SU OBJETIVO ES GANAR el giro de italia

La advertencia de Mikel Landa para enterrar su mala suerte en Movistar

El ciclista del Movistar Mikel Landa logra su primera victoria de la temporada en la segunda etapa de la Coppi e Bartali. Las lesiones han mermado su crecimiento este último año

Foto: Mikel Landa, poco antes de cruzar la meta en la Coppi e Bartali. (Movistar Team)
Mikel Landa, poco antes de cruzar la meta en la Coppi e Bartali. (Movistar Team)

El mal fario se acabó para Mikel Landa. El ciclista del Movistar sumó esta tarde su primera victoria de la temporada. No lo hizo en una competición cualquiera, sino en la siempre exigente Coppi e Bartali italiana. Además, en una etapa montañosa, de las que le gustan, con 140 kilómetros y un ritmo intenso desde el principio. Se impuso a su compañero de fuga y nuevo líder de la carrera, Lucas Hamilton (Michelton), en la misma línea de meta. Está de vuelta, ya lo avisó el miércoles: "Subo casi sin dar pedales".

Landa regresó a la actividad en la pasada Milán-San Remo tras un tiempo sin competir. En concreto, desde la pasada edición de la Challenge de Mallorca, en enero. Allí, en su primera etapa, sufrió una dura caída y se fracturó la clavícula. Pasó algunas semanas con el brazo en cabestrillo y recibió un tratamiento con células madre para regenerar la zona dañada. Antes ya había tenido tres lesiones similares en esta zona, pero no tan dolorosas. Tras recuperarse, buscó el sol de las Islas Canarias para evitar el invierno y ponerse de nuevo a punto. Aquí está el resultado: desde la Tirreno- Adriático del curso pasado no alzaba los brazos. Demasiado tiempo.

A sus 29 años, Landa afronta su temporada más importante como profesional. Lejos queda ya su excelente curso en 2015, cuando en las filas del Astana salió del anonimato con un tercer puesto en un Giro que ganó Alberto Contador. Él y Fabio Aru, compañero por aquel entonces y segundo en el podio final, exigieron mucho al de Pinto y vendieron cara su derrota. Tras su paso por el Sky de Chris Froome, donde cosechó un cuarto puesto en el Tour de 2017 actuando como gregario del británico, fichó por Movistar para tener más libertad y convertirse en jefe de filas para las grandes vueltas junto a Nairo Quintana. “Nunca volveré a estar en un equipo como segundo”, dijo.

Sin embargo, el rendimiento del alavés no ha sido el esperado. Las caídas han cortado la progresión del que fuera catalogado como el testigo de Contador antes de la irrupción de Enric Mas. “Mikel no está para perder más años”, explicó el director del conjunto telefónico hace unos meses, Eusebio Unzué. El ciclista terminó la temporada pasada “más quemado que nunca”, según sus propias palabras, y es que, tras caerse en un Tour de Francia donde acabó séptimo y mermado, volvió a morder el polvo en la Clásica de San Sebastián. Luego intentó volver a la Vuelta a España y al Mundial de Innsbruck, pero sin éxito. Todo, después de sumar kilómetros y kilómetros en varias clásicas italianas que no terminó. “Por suerte o por desgracia he conocido todas las caras del deporte: estuve abajo, subí, volví a bajar y subir...todo forma parte del ciclismo”, comentó en una entrevista para Marca.

"Si llega bien, puede ganar"

Ya recuperado, afronta su recta final en la preparación hacia el Giro de Italia, donde asumirá todos los galones. Pese a que el tiempo corre en su contra, los entendidos le ven con opciones de vestir la maglia. Es el caso de, por ejemplo, Ivan Basso. El excorredor italiano, ganador del Giro en dos ocasiones, coloca a Landa entre los favoritos junto a Dumoulin: “Si llega bien físicamente, puede ganar”. El vitoriano contará con Valverde y Richard Carapaz (cuarto en 2018) para este menester. Será la primera vez que disponga de un equipo con envergadura trabajando exclusivamente para sus intereses, por mucho que pretenda ser humilde en sus declaraciones: “Compartiré liderazgo con Alejandro, al que admiro mucho”.

Tras esta primera victoria Landa se quita un peso de encima. Su próximo objtivo será la Itzulia, del 8 al 13 de abril, donde coincidirá con rivales importantes como Roglic, la bestia Alaphilippe o el vigente ganador del Tour, Geraint Thomas. De aquí a la 'corsa rosa', que arranca el 11 de mayo, Landa tiene tiempo de volver a sentirse fuerte encima de la bicicleta. "Gracias a esta victoria todo es más llevadero y me da confianza, sé que estoy en el buen camino y a tiempo de hacer un buen Giro. Max y los directores confían más en mí que yo en mí mismo. Ven que entreno bien, pero el ciclista siempre tiene un poco de miedo al pelotón. Desde el comienzo de esta carrera me ha apoyado, ha organizado el equipo a mi alrededor y ahora estamos disfrutando todos”, ha confesado en meta. Bienvenido de nuevo, Mikel.

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