el viernes, cuarto partido, también en estambul

El Real Madrid recupera el factor cancha ante un Darussafaka que tiene varias vidas

El Real Madrid, que iba ganando por 18 en el tercer cuarto, se complicó la vida y acabó sufriendo. Carroll (21 puntos) y Ayon (18) fueron los mejores en el equipo madridista

Foto: Rudy Fernández volvió a hacer un mal partido: solo 3 puntos contra el Darussafaka. (EFE)
Rudy Fernández volvió a hacer un mal partido: solo 3 puntos contra el Darussafaka. (EFE)

El Real Madrid venció por 81-88 al Darussafaka en el tercer partido de los 'playoffs' de la Euroliga y recuperó el factor cancha en la eliminatoria, que el próximo viernes vivirá su cuarto episodio, también en Estambul. Gustavo Ayón, con 18 puntos, 9 rebotes, 3 asistencias y 2 robos, y Jaycee Carroll, que anotó 21 puntos, fueron los más destacados del equipo madridista, que sufrió más de la cuenta al final de un partido que dominaba con claridad en el tercer cuarto. El Darussafaka, que está mostrando un nivel bastante por encima de lo que indicaba su octavo puesto en la fase regular, volvió a mostrar la que quizá sea su mejor virtud: su perseverancia.

Con ella se agarró a un partido que tenía perdido. El Madrid, que jugó sus mejores 30 minutos de la eliminatoria en los tres primeros cuartos, ya estaba avisado, pero su tardanza en reaccionar casi le cuesta la victoria. "Es un equipo que no le sacas del partido, se mantiene. No cambia su estilo de juego, y llega un momento en el que si tú te paras, lo aprovecha. Siempre te da la impresión de que es un equipo que puede volver", dijo Pablo Laso antes del comienzo de la serie. Esas palabras retumban ahora en las cabezas de todos los jugadores madridistas.

El Real Madrid domina por 18 puntos

Mediado el tercer período, el Real Madrid ganaba por 18 puntos (37-55). En ese momento, nada hacía indicar que la victoria iba a estar en peligro unos minutos después. A diferencia de lo que sucedió en el segundo partido, el ataque madridista tenía más de dos protagonistas. Y la defensa funcionaba: Brad Wanamaker y Will Clyburn, las dos principales anotadores exteriores del equipo que dirige David Blatt, solo sumaban 13 puntos entre los dos. En el Madrid, en cambio, hasta cinco rozaban o superaban la decena: Llull, Doncic, Randolph, Ayón y Carroll (los cinco acabaron con 12 puntos o más).

Doncic, que en los dos primeros partidos había anotado solo 4 puntos y que había soltado alguna lágrima por la impotencia en la derrota del pasado viernes, salió de titular en el tercer partido. Sustituyó a Maciulis, que se quedó sin jugar, y se desquitó y durante el primer cuarto, en el que dominó el partido tanto en ataque como en defensa. A su lado Jeff Taylor comenzaba a hacer un buen trabajo sobre Wanamaker.

El Madrid consiguió una diferencia en torno a los diez puntos que mantuvo durante buena parte del partido. Carroll cogió el testigo de Doncic y, con 11 puntos en el segundo cuarto, mantuvo el dominio de los visitantes. El escolta siguió acertando desde el triple (metió los cinco primeros que intentó) tras el descanso, lo que sumado al brillante trabajo de Ayón en la pintura hizo que el Madrid rozara los 20 puntos de ventaja. Parecía que todo estaba de cara, pero si algo tiene el Darussafaka es que no se rinde. Y no lo hizo.

Llull anotó 4 puntos en los dos últimos minutos que fueron decisivos. (EFE)
Llull anotó 4 puntos en los dos últimos minutos que fueron decisivos. (EFE)

Llull aparace aparace al final

Entre Ante Zizic, que tiene pinta de rendir a buen nivel nada más aterrice la próxima temporada en Boston, y Wilbekin, en racha desde el triple, se las arreglaron para que el partido no se rompiera del todo. Encima el Darussafaka dio un paso al frente en defensa. En ese momento, Wanamaker se hizo el dueño del partido, el extraño ambiente (para ser Turquía) del Volkswagen Arena subió de temperatura y el Madrid se colapsó. Los 18 puntos de ventaja se quedaron en solo tres (74-77) a menos de cinco minutos para el final.

El partido más plácido de la serie se transformó en una pesadilla con potenciales graves consecuencias: una derrota convertía el encuentro del próximo viernes en un duelo a vida o muerte en territorio hostil. El peor escenario posible. Pero el Madrid apretó los dientes en defensa y reaccionó antes de que se ese escenario se hiciera realidad. Doncic, con un dos más uno, rompió la sequía. Y Llull, que no anotaba desde el segundo cuarto, apareció para anotar dos canastas y coger un rebote en ataque que sellaron un triunfo que acabó siendo mucho más complicado de lo que parecía. Como toda la eliminatoria.

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