EL RETORNO DEL EFECTO SUELO EN 2017

La revolución con la que a la Fórmula 1 "no la conocerá ni la madre que la parió"

La Fórmula 1 recuperará en 2017 el 'efecto suelo' que transformó radicalmente su fisonomía y evolución a finales de los ochenta, creando una generación totalmente diferente de monoplazas

Foto: Mario Andretti a los mandos del Lotus 79 en 2009.
Mario Andretti a los mandos del Lotus 79 en 2009.

"Para mí, el año excitante va a ser 2017", confesaba Jenson Button al poco de renovar para la próxima temporada con McLaren, alumbrando el deseo de continuar en activo para  probar una de las mayores revoluciones técnicas de las últimas décadas que transformará radicalmente los actuales monoplazas: el retorno del efecto suelo.

"Los coches serán cuatro o cinco segundos más rápidos por vuelta. Hace diez años, para mí el deporte estaba en un momento magnífico por cómo sentías los monoplazas, y creo que vamos en esa dirección". Un cambio como pocas veces se ha visto en la historia de la Fórmula 1.

Auténticos 'coches lapa'

Todo empezó cuando el mítico Colin Chapman y su ingeniero Peter Wright  diseñaban el Lotus 78, al que querían poner los radiadores en el frontal de los pontones laterales. Mientras hacían pruebas en el arcaico túnel de viento del Imperial College en Londres, comprobaron que cuando el coche se acercaba a la cinta rodante ofrecía datos de carga aerodinámica inusuales.

 Aterrizó así en 1977 un Lotus de singular configuración, con pontones que entraban en contacto con el suelo a través de unas faldillas móviles y en su interior  contaban con la forma del ala de un avión invertida. Esta creaba una zona de baja presión por su gran superficie, la pequeña entrada de aire anterior y más amplia salida posterior para la expansión del flujo. Las faldillas sellaban el paso del aire bajo los pontones, creando un efecto de ventosa que pegaba el coche al asfalto. Tanto, que los chasis no tenían suficiente rigidez torsional.

Lotus ganó cuatro carreras en 1977, pero logró mantener el secreto durante toda la temporada. En 1978, Chapman y los suyos refinaron el concepto con el famoso Lotus 79, que arrasó en el campeonato. Nacieron así auténticos 'coches lapa' que pasaban las curvas como por raíles, con suspensiones durísimas para mantener la altura y el efecto suelo. La combinación con los motores turbo dio como resultado la generación de monoplazas más salvaje de la historia. Ante el incremento de velocidades, la seguridad en muchos los circuitos se quedó desfasada. En 1983 se prohibieron los 'wing car' imponiendo el fondo plano.

Más agresivos y mejores para adelantar

A finales de este octubre, el Strategy Group de la Fórmula 1 habrá aprobado el reglamento que recreará un moderno efecto suelo para 2017. Como los setenta la aerodinámica vivía en la prehistoria de este deporte, se espera con curiosidad su aplicación con la sofisticación y herramientas actuales.

"Creo que lo primero que impactará a la gente es que los coches van a ser mucho más anchos, y también  los neumáticos", explica Pat Symonds, responsable técnico de Williams y presente en el grupo de redacción del nuevo reglamento. "La configuración de los alerones será diferente. El trasero será más ancho, más bajo, y estará más retrasado. El alerón delantero será más simple frente a los complejos diseños actuales".

En definitiva,  monoplazas más bajos, anchos (pasarán de 1.8 a 2 metros), musculosos y con neumáticos cuyas medidas no se ven desde 1992. Los pontones laterales esculpidos será el cuerpo central y  responsable de generar el mayor porcentaje de carga aerodinámica, por lo que los monoplazas serán menos sensibles al ‘aire sucio y  los adelantamientos más fáciles frente al presente.

Estéticamente estarán muy lejos de las ‘cajas de zapatos’ actuales que nacieron bajo el reglamento de 2009. Con mayor ‘grip’ mecánico y aerodinámico, menor peso reglamentario, y con el gran par y potencia de la tecnología híbrida, los monoplazas de 2017 no se parecerán a nada visto hasta el momento.

Arrows A2
Arrows A2

"Como pintado en el asfalto"

Por  prestaciones y características, los pilotos se enfrentarán a desafíos desconocidos para la mayoría de la actual parrilla. “Nos encanta la carga aerodinámica y las fuerzas g, y si pasas una curva tan rápido como los demás, será por lo grande que son tus ‘pelotas’ y el riesgo que estés dispuesto a correr", explicaba el propio Button. "Ahora, giras y vas suelto, se mueve la parte de atrás durante toda la curva, y no hay mucha adherencia". Por no hablar de los neumáticos ‘biodegradables’, cuya naturaleza para 2017 deberá variar ante la mayor carga aerodinámica, velocidades y prestaciones de los futuros monoplazas.

Una vez le preguntaron al americano Mario Andretti, campeón del mundo con el Lotus 79, cómo era pilotar un monoplaza con efecto suelo en las curvas: "Hey man, is like painted on the road…" ("Tío, es como si estuviera pintando en el suelo"). Hasta qué punto los nuevos monoplazas lleguen hasta el extremo de aquellos tiempos está aún por ver. Sin olvidar que cuando se produce un cambio reglamentario también cambia el orden competitivo. Remedando a aquel político socialista español, a la Fórmula 1 en 2017 "no la conocerá ni la madre que la parió".

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