Pepe Cuenca, el Ibai Llanos del ajedrez: "¡Vayan por la sombra y aléjense del brócoli!"
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Explosión del juego durante la pandemia

Pepe Cuenca, el Ibai Llanos del ajedrez: "¡Vayan por la sombra y aléjense del brócoli!"

En compañía de su inseparable Divis, este ingeniero granadino ha cambiado para siempre las retransmisiones de ajedrez. El juego de los 64 escaques ha sido un gran beneficiado de la pandemia; Cuenca bate récords 'online' con una propuesta cachonda

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Pepe Cuenca. (Twitter)

Pepe Cuenca (Granada, 1987) estaba prácticamente retirado del ajedrez, después de haber dedicado toda su juventud al tablero y a sus 32 piezas. Corría 2014 y decidió marcharse a Alemania (Hamburgo) a trabajar como profesor universitario de Matemática Aplicada. Allí empezó esta historia, por pura casualidad: "Vino un amigo a visitarme y me dijo que le había contratado una empresa de ajedrez, que resultó ser Chess24, cuya sede está en Hamburgo. Increíble... Fui a la empresa un par de tardes, le caí bien al jefe de la empresa (que por aquel entonces era el campeón mundial Rustam Kasimyánov). Y así entré en contacto con Divis [David Martínez, su inseparable compañero de narración]".

Han pasado seis años desde aquel flechazo. Hoy la pareja bate récords de audiencia como comentaristas en la plataforma Chess24, ha firmado un contrato con Eurosport y sale en el canal del diario 'Marca' en YouTube. En bastante poco tiempo han conseguido que una partida de ajedrez de seis horas parezca la narración de una semifinal de un Mundial de fútbol y popularizado un lenguaje que hace solo una década era impensable para las (escasas) retransmisiones de un deporte silencioso y prácticamente inmóvil, reservado a genios y excéntricos, con un exigente umbral de entrada.

El caballo ya no es el caballo, es el 'potrisho' (con marcado acento argentino). Hay tres peones con nombre propio: Aristóteles (columna A), Charly (columna C) y el más importante, el Facun (columna F), el que "siempre resuelve los problemas", según Cuenca. Magnus Carlsen, el campeón del mundo (su ajedrecista favorito), es el Almendrado (por el conocido helado industrial Magnum almendrado). Cuando el noruego exprime posiciones aparentemente imposibles de aprovechar, aparece la 'cremita magnusiana'. Y un palabro clave: la ‘donpepización’: dícese de la simplificación de toda posición que resulta del hecho de cambiar las damas lo antes posible (jugada generalmente recomendada por el 'influencer' andaluz).

Pepe y Divis son maestros de la coletilla, pero más aún en el arte de rellenar la media hora (o más) que puede tardar un ajedrecista de élite en mover una pieza durante el tramo medio y final de una partida compleja. En la era de la muerte del formato, comprendieron que la gente fundamentalmente tenía que pasárselo bien: “¿Cómo iba a tragarse la gente seis horas de comentar ajedrez, si nosotros, profesionales, no somos capaces de tragarnos más de media hora?”, explica Divis en la doble entrevista con este periódico: “Así surgió la idea de ser completamente naturales, de pasárnoslo bien, porque si lográbamos esto el resto de la gente se lo iba a pasar bien también”.

El nuevo género desenfadado de los ‘streamers’ ajedrecísticos incluye una interacción “constante” con los usuarios por chat, muchas veces sobre asuntos no relacionados con el juego. “Nos cuentan su vida amorosa y les damos recomendaciones”, bromea Cuenca. “La idea no ha sido nuestra”, tercia ‘Divis’, pero me encanta: “El torneo de esta semana termina el domingo 14, ya hay alguien preparando algo por San Valentín. 'Enamórate del ajedrez', o algo así... Vamos a poder hablar de nuestras cosas, de amor, de que ha cortado con la novia... Son seis horas de partida. Imagínate si no…”

Es incontestable el éxito de la propuesta de estos dos ajedrecistas profesionales (Cuenca es gran maestro, el decimoquinto mejor ajedrecista español; Divis es maestro internacional): si el número de usuarios totales en lengua inglesa de Chess 24 supera 10 veces al público de lengua española, las retransmisiones en directo en español tienen más espectadores que la inglesa. El récord de espectadores simultáneos en una partida es hasta ahora de 35.000 internautas. Lo habitual es que narren para más de 10.000 personas congregadas (más que muchos espectáculos deportivos televisados).

placeholder Retransmisión de este mismo mes de febrero.
Retransmisión de este mismo mes de febrero.

Humor y desparpajo

El factor clave ha sido incorporar el humor a una disciplina tan sesuda y racionalista como el ajedrez. "Había que hacer algo nuevo", arranca Pepe. "En un torneo con cuatro o cinco partidas donde puedes ir variando de una a otra vale, pero con una sola partida, en un Mundial y en una posición crítica igual se tiran 50 minutos pensando. Tranquilamente… Las partidas rápidas son un espectáculo, pero en las lentas, de seis horas, es difícil narrar y te puedes venir un poco abajo si falta media hora para el siguiente movimiento. Tienes que utilizar un recurso ajeno para que la gente se mantenga ahí y se lo pase bien".

