El Joventut resurge y los aficionados avalan 1.500€ por cabeza para evitar que muera
situación económica muy delicada

El Joventut resurge y los aficionados avalan 1.500€ por cabeza para evitar que muera

Los aficionados se organizan para conseguir un aval mancomunado que desbloquee una subevnción vital para las cuentas del club. Mientras, el equipo roza la permanencia en ACB

Foto: Xabi López-Arostegui celebra con los aficionados la victoria ante el Valencia Basket. (EFE)
Xabi López-Arostegui celebra con los aficionados la victoria ante el Valencia Basket. (EFE)

No siempre es fácil identificar el momento en el que todo estuvo a punto de irse al garete. En el caso del Club Baloncesto Joventut, fue el 22 de marzo de 2018. Ese día se celebró una junta general extraordinaria de accionistas que en su orden del día incluía una votación sobre la disolución de la sociedad, ahogada por la falta de liquidez. Por si fuera poco, tras 23 jornadas el equipo solo había ganado cuatro partidos y era el último de la ACB. A una semana de cumplir 88 años, la Penya, uno de los tres equipos que siempre han estado en primera división (los otros son el Estudiantes y el Real Madrid), estaba muy cerca de desaparecer.

Avancemos cinco semanas. El Joventut está en pie. El domingo ganó en casa por 77-75 al actual campeón, el Valencia Basket, y ya está fuera de los puestos de descenso. Ha ganado seis de sus últimos siete partidos, suma 10 triunfos a falta de tres jornadas para que termine la temporada regular y tiene la salvación en la mano. ¿Qué ha cambiado? Nada. Ni el 22 de marzo entró un chorro de euros en las cuentas del club ni la plantilla ha sufrido cambios desde entonces.

Carles Durán, entrenador del Divina Seguros Joventut. (ACB Photo/D. Grau)
Carles Durán, entrenador del Divina Seguros Joventut. (ACB Photo/D. Grau)

Seis victorias en siete jornadas

Dos días después de la junta de accionistas, el Joventut jugó y perdió en Tenerife. No estaba lejos de la salvación, pero pocos confiaban en que saliera del pozo. La salvación ronda las 10 victorias, por lo que tenía que ganar el 60% de los partidos que le restaban, cuando hasta entonces su porcentaje de triunfos era del 16,7%. De momento lleva un 85,7%: solo ha perdido contra el Real Madrid.

"La situación era límite. Lo que planteé a los jugadores es mucha ilusión y un reto. El equipo había hecho muchas cosas bien, pero la inexperiencia había provocado derrotas traumáticas. La clasificación estaba minando al equipo y lo que propuse es empezar de cero", explicó hace unos días el entrenador, Carles Durán, a 'Ara'. Durán llegó al Joventut en febrero para sustituir a Diego Ocampo y le costó cambiar la cara a su equipo. Tardó casi dos meses en ganar el primero: su fichaje fue anunciado el 7 de febrero y esa victoria llegó el 1 de abril.

En la cancha, buena parte de culpa de esta remontada la tiene Nico Laprovittola, base fichado en enero que promedia 16,2 puntos y 6,3 asistencias desde su llegada. El internacional argentino, que comenzó la temporada pasada en los San Antonio Spurs y la terminó en el Baskonia, ya sabía lo que era pelear por evitar el descenso. Lo hizo en la temporada 2015-2016 con el Estudiantes, que acabó penúltimo (aunque no descendió). Tras Laprovittola llegó el estadounidense Demitrius Conger. Obviando las salidas de varios fichajes del verano que no funcionaron, esos son los dos únicos movimientos del Joventut, menos que alguno de sus rivales en la lucha por la permanencia.

El aval necesario para seguir en pie

Mientras el equipo acaricia la salvación en la cancha, lo económico no ha cambiado. Hay retrasos en las nóminas y en el pago del IVA y la liquidez es escasa. El 22 de marzo, el 99,97% del capital presente en la junta votó en contra de la disolución. Ese día, el presidente, Juanan Morales, y el resto de la junta directiva repasaron el estado de las cuentas de la entidad y aseguraron poder sacar la situación adelante. Pero ¿cómo se llegó al punto de proponer la liquidación?

Los problemas económicos del Joventut, que no son la excepción en la ACB, vienen de lejos. El club se metió en el negocio inmobiliario para poder lograr ingresos extraordinarios con lo que poder luchar con clubes más potentes, pero la jugada le salió mal por la crisis. En marzo de 2017, en uno de sus últimos actos como presidente de la Penya, Jordi Villacampa firmó un acuerdo con el Ayuntamiento de Badalona que, en teoría, aseguraba la viabilidad del club a medio plazo. El Joventut cedió al consistorio unos terrenos y se quitaba de encima la deuda del IBI a cambio de publicidad. La deuda se reducía y el Ayuntamiento entraba en el consejo de la entidad.

Antes, el Joventut había llegado a un acuerdo con Hacienda para establecer un calendario de pagos de su deuda. Ya había conseguido disminuir esa cantidad gracias al dinero ingresado por la venta de una parcela a Mercadona (Juan Roig también fichó a un jugador, Alberto Abalde). Antes de dejar el cargo, Villacampa logró negociar con los acreedores, entre ellos varios bancos. "El próximo presidente que entre en la Penya solo se tendrá que mover para tener más ingresos, como todos", dijo. Pero no ha sido así.

Juanan Morales, presidente del Joventut, en la junta de accionistas del 22 de marzo. (EFE)
Juanan Morales, presidente del Joventut, en la junta de accionistas del 22 de marzo. (EFE)

La movilización de los aficionados

El acuerdo con el Ayuntamiento no ha llegado a materizalizarse, de ahí la situación límite que vive el equipo. El interventor municipal no dio el visto bueno y el club, cuya liquidez dependía del dinero municipal, está con el agua al cuello. Antes de la junta del 22 de marzo, en la que Morales comunicó que hay tres empresas interesadas en hacerse con el control del club, el Ayuntamiento autorizó la concesión de una subvención de 900.000 euros a través de la Fundación Badalona Capital Europea del Básquet. El plan era entregar esa subvención con un anticipo del 80%, pero el informe del interventor lo redujo al 50%. Además, exige un aval del 120%.

A eso dedica ahora mismo el Joventut buena parte de sus energías: a conseguir ese aval para desbloquear el cobro y respirar. En la junta de accionistas nació la idea de un aval mancomunado, 1.500 euros por aficionado (o lo que pueda cada uno) hasta llegar a la cantidad exigida. El impulsor es Carles Saguès, de Guanyem Badalona en Comú, que antes de cada partido en casa monta una mesa en el Palau Olímpic para que la gente que quiera sumarse a la iniciativa pueda hacerlo. A la iniciativa se han sumado, además de aficionados, exjugadores, jugadores o familares de estos.

"Somos Penya y el basket base es nuestra identidad. Queremos que muchos otros niños y niñas sigan teniendo la oportunidad que nosotros tuvimos. Nosotros avalamos la Penya y os animamos a que también lo hagáis. #joavalolapenya", tuiteó hace unas semanas Xabi López-Arostegui, canterano del equipo que está siendo unas de las revelaciones esta temporada en la Liga Endesa.

Ese aval macomunado no es la única opción. La Secretaria General de l'Esport de la Generalitat, la federación catalana y la empresa pública Avalis mantienen negociaciones para lograr el aval que exige el Ayuntamiento, pero mientras eso fructifica, los aficionados de la Penya no pierden el tiempo y se movilizan para darle una prórroga a su equipo.

ACB

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