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"Rezad por nosotros, Putin está loco". El éxodo del deporte ucraniano por la carretera M06
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Quieren salir del país

"Rezad por nosotros, Putin está loco". El éxodo del deporte ucraniano por la carretera M06

Decenas de deportistas huyeron desde Kiev hacia Lviv por una colapsada carretera para recorrer los 570 kilómetros hasta Polonia en más de 15 horas tras la invasión rusa

Foto: Los jugadores del Shakthar Donetsk. (EFE/Sergey Dolzhenko)
Los jugadores del Shakthar Donetsk. (EFE/Sergey Dolzhenko)

Oleg fue miembro del equipo de comunicación de la Eurocopa de fútbol que se organizó en su país en 2012. La pasada madrugada recibió una llamada de su padre porque su pueblo estaba siendo bombardeado. Así que cogió su coche, recorrió los casi 200 kilómetros que le separaban de Kiev y se encontró con sus progenitores. Emprendió una huida con ellos y, después de pasar por la capital para recoger algunas cosas, enfiló los 540 kilómetros de carretera que separan Kiev de Lviv, en la frontera con Polonia.

"La carretera va saturada y hay muchos deportistas extranjeros de clubes ucranianos que han huido en coche y están atascados en ella. Es el único camino de salida, porque el espacio aéreo está cerrado. Los tanques y los cazas que nos están invadiendo vienen desde el otro lado del país. Los primeros kilómetros son muy lentos. De hecho, hay gente que se está bajando y sigue andando. Hemos tardado tres horas en hacer 15 kilómetros. Luego se va descongestionando, pero no creo que tardemos menos de 15 horas en llegar a la frontera", cuenta por teléfono este periodista que confiesa que su idea es regresar a Kiev, donde está su trabajo, una vez ponga a buen recaudo a sus padres.

Izan Martín, miembro del cuerpo técnico del Dnipro-1, es uno de los españoles que se encuentra actualmente en Ucrania. Aunque permanece todavía en el país, se encuentra en una zona tranquila gracias a las facilidades que les ha dado el club. Así lo explica en conversación con El Confidencial: "Hemos llegado a un hotel en el que estamos resguardados y tranquilos gracias al club. Estamos intentando salir del país. En el equipo, hay compañeros portugueses, brasileños, españoles... Nos hemos juntado, hemos puestos ideas en común, nos hemos comunicado con las embajadas... para plantear soluciones y marcharnos lo antes posible".

placeholder Izan Martín con el micrófono en mano. (EFE/Rodrigo Sura)
Izan Martín con el micrófono en mano. (EFE/Rodrigo Sura)

Una huida en masa

El deporte en Ucrania ha huido en masa junto al resto de la población por esa M06 camino de Lviv y de la frontera de Polonia. 300 españoles residen en Ucrania, de los cuales algunos son deportistas como Marc Gual, el delantero del Dnipro de la Premier ucraniana, que confesó: "Nos han despertado las bombas y nos hemos metido en el búnker". O el seleccionador femenino de fútbol, Lluís Cortés, y su preparador físico, Jordi Escura. "Parece una película. El ruido parecía de petardos. Han bombardeado la zona del aeropuerto aquí en Kiev y ya han cerrado el espacio aéreo", explicó en sus redes el técnico. Tras más de siete horas, cambiaron de chófer en la furgoneta que les había proporcionado la Federación, porque Dima, el hombre que les había sacado de Kiev, se volvía a la capital ¡caminando! para reunirse con los suyos. Más de 100 kilómetros por andar le esperaban.

Martín, por su parte, explica que desconoce cómo ha sido la salida de la gente y que su familia está al tanto de todo: "Nos ha pillado todo de manera repentina y no sé qué están haciendo los ciudadanos para salir de Ucrania. Aunque sabíamos que había problemas entre ambos países desde hace ocho años, no pensábamos que fuesen a llegar a esto. Por eso decidimos venir, no estamos locos. Nadie en el mundo entiende esto. A mi familia los estoy tranquilizando".

No son muchos los deportistas que se han quedado en el país. Entre ellos los jugadores brasileños de Shakhtar Donetsk y Dinamo Kiev, que se han reunido en un céntrico hotel de Kiev y han pedido ayuda desde allí a su Gobierno y por las redes. El mensaje de Moraes, delantero del Shakhtar, era angustioso: "La situación es desesperada. Les pido que divulguen este video para que llegue al gobierno. Las fronteras están cerradas, los bancos, no hay combustible, no habrá comida, no habrá dinero. Estamos reunidos esperando un plan para salir de Ucrania". Otro que ha decidido no moverse de Kiev es el sempiterno Mircea Lucescu, entrenador del Dinamo, que ha sido categórico: "No dejaré Kiev para regresar a Rumania, no soy un cobarde. Espero que estas personas grandes sin cerebro detengan esta guerra. Nunca pensé que esto fuera posible".

placeholder Paulo Fonseca. (EFE/Riccardo Antimiani)
Paulo Fonseca. (EFE/Riccardo Antimiani)

La espera de Fonseca

Paulo Fonseca, el técnico portugués, esperaba noticias para tomar una decisión y dejaba un mensaje en redes sociales: "Estamos en Kiev y hacemos todo lo posible para mantenernos fuertes durante este momento tan difícil para Ucrania". Futbolistas como Claudio Spinelli, jugador del Oleksandria y uno de los cuatro argentinos que actúan en la liga ucraniana, cogió "cuatro cosas" y huyó por carretera tras llamar a casa y anunciar que estaban siendo bombardeados. Otros como el uruguayo del Dinamo de Kiev, Carlos de Pena, advertía que "mi familia está en Uruguay gracias a Dios". "Yo estoy en Kiev y solo les pido que recen. Todo va a salir bien".

El éxodo masivo provocaba que la carretera de salida de Kiev hacia la frontera con Polonia por el oeste se congestionase por un pueblo y unos deportistas que huían en desbandada "aterrorizados con el sonido de las sirenas y el ruido lejano de las bombas". "Nadie está preparado para una guerra. Hay una mezcla de indignación y pánico entre los ucranianos. Pero Kiev aún está tranquilo comparado con pueblos como el mío, que han sido arrasados", advertía Oleg. Y se despedía, para no agotar la batería del teléfono, con un sobrecogedor: "Amigo, rezad por nosotros. Putin está loco. Seguimos en contacto. Un abrazo". Suerte.

Oleg fue miembro del equipo de comunicación de la Eurocopa de fútbol que se organizó en su país en 2012. La pasada madrugada recibió una llamada de su padre porque su pueblo estaba siendo bombardeado. Así que cogió su coche, recorrió los casi 200 kilómetros que le separaban de Kiev y se encontró con sus progenitores. Emprendió una huida con ellos y, después de pasar por la capital para recoger algunas cosas, enfiló los 540 kilómetros de carretera que separan Kiev de Lviv, en la frontera con Polonia.

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