“Lo notamos mucho”, sigue Divis. "La gente se lo pasa bien según como nos lo pasemos nosotros. Exactamente igual. Y ha habido retransmisiones míticas en partidas de poco interés y algunas aburridas en finales de campeonatos mundiales. Eso es lo que nos hace sentirnos orgullosos. Es fácil narrar cuando estás viendo una partida apasionante, con poco tiempo y sacrificios. Pero cuando pasan el control de tiempo y tienes dos horas por delante de un final árido, donde no pasa nada, y sacamos la retransmisión adelante, cuando esa retransmisión ha salido bien o hemos conectado, sentimos que hemos aportado".

La explosión pandémica del ajedrez

El aislamiento social y el lanzamiento de una serie icónica como Gambito de Dama (Netflix) multiplicaron en 2020 el interés por el ajedrez con una intensidad que no se veía desde el duelo americano-soviético entre Bobby Fischer y Boris Spassky en Islandia en 1972. El crecimiento ha sido tremendo: en compras de tableros (un 250%), en descarga de aplicaciones y en audiencia ‘online’ (un 160%). La Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, por sus siglas en francés) ha estimado que el número de aprendices de ajedrez en el colegio puede aumentar un 60% este año. Durante el confinamiento, plataformas como Chess.com o Lichess.com han acogido a más de 100.000 jugadores a la vez, desafiándose una y otra vez. No es un deporte de masas aún, evidentemente, pero en la pandemia es el único que ha progresado: el confinamiento no supuso ningún freno, sino al revés.

Como consecuencia de todo ello, Pepe Cuenca (como dice Divis) es ya “una estrella”. De hecho, no para de viajar y vive del ajedrez. (Ambos viven ya del ajedrez, “cien por cien”, entre torneos de competición y exhibiciones, charlas, partidas simultáneas...). Su presentación en público, no obstante, es la de dos tíos completamente normales y relajados. “No hay nada super pensado”, dice Divis. “Nos ponemos delante de las cámaras y hablamos desde el primer momento como si no hubiese cámaras, hablando de ajedrez y charlando mucho con los usuarios, pero sin ningún guion, pensamiento o formación detrás. No somos ni periodistas ni tenemos ninguna formación al respecto. Somos muy parecidos a lo que se ve en pantalla. Y ya está... No hay rutina alguna. Nos conectamos dos minutos antes de que empiece. Y creo que eso también hace que tengamos cosas de que hablar durante seis horas…”

Las retransmisiones de ajedrez existían ya antes de la aparición de Chess24. Es el estilo en lo que admiten ser pioneros Cuenca y Divis: “Antes era mucho más elitista. Parecía solo de grandes maestros, y ahora hemos tratado de eliminar esa barrera y acercarlo a todo el mundo... ¡El ajedrez es emocionante, tío!”, exclama (prorrumpe) Pepe Cuenca en un momento de la charla. “Lo que pasa es que a veces se ha tratado de vender como algo muy serio. Una partida de tres minutos es una locura de sensaciones. Y da la vuelta varias veces, pasan mil cosas, hay mil errores, es algo espectacular”.

El ajedrez relámpago

Parece claro que las partidas rápidas (el llamado ajedrez ‘blitz’) encaja mejor en el mundo actual. “Es verdad que luego nos sorprendemos de que tenemos gente durante seis horas”, dice Divis, “pero la gente quiere poder consumir 15 minutos o así. Los videojuegos lo han descubierto todo. El ajedrez está inventado hace mucho tiempo, pero los que han creado los videojuegos saben perfectamente lo que tienen que buscar. Las partidas de 'Fortnite' duran 15 ó 20 minutos, lo suficiente para crear una trama y generar emoción. Ese es el ajedrez que funciona para el gran público, el de 3+2 [relámpago en versión Bobby Fischer con bonificación por movimiento], partidas que duran 10 o 15 minutos”.

“Al otro público, el ajedrecístico, el largo les gusta mucho también. Pero si el ajedrez llega a dar el salto a los medios, pensamos que será el de 15 minutos. Es el que te emociona más. La gente quiere ver errores, que uno que va ganando vaya después perdiendo. Un Mundial de partidas de siete horas en La 1 no se lo traga nadie. Está inventado en otros deportes, como el ciclismo. Ponen la etapa del Tour cuando llevan ya 150 kilómetros”.

Pepe Cuenca nunca pensó que las retransmisiones en directo de partidas acabaría siendo el componente principal de Chess24, pero ha logrado que muchos aficionados llamen “diablillos” a los alfiles y dar emoción a la partida más aburrida del año retransmitiendo cómo va su compañero Divis al baño. No hay fronteras temáticas, ni planificación: se trata solo de que sea divertido (y/o emocionante). El éxito y la viabilidad económica les ha dado mucha autoestima. “Yo creo que valemos para hacer otras cosas”, confiesa Divis... “Me gustaría, igual que Ibai Llanos [que salió del League of Legends], animarnos a probar otras cosas. Absolutamente cualquier deporte, incluso variedades, entretenimiento. Creo que si nos ponemos lo lograríamos… El fútbol es lo que pega, pero no tenemos tanta formación. Me encantaría probar con la NBA. Como pareja creo que funcionamos muy bien en cualquier cosa... Pepe puede emocionar incluso con unas canicas. Habría que probarlo algún día. Yo me fijo mucho en Ibai, por cómo ha salido de su zona de confort. Ése es el camino”.

Como dice el gran maestro granadino cuando despide las retransmisiones, "vayan por la sombra y aléjense del brócoli".

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