el único monoplaza que no ha bajado de 1:22

El MCL32 de McLaren, como ese caballo de carreras que arranca con las patas atadas

Aunque Vandoorne acumulaba 80 vueltas, en McLaren crece el temor de que la fiabilidad lastre el desarrollo del MCL32 y se acabe como "una repetición de 2015 o incluso 2016"

Foto: Stoffel Vandoorne en acción en Montmeló.
Stoffel Vandoorne en acción en Montmeló.

Un monoplaza que comienza lento y con problemas en pretemporada, es un monoplaza lento en la temporada. El MCL32 lleva el camino tras los primeros cinco días 2017. “No queremos una repetición de 2015 o incluso 2016, que es lo que tenemos hasta ahora. No podemos permitirnos otro año sin ser competitivos, o al menos con problemas de fiabilidad”, avisaba Eric Boullier ante las cámaras de Sky después de otra jornada con problemas de motor para McLaren y Honda.

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Tal es el temor, que Bouiller reconocía públicamente que las relaciones con Honda se han tensado al máximo estos días. La realidad es terca para el equipo británico: la fiabilidad sigue fallando y los problemas, o no se solucionan, o surgen otros nuevos. El ritmo del MCL32 sigue atascado. Y, sobre todo, la sensación de confianza en torno al proyecto de McLaren y Honda sigue sin dar motivos para mejorar.

"Los problemas se pueden afrontar a tiempo"

"Si no vas lo suficientemente rápido, no pones suficiente energía en los neumáticos o los frenos, así que hay muchas consecuencias por rodar 18km/h más lento en las rectas". En pocas palabras, el MCL32 es un caballo de carreras con las patas atadas por culpa de Honda, y resulta imposible explotar su potencial. Si un equipo paga millones para buscar al mejor piloto que lleve la máquina a su límite, resulta dramático que sea el motor el que lo impida. Y así está el MCL32, el único monoplaza que todavía no ha bajado del 1.22 en Montmeló durante la pretemporada. Lewis Hamilton logró 1.22.000 en la pole del pasado gran premio, pero McLaren aún no ha conseguido igualar ese tiempo al quinto día con monoplazas eran ya tres segundos más rápidos respecto al pasado año nada más arrancar.

“Desde fuera, puede parecer que es un problema diferente, pero al menos dos de los problemas fueron los mismos, así que se pueden afrontar a tiempo”, explicaba Boullier respecto al sufrido este lunes. Aunque así fuera, vuelve a resonar ese discurso tan escuchado en el pasado, donde los problemas se repetían de manera recurrente a pesar de los optimistas mensajes de solución. “Estamos utilizando la misma especificaciones de la semana pasada, no significa que haya cambios en este bloque, o modificaciones. Creo que la próxima especificación habrá afrontado este problema (no especificado todavía), o la mayor parte del problema”.

La herencia de Ron Dennis

Por poner en contexto, en las tres desastrosas sesiones de 2015, McLaren acumuló un total de 1.750 km, con numerosas detenciones por diferentes problemas mecánicos. También concon ocho días, el pasado año McLaren sumó 3.300 kilómetros, la mitad que Mercedes, cuyo propulsor sumó 15.888 km con los tres equipos, por los 15.138 de Ferrari y los 7.415 de Renault. A pesar de la experiencia acumulada dos años después, el equipo británico ha sumado 1750 km la primera semana, más las 80 vueltas de Vandoorne en la primera jornada de la segunda. A este ritmo, el equipo británico puede terminar con un kilometraje similar al de la pasada temporada.

El dato ilumina el terreno que McLaren necesita recuperar para empezar en Australia con un mínimo de información y competitividad. Con el problema añadido de que Honda solo cuenta con un motor diario para acumular información y kilometraje. Renault y Mercedes tienen tres en otros tantos chasis. Ferrari, dos. Herencia del afán de exclusividad absoluta de Ron Dennis.

El vaso lleno, que no falte

“Menos kilometraje significa menos tiempo para desarrollar el coche y validar elementos”, explicaba Boullier al término de la jornada, “ pero ya que todo en esta época actual de la F1 está basado en la simulación, lo más importante para nosotros el correlacionar los datos con las cifras de simulación en la fábrica. Siempre nos gustaría hacer más pero, por lo que hemos visto hasta ahora estamos contentos porque, en general, tenemos una correlación positiva en línea con nuestras predicciones”. El vaso lleno, que no falte.

La pelota sigue en el tejado de Honda. “Esperamos que algunos de los problemas que hemos afrontado serán resueltos en la segunda especificación del motor que planeamos usar esta semana, así que todavía hay mucho de nuestra parte por llegar”, remataba Boullier dejando el guante flotando en el aire, mientras aludía a la nueva versión de la unidad de potencia nipona que, previsiblemente, será también la utilizada en Australia. Ya pueden rezar en McLaren y Honda para que no se repitan los problemas de fiabilidad en las próximas jornadas. De lo contrario, la sombra de ese dramático arranque de 2015 será cada vez más alargada.

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