más espectáculo que baloncesto

La venganza de Westbrook acapara la atención de un 'all-star' con sabor español

El escolta de Oklahoma no perdona la marcha de su antiguo amigo Kevin Durant. Jugarán juntos en el Oeste, como Marc Gasol, pero nadie espera que le llegue a pasar un solo balón

Foto: Westbrook, en un entrenamiento del all-star (EFE)
Westbrook, en un entrenamiento del all-star (EFE)

Nueva Orleans es el lugar más festivo de Estados Unidos. Queda cerca el carnaval, el mítico Mardi Gras, el momento en el que la ciudad muestra su mestizaje, su comida cajún y esa herencia francesa que la convierte en una rareza dentro del país. Este año, sin embargo, hay un acontecimiento importante antes de que la ciudad se tiña de morado, el color tradicional de las fiestas. El espectáculo empieza antes y lo hace en forma del baloncesto: llega el 'all-star' de la NBA. La fiesta más que el baloncesto, que de eso tampoco se espera demasiado.

El caso es que a la ciudad del carnaval el evento le ha caído de rondón. Estaba previsto que fuese en Charlotte, pero una ley homófoba de Carolina del Norte hizo cambiar la idea del comisionado. La NBA se ha convertido en un bastión de tolerancia, respeto y progresismo. Es el reducto en el que hablar mal de Trump es la norma y en el que nadie parece aferrarse a la corrección política. Dueños, entrenadores, jugadores.... nadie parece feliz con lo que está ocurriendo en el país.

Darío OjedaDarío Ojeda

Se espera que la cita sea como los premios Goya, con glamour, purpurina y quejas. Ya han empezado, de hecho, porque en este fin de semana el baloncesto queda por debajo de los gestos. El caso más claro, por el momento, es el de Mark Cuban. Millonario, propietario de los Dallas Mavericks, hace unos días Trump dijo que nunca se atrevería a buscar la presidencia de Estados Unidos. De hecho, dijo que no era lo suficientemente listo para hacerlo. A Cuban, cualquiera lo sabe, solo hay que rozarle para que se pique, así que jugó un partido de famosos, típico complemento del fin de semana de las estrellas, con el número 46. Dice que lo hizo porque su favorito, el 23, ya estaba cogido y que este es multiplicar 23 por 2. El resto del universo no se lo cree y recuerda que Trump es el presidente número 45 de la historia. Vamos, que él puede ser el siguiente.

Ruedas de prensa, anuncios, promoción internacional, concursos... la NBA, que es una de las empresas más eficientes en la organización de eventos en el mundo, consigue hacer de este fin de semana una demostración de relaciones públicas universal. Y, lo más curioso, es que lo hace casi sin la necesidad de recurrir al baloncesto. Porque nadie se lleva a engaño, el partido tiene mucho de chufla, la defensa no existe, es casi un concurso de acrobacias y carantoñas. En el pasado, dicen, era algo más competido, había piques y la victoria era algo que realmente importaba a los jugadores. Si se repasan aquellos encuentros se ve que la nostalgia puede a la memoria, pues tampoco es que fuesen batallas épicas sino partidos sin mucha intensidad.

Marcador alto, disparado incluso, canastas espectaculares pero vacías de contenido, música, luz y sonido. Ese es el menú.

Darío Ojeda. VitoriaDarío Ojeda. Vitoria

Para todos, menos para uno. Porque hay una estrella en la NBA, y es un estrellón, que sí se toma en serio todo esto. Russell Westbrook no es un jugador normal, no es uno más, no se mueve en las mismas coordenadas que el resto de sus compañeros de profesión. Es una anomalía, lleva dos MVP de este partido y en esta noche de domingo aspira, cómo no, a conseguir el tercero. Está en su mejor temporada, está, de hecho, haciendo historia partido tras partido, con un triple doble de media estadística que no se ve desde tiempos de Oscar Robertson y que, hasta que Westbrook se ha puesto a ello, se consideraba uno de esos récords a los que jamás nadie se podría acercar.

El 'show' es Westbrook

Pues bien, ese es quien se lo tomará más a pecho en Nueva Orleans. Por muchos motivos, pero el principal es que él nunca se toma nada a broma. Le definen como una personalidad desconcertante, diferente a todos los demás. En un reciente reportaje del New York Times se contaban decenas de anécdotas que ayudan a entender a la estrella. Es caprichoso, pero también extremadamente trabajador. Es improbable, ya que nadie pensaba cuando estaba en el instituto que pudiese ganarse la vida jugando al baloncesto. Ni siquiera en la universidad. Cuando llegó a la NBA le consideraban un especialista defensivo. Hoy anota de media 31 puntos por partido.

Durant en un entrenamiento (EFE)
Durant en un entrenamiento (EFE)

Tiene, además, un motivo añadido para brillar en Nueva Orleans: la venganza. La vida de Russ este año está asociada a eso, a la necesidad de redimirse de lo que él considera una enorme traición. No tendrá que irse muy lejos para ver a su peor enemigo, quien antes fue su mejor amigo, pues jugará con él en la alineación. Kevin Durant se marchó en verano de Oklahoma a Golden State y Westbrook aún ha sido incapaz de perdonárselo. Los comentaristas estadounidenses dan por hecho que el de los Thunder se cuidará mucho de darle un solo balón a su ex amigo. A nadie parece sorprenderle, porque en realidad tampoco es tan importante, como todo en esta fiesta.

Juan Cruz Peña Juan Cruz Peña

Por si tuviese pocas ganas, los aficionados le relegaron a la suplencia del partido. La lógica de la democracia primó a Stephen Curry, jugador con peor temporada y mejor imagen, y le dieron el puesto que los números entregaban a Westbrook. Más gasolina. También es titular otro ex del escolta, porque de eso trata este partido, de reencuentros. Es James Harden, que cerraba un tridente extraordinario en Oklahoma con los dos íntimos enemigos. Aún nadie entiende que lo traspasasen cuando lo mejor de su baloncesto estaba aún por descubrirse. Está haciendo una temporada excepcional en Houston y ya ha dicho que él no ha nacido para ser mediador entre sus excompañeros. Se lleva mejor con Westbrook, eso sí, pues ambos son amigos de juventud.

Westbrook, que es como es, no quiere hablar del tema. Cuando alguien le pregunta por Durant responde hablando de la semana de la moda y las últimas tendencias de vestimenta. Si se tiene en cuenta que este año ha aparecido en un partido vestido con falda, nada puede sorprender. Le gusta la colección de Yves Saint Laurent de esta temporada.

Y, en ese cóctel, hay poco baloncesto. Pero morbo a raudales. Y curiosidad infinita.

Marc Gasol (Reuters)
Marc Gasol (Reuters)

También estará Marc Gasol

En esta ensalada también tiene cabida España. Marc Gasol es uno de los mejores jugadores de la NBA y, por eso mismo, está en este encuentro. Porque eso sí lo tiene el partido, más que un gran encuentro es un homenaje a todos esos baloncestistas que hacen la vida más feliz a los aficionados día a día. El de Sant Boi, uno de ellos, entre los mejores pívots de la competición, la clave de los Memphis Grizzlies, nadie lo duda. Esta temporada hasta lanza triples.

Es cierto, sin embargo, que el evento no es muy apto para europeos. Suelen ser jugadores sobrios, con poca afición por el 'show business', intentan meterse en el ambiente, pero la naturalidad falla cuando actúas más que disfrutas. Será, eso sí, uno de los pocos que intenten defender. Quizá Draymond Green también, porque eso y no otra cosa es lo que hace el de los Warriors.

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