'Hope': una película dolorosa, conmovedora y excepcional
  1. Cultura
  2. Cine
estrenos de cine

'Hope': una película dolorosa, conmovedora y excepcional

Su estrategia es la sobriedad: no usa música ni recurre a alardes formales, y no pone diálogos allí donde los silencios y las miradas son suficientes

placeholder Foto: Andrea Braein Hovig y Stellan Skarsgård protagonizan esta película que fue candidata a los Oscar el año pasado. (Adso Films)
Andrea Braein Hovig y Stellan Skarsgård protagonizan esta película que fue candidata a los Oscar el año pasado. (Adso Films)

De la esperanza suele decirse que es lo último que se pierde, y a menudo eso es otra forma de decir que tenerla es casi como creer en los milagros. Como la nueva película de Maria Sødahl demuestra, sin embargo, el humanísimo estado de ánimo que le da título también puede ilustrar una fortaleza para luchar y una negativa a tirar la toalla ante el futuro por mucha incertidumbre que este inspire. Conocemos a su protagonista, Anja (Andrea Brӕin Hovig), cuando visita a su doctor a causa de los dolores de cabeza y los mareos que sufre, y una resonancia magnética revela noticias terribles: el cáncer de pulmón del que se trató con éxito un año atrás ha reaparecido en forma de metástasis cerebral, justo ahora que su carrera como coreógrafa está en su mejor momento; y esta vez, casi seguro, acabará con su vida.

‘Hope’, pues, es cine sobre enfermedades terminales, pero su aproximación a tan trillado subgénero resulta excepcional. Mientras contempla cómo su protagonista pasa factura con su propia vida en busca de cierta catarsis, en efecto, la película evita explotar el drama en aras del sentimentalismo, y ello no impide que los momentos de pánico y frustración y rabia que plantea resulten rotundamente conmovedores.

Tráiler de 'Hope'

La acción transcurre entre el día antes de Nochebuena y el día después de Año Nuevo, y ese intervalo temporal hace que las ansiedades más inmediatas de Anja, como el miedo a sincerarse con sus hijos y sus amigos, se vean multiplicadas por las limitaciones médicas que las vacaciones conllevan y por la presión por aparentar felicidad que la Navidad impone. Y a su estrés, sin duda, contribuyen los esteroides que consume, y que le provocan vaivenes anímicos y náuseas.

Todo ello, sin duda, contribuye al tremendo impacto que el tumor resulta tener sobre la relación entre Anja y su pareja, que funciona como columna vertebral del relato. Tomas (Stellan Skarsgård) es un hombre noble, pero demasiado ocupado con su carrera como director teatral para prestar atención suficiente a su vida doméstica y contribuir al cuidado de sus seis hijos, tres de los cuales son fruto de una relación anterior; la relación, pues, ya llevaba años dañada, quizás en parte también porque por algún motivo no llegó a oficializarse en forma de matrimonio —y quién sabe si cierta rivalidad profesional tuvo algo que ver en el deterioro—; sea como sea, ahora que tanto necesita a una persona a su lado, Anja se pregunta si quiere que Tomas sea esa persona.

Años de angustias y reproches no resueltos se pelean por aflorar en una semana

En otras palabras, ‘Hope’ nos da la oportunidad de observar cómo años de intimidades y complicidades creadas y de angustias y reproches no resueltos se pelean por aflorar en una semana. Ella empieza a poner en duda incluso los mejores momentos de la unión, y él entretanto deambula con pies de plomo alrededor de ella, tratando de contener su rabia; Sødahl se asoma a las grietas de la relación para entrever cuánto amor queda en ella, y captura con rigor y honestidad los cambios de tono y de ritmo por los que se ve azotada. Para ello, recibe la inestimable ayuda de sus dos intérpretes principales. Hovig transmite con precisión la pelea interna que libra Anja para proyectar entereza, dejando claro en el proceso hasta qué punto están su comportamiento y su resentimiento condicionados por sus miedos, y Skarsgård convierte su rostro en una tierra de nadie que la culpa, el arrepentimiento, la impotencia y la compasión pelean por invadir.

Como una impresión inicial en pantalla se encarga de anunciarnos, ‘Hope’ se basa en hechos reales, pero no se nos especifica que, de hecho, Sødahl tomó inspiración de su dolorosa experiencia personal. Para ver la película, no es necesario conocer ese dato de antemano, pero lo cierto es que resulta útil. No solo no mitiga la tensión dramática que la narración va acumulando a medida que el momento de pasar por el quirófano se acerca, sino que además suma valor añadido al rechazo de la directora a dejarse tentar tanto por la reivindicación engolada del espíritu humano de superación como por el melodrama lacrimógeno, ambos tan habituales en el subgénero. Su estrategia es la sobriedad: la película no usa música ni recurre a alardes formales, no pone diálogos allí donde los silencios y las miradas son suficientes, y no pretende tener todas las respuestas acerca del trauma que una enfermedad incurable causa sobre todos aquellos que se mueven en su órbita. Al final, ‘Hope’ nos deja suspendidos en la incertidumbre, incapaces de averiguar si la esperanza que sus protagonistas tienen —tanto en el futuro de su relación como en el de la vida de Anja— es puramente ilusoria, y dudando sobre si la posibilidad de que lo sea tiene verdadera importancia.

Foto: Una imagen del documental sobre el gran Federico Fellini. (Sherlock Films)
Foto: Marta Borrell y Berta Gutiérrez, en el documental 'Una luz en la oscuridad'. (Góndola Films)

Cine Cartelera y estrenos de cine Películas
El redactor recomienda