McLaren y Honda, un matrimonio que no puede permitirse acabar a gritos
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¿funcionará el MODELO DE MCLAREN Y RED BULL?

McLaren y Honda, un matrimonio que no puede permitirse acabar a gritos

Frente al modelo de Mercedes y Ferrari, McLaren y Red Bull se han asociado con un gran fabricante, con los problemas operativos y culturales que están suponiendo para su integración y éxito final

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“Es importante que Honda se recobre. Creo que no es embarazoso ahora porque acaban de llegar aunque se trata más de ver lo rápido que se recobrarán”. Tras el desastroso Gran Premio de Canadá, Eric Bouiller reflexionaba sobre la situación del fabricante nipón con McLaren. “Es difícil no culpar, es un ejercicio de gestión. No queremos ser como Renault y Red Bull, peleándonos en los medios de comunicación, no hay sentido en ello”.

Los sobresentidos de sus palabras hablan más que la literalidad de las mismas. “Hay formas de mejorar más rápido y deberíamos seguir esa ruta. Por supuesto, es fácil culpar al socio, pero como tal también tenemos que ofrecer nuestro apoyo. Necesitamos ayudarles a acelerar el tiempo de recuperación”, apuntaba el francés quien, siempre cuidadoso en sus manifestaciones, dejaba sin embargo entrever el panorama: Honda tiene problemas, no avanza con la rapidez necesaria y parece que existen disensiones ante ese posible autismo técnico en el que parece vivir el fabricante japonés.

Como en el caso de Red Bull, cabe dudar hasta qué punto puede funcionar en la Fórmula 1 actual la asociación de una multinacional con un equipo independiente frente al esquema de Mercedes. Quizás sea este uno de los mayores desafíos para el éxito del matrimonio entre McLaren y Honda.

Los gritos del matrimonio Red Bull-Renault

Como ese matrimonio del piso de abajo cuyos gritos atravesaban las paredes para alcanzar a todo el edificio, la comparación con Red Bull y Renault quizás no sea del todo correcta porque esta es la segunda temporada para ambos. La comprensión propia en la primera (2014) saltó por los aires ante la toma de conciencia por parte del cónyuge austríaco de que el retraso de Renault iba a hipotecar su futuro no sólo este año, sino también el siguiente.

Con la tensión ya insoportable ante la falta de competitividad del propulsor francés, saltaron los reproches mutuos propios de todo matrimonio. Y en la discusión se revelaban las dificultades para acoplar personalidades empresariales, estructuras y culturas tan diferentes de franceses y austríacos.

El duelo dialéctico entre Abiteboul (Renault) y Horner en Sepang fue como entreabrir la puerta del dormitorio para intuir en las diferencias: “No es ningún secreto que Red Bull en particular es muy agresivo en su estrategia de desarrollo. Han intentado que apliquemos en el mundo de los motores lo que aplican en el mundo del chasis. Podemos hacer un trabajo mejor, pero no es algo que se pueda hacer en invierno”. Es decir, Red Bull intentó imponer la agilidad y eficacia operativa propia de una estructura empresarial de Fórmula 1 frente al esquema de una multinacional del automóvil. “Una estructura de cultura funcionarial” como llegó a señalar Horner.

“En Australia había mucho de Red Bull en el motor”

Horner aludía a “una gran cantidad de recursos que podemos ofrecer a Renault y asistirles. Tenemos grandes instalaciones y capacidad de CFD en Red Bull Technology. Básicamente, lo que estamos intentando es trabajar en coordinación con Renault para asistirles en áreas en las que quizás no sean tan fuertes”. Abiteboul también reconoció que los ‘comandos’ de Milton Keynes ya estaban infiltrados en Viry Chatillón. “¡En Australia había mucho de Red Bull en el motor!”, declaraba el responsable de Renault.

Abiteboul no tenía más remedio que reconocer esas diferencias corporativas y operativas: “La cultura es diferente, la mentalidad, las prácticas de trabajo....”. En definitiva, Abiteboul también admitió el cambio que se produjo en el seno de Renault “para asegurarnos de que alineamos los intereses y estrategia de las dos partes a largo plazo”. Las estructuras de chasis y motor de Mercedes y Ferrari duermen bajo el mismo techo.

El compungido técnico de Honda

Curiosamente, las exigencias de Red Bull para intervenir en Renault también resonaban en el ofrecimiento de Bouiller a Honda. “Cuando quieres recuperar el terreno, básicamente tienes que poner más recursos”, explicaba el responsable de McLaren tras la hecatombe de Montreal: “Y si quieres hacerlo a corto plazo, tienes que contar con recursos más expertos”.

“Tenemos el software, la tecnología y la experiencia, así que McLaren puede ofrecer a Honda apoyo en este sentido para ayudarles a utilizar sus recursos”. En el fondo, parece que equipo y fabricante van por detrás de sus rivales no sólo en la tecnología de la unidad híbrida, sino también en la gestión de sus relaciones operativas. Por no hablar, en su caso concreto, de unas diferencias culturales (Gran Bretaña y Japón) que se presumen aún mucho más profundas aunque este aspecto no haya trascendido al exterior todavía.

Al respecto, valga la siguiente y reciente anécdota vivida por un responsable técnico de la FIA. Honda presentó recientemente a la institución el proyecto de un GT3 (turismo superdeportivo) de la marca para su homologación. Cuando el responsable de la Federación explicó al del fabricante japonés un error de concepto técnico en el que habían incurrido, quedó sorprendido por lo humillado y compungido que se había sentido el representante de Honda. Y la explicación era meramente didáctica y en tono amable…

“¡Parecemos amateurs!”, se quejó Fernando Alonso en el Gran Premio de Canadá. Un grito que revelaba algo más que su frustración en carrera. Quién sabe, puede que este sea el mensaje más crudo y directo que podrían enviarse entre McLaren y Honda para, como matrimonio, tener una relación más armoniosa y fructífera en el futuro. Frente al modelo que Mercedes representa y su éxito en las pistas, mucha falta les va a hacer.

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