luchará por una medalla en la final

Peleteiro se reencuentra en el Europeo con su mejor marca de siempre, 14.20

Ana Peleteiro está de vuelta. La gallega, una de las mayores promesas del atletismo español, realizó este viernes el mejor salto de su vida en el Campeonato de Europa de Belgrado

Foto: Peleteiro ganó hace unas semanas el Campeonato de España (J. M. García/EFE)
Peleteiro ganó hace unas semanas el Campeonato de España (J. M. García/EFE)

Ana Peleteiro cumplió 21 años en diciembre y eso, en la vida de un atleta, es casi como decir que es una niña, una principiante. Su biografía, sin embargo, la hizo una referencia antes de tiempo. Se juntaron el hambre con las ganas de comer, cuando tenía 16 años, siendo juvenil, ganó el oro junior en los mundiales de Barcelona, batiendo la marca mundial de la categoría en su edad. Eso, sumado a que el atletismo español estaba en un momento de vacas flacas, hizo que el foco informativo se posara súbitamente en ella. Y fue un problema, pues en ese momento no tenía la madurez para afrontar lo que le venía encima.

En el Campeonato de Europa de Belgrado de pista cubierta ha demostrado que sus piernas siguen siendo un prodigio. Su mejor marca de siempre, 14.20, para meterse con honores en la final de su prueba, segunda mejor marca española de todos los tiempos. Y la mejor en categoría promesa, que es la que aún le corresponde por edad.

Los entrenadores de atletismo siempre diferencian el potencial de la realidad, es casi una manera de ver el mundo. "Tiene un gran salto en las piernas", suelen decir de ella. Y esto quiere decir que la capacidad está, pero el salto todavía no. Su biografía es errática, se fue a Madrid, volvió a Galicia, se fue de nuevo a Lisboa a entrenar, volvió de nuevo a España, en este caso a Guadalajara una pequeña embajada del Caribe en España donde se entrenan algunos de los mejores atletas del mundo a las órdenes de Iván Pedroso, leyenda del salto de longitud.

"Desde que estoy entrenando con Iván Pedroso el cambio ha sido espectacular, se ha abierto una puerta llena de luz para mí y estoy dispuesta a ir a por todas", decía Peleteiro tras la excelente marca conseguida en la calificación. Tiene más mérito aún si se piensa que llega a Belgrado con algunas dificultades físicas. En el campeonato de España, celebrado en Salamanca la semana pasada, la tierra estaba, según comentó, demasiado dura, lo que le provocó una sobrecarga en el sacro que no parece haber tenido la importancia suficiente como para bajarle el punto de forma.

En cuanto al salto concreto, Peleteiro explicaba posteriormente sus sensaciones en la clasificación. "A mí la competición me desmotiva, me encuentro mal y pensé ¿qué pasa? no se va a repetir lo del año pasado, Ana. Miré a mi entrenador y me dije 'tengo que hacerlo", comentaba. "En el segundo salto, ni hice casi nada y salté 13.90 y pensé ¿qué es esto?". Vistas las buenas sensaciones en el último, con más moral, batió su marca personal. "Llevo cuatro años con esa barrera ahí, que no me dejaba ser completamente feliz y, ahora...", en ese momento las lágrimas se apoderaron de los ojos de la gallega. Ese salto es, sobre todo, una manera de romper con un buen puñado de maleficios.

Con Pedroso en Guadalajara

Raúl Chapado, presidente de la Federación, hablaba hace unas semanas con El Confidencial sobre la atleta, aún en edad promesa. Él sabe como pocos las necesidades y la evolución del triple salto, pues no en vano a eso dedicó su carrera deportiva. En aquellos días Peleteiro llevaba tiempo errática, sin encontrar su sitio en el atletismo y con marcas muy por debajo de lo que dictaba la intuición. "Es un caso muy complejo. Ella es campeona mundial junior siendo juvenil, es decir, con tres años más. Yo cuando veía saltar a Ana a esa edad me fascinaba. No solo por las condiciones físicas, que son excepcionales, sino porque interpretaba muy bien esa sinfonía que es el triple salto. Como salta, como transmite la velocidad al salto… lo que tiene que intentar, es mi opinión, es tener más estabilidad".

Estabilidad. La palabra clave en este caso, la calma que se necesita para encontrar el camino. Porque la competición es solo el salto de un día concreto sino la sucesión de miles de intentos en los entrenamientos. Su último cambio, el que le ha llevado a Guadalajara, es clave. "Es importante estar al lado de Yurimar Rojas [venezolana, subcampeona olímpica y compañera de entrenamientos], porque es una atleta con unas condiciones físicas excepcionales. Yo la primera vez que la vi saltar en Madrid dije que es la atleta con mayor potencial para ser récord del mundo, y creo que es importante que Ana esté a su lado, para que vea que para llegar a hacer 15 metros hay que hacer determinadas cosas", explicaba Chapado.

El presidente federativo hacía una precisión más, de esas qeu a veces se olvidan entre las cifras y la ilusión por ver el nacimiento de una carrera atlética ilusionante. "Hay un problema de pura juventud. Yo no he estado cerca de ella, no sé cómo ha digerido las expectativas, a nivel social, el entorno… tengo claro que es una atleta de primer nivel y que el atletismo necesita a Ana, eso está claro y espero que encuentre el equilibrio deportivo emocional que le permita llegar a lo que esperamos de ella. Pero sobre todo por ella, no por la federación, nos centramos demasiado en las medallas y los resultados y a veces nos olvidamos de las personas. Me consta que no lo ha pasado bien y en lo que podamos ayudar aquí estamos en la Federación para ayudarla a encontrar esa estabilidad", abundaba Chapado.

Es, por el momento, solo un resultado ilusionante. El 14.20, su mejor marca de siempre, le lleva a la final. Este sábado, en el desenlace, tendrá que volver a gestionar las expectativas. Es parte del trabajo, una carga pesada para una deportista que aún es joven y que tiene tiempo para sacar lo que tiene dentro. El potencial está ahí.

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