España aprende una dolorosa lección en el Eurobasket y Tokio asoma como redención
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Los Juegos Olímpicos, próximo objetivo

España aprende una dolorosa lección en el Eurobasket y Tokio asoma como redención

Sin medalla y fuera del Mundial de Australia, la Selección toca suelo. La falta de acierto en momentos apretados condenó al equipo, aunque se valora el aprendizaje de las jóvenes

placeholder Foto: Maite Cazorla, tras la derrota frente a Rusia. (Efe)
Maite Cazorla, tras la derrota frente a Rusia. (Efe)

Una desoladora decepción. Sin medias tintas. Así ha sentado este Eurobasket 2021 a un equipo que contaba los campeonatos como éxitos en la última década (dos oros consecutivos en los anteriores europeos, la plata de Río de Janeiro y un bronce en el Mundial eran sus resultados más inmediatos). España se despidió de las opciones de tocar medalla en un partido de cuartos de final ante la combativa Serbia. Lo hizo, además, con una espina clavada: solo un tiro libre le privó de la victoria. Con la herida todavía por cicatrizar, la Selección española femenina de baloncesto acudió al partido por el quinto puesto con algo más que el honor en juego. Había que ganar sí o sí a Rusia para tener pase al Premundial del próximo año. España completó minutos de gran nivel -estuvo 25:37 minutos por delante en el marcador por solo 9:39 de las rusas- pero su buen juego se diluyó en los minutos calientes diciendo adiós al Mundial de Australia. El nuevo sistema de clasificación de la FIBA otorga una última esperanza para asistir al torneo del 2022, que la Selección saliese de los Juegos Olímpicos de Tokio con la medalla de oro en su cuello. Algo que, con la presencia de la todopoderosa Estados Unidos, se antoja como un milagro.

Foto: Las jugadoras rusas se abrazan tras el final del partido. (Efe)

“Es un día difícil, muy, muy complicado”, admitía Jorge Garbajosa, presidente de la Federación Española de Baloncesto, tras la derrota. Aprender por las malas, pero aprender. Ese es el mensaje con el que debe quedarse un grupo que mezcla a jóvenes y a históricas de España, en una transición de la que se esperaba cierta dificultad propia del camino por recorrer -una medalla de cualquier color habría sido celebrada como un éxito mayúsculo-. Cuando este equipo se ha divertido en el torneo, cuando los balones entraban fáciles y las sonrisas se dibujaban en el rostro de las jugadoras, la Selección mostró un nivel imparable, un juego al alcance de pocos conjuntos en todo el Eurobasket. Todo cambiaba cuando el marcador se apretaba. Entonces el talento se disolvía ante equipos físicos acostumbrados a ese otro baloncesto. No parece casualidad que las tres derrotas del torneo llegaran de forma similar. Una experiencia tan dolorosa como necesaria.

placeholder Raquel Carrera y la decepción de la derrota. (Efe)
Raquel Carrera y la decepción de la derrota. (Efe)

Laia Palau, capitana de la Selección y quizás el mejor ejemplo de la época dorada que ha vivido este equipo, no pudo reprimir las lágrimas atendiendo a la prensa: "Es una pena porque teníamos mucha confianza de que a pesar del cambio que estamos haciendo, construyendo, ya nos serviría para el presente”. “Te quedas fuera de muchas cosas y lo que más me sabe mal es que este equipo tiene muchísimas cosas que dar y será un gran equipo”, insistió, afectada, la jugadora de 41 años. Un absoluto icono que estuvo pendiente de arropar a las más jóvenes tras la derrota, como a Raquel Carrera y sus 19 años, que lloró sin encontrar consuelo sentada en el parqué de La Fonteta de Saint Lluís.

La ley de Murphy se cebó con la Selección

“Todo lo que pudo salir mal, salió mal”, resumió Silvia Domínguez ante los medios. La base de Perfumerías Avenida hablaba del final del partido frente a Rusia, pero su afirmación vale para todo el torneo. Como si de un experimento se tratase, España ha vivido sus momentos más complicados como equipo en este Eurobasket Femenino de Valencia. A cinco días de su inicio, Alba Torrens y Tamara Abalde dieron positivo por coronavirus. Reventó la burbuja y la concentración. La Selección se quedó sin su jugadora más determinante -y campeona de la última edición de la Euroliga con el UMCC Ekaterimburgo- y sin el músculo de Abalde.

