EROICA ESPAÑA. UNA PRUEBA MUY SINGULAR

Pedalear entre viñas, un placer al alcance del hipster de Malasaña y del nostálgico del Kas

La prueba original de L’Eroica comenzó a celebrarse por los caminos de sterrato de la Toscana en 1997 y dos décadas después cumple su tercera edición en España, concretamente en La Rioja

Eroica Hispania, la prueba de ciclismo clásico por excelencia, celebra este próximo junio su tercera edición con salida y meta en Cenicero, La Rioja, y la única norma para participar es montar en bicicletas anteriores a 1987.

Una viña, otra, otra, otra viña de diferente color, otra vez… y, de vez en cuando, un campo de cereal, unos olivos y el meandro del Ebro que te obliga a salir de La Rioja para entrar en Álava, o al revés. Un puzle ribereño de pintoresca belleza, salpicado de pueblos de piedra roja y sus bodegas. Suaves colinas, encerronas en caminos sin asfaltar y al norte, el zócalo de roca caliza que corona la sierra de Cantabria y que atrapa las nubes que vienen del más allá. Eso es La Rioja en bicicleta, una tierra amable y, quizás, desconocida para el gran público ciclista acostumbrado a adorar puertos de números imposibles.

Al boom de la industria del cicloturismo que se da en otras partes de la geografía ibérica gracias a su clima, como Levante y Mallorca, en esta Tierra Media tolkiana del comer y el beber que es La Rioja, la bicicleta también encuentra terreno abonado. A un lado, la citada sierra de Cantabria. En la otra, la de los Cameros y la Demanda. Y en medio de todo ello, el valle feral del Ebro y la Eroica Hispania, una prueba diferente que transporta al ciclista a la primera hora de los héroes y las leyendas.

Bicis clásicas para una aventura de época

Para participar en la Eroica Hispania hay que montar una bicicleta anterior a 1987 y tener ganas de disfrutar por unos recorridos más o menos largos, más o menos duros, de los cuatro que plantea la organización. El grado de disfraz que acompañe a la montura, a lo Octave Lapize, a lo Fausto Coppi o a lo Marino Lejarreta, que este año será el mito que del 2 al 4 de junio apadrine la tercera edición, va con la personalidad de los 1000 ciclistas inscritos.

La prueba original de L’Eroica comenzó a celebrarse por los caminos de sterrato de la Toscana en 1997 y poco a poco el evento creció en importancia y en participación. Por las características de la marcha, en tiempos de frenos de disco, ropa técnica y geles y barritas, los organizadores pretenden aflojar una marcha en el deporte ciclista. En los caminos de tierra por los que transita, el participante se puede encontrar al hipster más hipster de Malasaña o al nostálgico más nostálgico vestido con el maillot del Kas o del Reynolds montando una Orbea Moncayo o una BH Vento. No hay término medio salvo la tolerancia y el reconocimiento mutuo en la aventura.

"La expansión de la marca Eroica"

Willy Mulonia, director de Eroica Hispania explica que “llevaba años sabiendo de L'Eroica y se me presentó la oportunidad de compartir una cena con su fundador, Giancarlo Brocci. Poco tiempo después de nuestro encuentro, Giancarlo me comentó que L'Eroica volaba a Japón para realizar su primera edición fuera de Italia. Por aquel entonces creo que ni el propio Brocci era plenamente consciente de lo que iba a suceder con la expansión internacional de la marca Eroica”.

A la prueba japonesa pronto se le unió otra en el Reino Unido, otra más en Italia, otra en California, Sudáfrica… España no podía quedar fuera y tras años de reuniones y conversaciones, “en 2014 y de la mano de Carlos Coloma nos presentamos a las autoridades de La Rioja y Cenicero que nos abrieron las puertas y nos escucharon. Aquello fue amor a primera vista y siete meses después, en junio de 2015, nació la primera edición”, relata Mulonia.

Recorrido de la tercera edición de la Eroica.
Recorrido de la tercera edición de la Eroica.

“Y es que La Rioja lo que ofrece absolutamente todo”, continúa, “paisajes únicos, rutas ciclistas entre viñedos, gente seria y trabajadora y una gastronomía que hace las delicias del paladar de cualquiera”. Este año, además de discurrir cerca del Camino de Santiago que atraviesa la Comunidad Autónoma, el Monasterio de San Millán de la Cogolla volverá a ser protagonista como en las dos ediciones anteriores. El cenobio cuna del castellano celebra su vigésimo aniversario como monumento patrimonio de la Humanidad y la Eroica lo mantiene como lugar de paso en su recorrido más largo, a 40 km de la salida.

La Rioja, Toscana, California…

“L'Eroica nace en Gaiole, en la Toscana y más concretamente en la zona del Chianti. Y como todo el mundo sabe el Chianti significa, entre otras cosas, vino”, ilustra el director de la prueba. “L'Eroica como movimiento universal, entre sus valores y la filosofía que pretende promover, está intentando devolver al ciclismo la credibilidad que tenía años atrás. Un salto al pasado donde no existían barritas energéticas, porcentajes de grasa corporal… En definitiva, una visión de un ciclismo sano en el que la alimentación saludable y los productos naturales, de la tierra, como el vino, sean protagonistas.Y La Rioja es tierra de vinos y de alimentos espectaculares. Como también es tierra de vinos California, lugar en el que se celebra una edición de L’Eroica, y de ahí que recientemente se haya producido un hermanamiento entre Cenicero, sede de Eroica Hispania y Paso Robles, sede de Eroica California”.

Pero no sólo del vino y la buena mesa vive L’Eroica. Entre los valores que encarna la bicicleta la libertad destaca por encima de todos. Libertad para dar tus primeras pedaladas adolescentes y escapar del control paterno. Libertad para llegar hasta donde den tus fuerzas sin depender de nadie más. Sin querer, la clásica de los caminos de tierra fue a parar a una ciudad cuya historia rezuma libertad.

En 1834, en plena guerra civil, el general carlista Tomás de Zumalacárregui sitió Cenicero con 5.000 soldados en su afán de controlar los pasos sobre el Ebro. Sin embargo, no contaba con la feroz resistencia de los 70 hombres de la milicia urbana de la ciudad y que, casi sin armas, se parapetaron en la iglesia para resistir el ataque faccioso. Los carlistas, cansados de tan animosa resistencia, dieron fuego a la iglesia pero ninguno de los 70 murió. Tras 26 horas de batalla Zumalacárregui abandonó Cenicero, derrotado, diciendo: "Bien merecen esos valientes ser premiados, si cosa mía fuera, no echaría en olvido su heroísmo".

Las palabras del Tío Tomás no cayeron en saco roto y en 1897, se levantó en la localidad riojana una réplica de la estatua de libertad de Nueva York, única en España, en memoria de los héroes cenicerenses. Palabras que también podrían llevarse en la mussette los valientes que acaben la prueba.

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