Cómo hicieron a Brawn la cama: unos tienen la fama en Mercedes, otros cardaron la lana
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EL FAMOSO TÉCNICO LO EXPLICA EN SU NUEVO LIBRO

Cómo hicieron a Brawn la cama: unos tienen la fama en Mercedes, otros cardaron la lana

Una de las figuras más respetadas en la historia de la Fórmula 1, Ross Brawn reconoce en su próximo libro que tanto Toto Wolff como Niki Lauda no le querían en Mercedes

placeholder Foto: Ross Brawn, en su época con Mercedes.
Ross Brawn, en su época con Mercedes.

“Lo que ocurrió en Mercedes es que me impusieron gente en la que no podía confiar”. Las apariencias que en su momento flotaban en el aire han sido confirmadas directamente por el propio Ross Brawn. Uno de los responsables y artífices del éxito de Mercedes en la nueva etapa híbrida fue ninguneado hasta que decidió decir adiós, aunque ello supusiera salir de la Fórmula 1.

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Brawn ha empezado a hablar, y lo hace con motivo de la aparición de su próximo libro, 'Total Competition', escrito en colaboración con Adam Parr, antiguo responsable de Williams. O visto de otra forma, la llegada de Toto Wolff y Niki Lauda planteaba una situación en la que Brawn no quiso participar. Popularmente, le 'hiceron la cama', aunque él mismo asume cierta responsabilidad en la situación creada con la llegada de la pareja austríaca. "Lo que ocurrió en Mercedes es que me impusieron a gente en la que no podía confiar".

"Nunca lo entendí"

“Juntos (Wolff) y Lauda, desarrollaremos nuestras actividades deportivas y guiaremos a nuestras flechas plateadas hacia una nueva era”, declaraba de manera solemne Dieter Zetsche en 2013, máximo responsable de Daimler. Se reestructuraba así la propiedad y organigrama de Mercedes con la pareja austríaca al frente, en un equipo dirigido hasta el momento por Ross Brawn. “Creo que el que Toto y Niki se convirtieran en accionistas lo complico todo, porque fue una interesante decisión de Mercedes. Nunca lo entendí”, explica Brawn, quien debió vislumbrar su futuro al ver cómo quedaba también expuesto accionarialmente a Wolff y Lauda.

En enero de 2009, Daimler y Aabar Investments compraron el 75 por ciento del equipo Brawn, heredero de Honda. Para el primero el 45 por ciento, 30 para el segundo, mientras que el resto quedaba en manos de los accionistas del equipo, Brawn entre ellos. En 2013 Toto Wolff se hacía responsable de la vertiente deportiva de la marca, adquiriendo también el 30% de Mercedes Benz Grand Prix Ltd., la compañía subsidiaria a cargo de sus actividades en la Fórmula 1.

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Niki Lauda adquiría un 10 por ciento, y entraba a formar parte de la compañía como director no ejecutivo. El tricampeón del mundo había ayudado a Mercedes a desbloquear las negociaciones con Bernie Ecclestone sobre la presencia a largo plazo del fabricante alemán. “Su visión era que querían unos responsables que estuvieran comprometidos, y pensaron que al ser accionistas tendrían más respeto por parte del equipo. Solamente son en parte propietarios del mismo, así que convirtiéndose en accionistas, ponían su dinero donde ponían sus palabras”.

"Gente en la que no podía confiar"

Brawn empezó pronto a sentir que no iba a dirigir un equipo cuya base había contribuido a crear. “Nunca supe realmente lo que intentaban hacer” explica el británico, quien en su trayectoria en la F1 se ha distinguido por un bajo perfil político, “Niki me decía una cosa, y luego oía que decía otra. Así estaba empezando a trabajar con gente en la que sentía que no podía confiar, gente dentro del equipo que ya me habían engañado con sus planteamientos”.

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Estaba claro que los días de Brawn estaban contados, porque él britanico también confesaba que "fracasé en establecer relaciones con la gente del consejo de administración. No sé por qué, no tenía el entusiasmo suficiente para pasar tiempo en Sttutgart". Wolff y Lauda controlaban la gestión y parte del capital del equipo, lo que descolocó a Brawn. "La falta de confianza en esta situación en Mercedes, ciertamente con la jerarquía, fue algo desconcertante para mí, porque no estaba acostumbrado a tener que gestionar algo así".

Y llegó la estocada, tampoco mucho después de la toma de control de Wolff y Lauda. Hacía falta un peón para completar el organigrama y desplazar a Brawn de facto. “En 2013 descubrí que Paddy Lowe había sido contratado por el equipo y había firmado un contrato en Sttugart. Cuando afronté el tema con Toto y Niki, se culparon el uno al otro. Me junté con ellos, y se señalaban uno a otro”. Incluso, en el libro explica cómo incluso escuchaba grabaciones de Toto Wolff criticando al propio Brawn.

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El fichaje de Lowe fue la maniobra final para arrinconar o desplazar a Brawn. Quien había logrado el retorno de Schumacher, el fichaje de Hamilton, dirigido la estrategia técnica de Mercedes para la nueva época en la Fórmula 1, el responsable técnico de los éxitos de Jaguar en Le Mans, de Benetton en los tiempos de Schumacher, en la época más gloriosa de Ferrari, artífice en el increíble éxito de Brawn en 2009 ... Es cierto que la gestión de Wolff, Lauda y Lowe está siendo un éxito para Mercedes, pero sobre las bases que Brawn sentó en su día y nunca llegó a disfrutar en activo: Ya se sabe, aquello de que unos tienen la fama y otros cardan la lana.

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