El factor riesgo es lo único que parece motivarle a Alonso a día de hoy.

Sea como sea, nadie descarta que la fiabilidad pueda trastocar sus planes. Hoy, sin ir más lejos, ha estado cerca de no salir a la Q2. “Ha habido un poco de estrés en el box, porque el motor no arrancaba”. Una vez solventado el problema, sus manos han hecho el resto. Y el recordatorio es pertinente. “Tengo que arriesgar mucho en las curvas, pero bueno, ojalá sea una buena carrera y la gente se divierta en casa”. Así como Alonso ignora el riesgo cuando frena varios metros más tarde que el resto, su motivación a día de hoy se resume en una clásica premisa. “Ya no tengo nada que perder”. 35 años, once sin ganar un título y todavía sin frenar en las curvas. Nadie parece entender el esquema.

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