Llegaron entonces los nervios y la angustia. El resto de jugadoras tuvo que ejercitarse en solitario durante cuatro días, con la cabeza pensando en que cualquiera de ellas podía ser la siguiente en dar positivo. No hubo brote, pero se llegó al partido inaugural contra Bielorrusia… Y la mente no estaba en la pista. “No éramos nosotras”, admitiría días después María Conde a El Confidencial. Más allá de la mala pata que tiene empezar el torneo en casa y perdiendo, la derrota acabó por ser perjudicial para los intereses del equipo: le previó de ser primero de grupo, obligando a jugar octavos de final y por el lado malo del cuadro. A ese descalabro inicial se achaca gran parte de la culpa del resultado final del Eurobasket desde la organización.

placeholder Laura Gil, resignada, tras la victoria de Rusia. (Efe)
Laura Gil, resignada, tras la victoria de Rusia. (Efe)

Tampoco ayudó la polémica de lo vivido frente al físico juego de Rusia. Especialmente por una acción contra Cristina Ouviña en los minutos finales del partido. La base del Valencia Basket acabó tendida varios minutos tras recibir un duro golpe en el rostro, que incluso necesitó atención médica y no pudo terminar el partido. Horas después, se confirmaría que la de Zaragoza se rompió los huesos propios de la nariz fruto de la jugada, aunque su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio no peligra a la espera de nuevas pruebas y de la evolución de su lesión. “Me quedo con la ovación de tres minutos o cinco que les han dedicado desde las gradas. No se les puede exigir más a las jugadoras. Aquí no se buscan excusas, se buscan razones para intentar hacerlo mejor”, dijo por su parte Garbajosa.

Sí causó cierta sorpresa en el equipo técnico español que Raisa Musina (20 puntos y nueve rebotes) se marchara del encuentro sin una sola falta en su casillero después de jugar casi 37 minutos. "No nos respetan, así de claro. No es normal que Musina y Vadeeva, sus dos mejores jugadoras, hayan jugado más de 36 minutos y se vaya una con una falta y otra con ninguna. ¿Qué pasa? ¿Que no han defendido? Habríamos metido 200 puntos. Han metido manos, han hecho lo que han querido, y no se las han pitado. Todas nuestras jugadoras jóvenes con tres o cuatro faltas... Me da mucha tristeza porque es algo que no podemos controlar, después de todo lo que hemos hecho los árbitros no nos respetan", se quejó Lucas Mondelo.

La España que pide paso… Con la vista puesta en Tokio

“Para muchas jugadoras jóvenes el crecimiento que supone es enorme porque han estado en la pista con roles importantes. Muchas vinieron pensando que igual iban a tener un papel diferente, pero han tenido que coger más responsabilidad. Creo que para ellas es muy grande lo que ha pasado aquí porque van a tener mucha más experiencia y han tenido minutos muy importantes. Para ellas es positivo lo que ha pasado en el Eurobasket”, así de contundente se mostró una de las veteranas del equipo como es Domínguez. Y es que sin olvidar ni hacer de menos la dureza del momento, el torneo deja brotes verdes que aspiran a bosque tropical en el futuro.

Jugadoras como Raquel Carrera (19 años), Maite Cazorla (24 años) o María Conde (24 años) dieron un paso al frente. La primera, quien pasó a la historia como el pick más alto de una española en la WNBA tras ser seleccionada por Atlanta Dream en la decimoquinta elección, fue la jugadora que más minutos disputó de todo el equipo frente a Rusia con 31:19, partiendo desde el cinco titular por los problemas físicos de Laura Gil. Maite Cazorla anotó 19 puntos desde el banquillo en el mismo encuentro, mientras que Conde fue la mejor jugadora española en los octavos de final frente a Montenegro, con otros 19 puntos sin fallar en lanzamientos en juego.

placeholder Raquel Carrera, una de las piezas de futuro de la Selección. (FEB)
Raquel Carrera, una de las piezas de futuro de la Selección. (FEB)

La aparición de estas jóvenes estrellas, que han adquirido la experiencia de estas duras derrotas, unido al regreso de Alba Torrens y Tamara Abalde, pone el foco en la próxima gran cita de la Selección, los Juegos Olímpicos que están a la vuelta de la esquina. A nadie se le ocurre una mejor redención que Tokio.

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