'The Minimalists': cómo vivir con menos en una sociedad hiperconsumista
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'The Minimalists': cómo vivir con menos en una sociedad hiperconsumista

Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus son una pareja de 'coaches' que han escrito libros, protagonizado 'podcasts' y ahora un documental sobre cómo vivir con lo básico

Foto: Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus son The Minimalists. (Netflix)
Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus son The Minimalists. (Netflix)

Persiguiendo el éxito de la serie documental de Marie Kondo, que fue un fenómeno inesperado en Netflix, la plataforma estrena 'The Minimalists: Less is Now' —la traducción al español sería 'Los minimalistas: menos es ahora'—, un largometraje documental protagonizado por Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus, un dúo conocido en Estados Unidos como The Minimalists, una suerte de 'coaches' que han hecho de su forma de vida —"menos es más"— el tema central de varios libros, 'podcasts' y, ahora, una película que tiene más de charla motivacional que de cine. A través de una retórica de autoayuda, convirtiendo su experiencia personal en un remedio universal y apelando a una problemática real como es la del consumismo, The Minimalists desembarcan en Europa con una mezcla de datos y superchería para convencer a los espectadores de que si se desprenden de todos los trastos y las 'cosas' —'stuff' es el término más preciso que han encontrado—, serán felices.

El principal problema de 'The Minimalists' son The Minimalists. Porque el documental comienza aportando datos sobre la insostenibilidad de una sociedad de consumo que gracias a las nuevas tecnologías, a la externalización y el abaratamiento de la mano de obra, de los procesos productivos y el transporte y la logística, ha reducido el coste de producción a mínimos históricos. Esto, combinado con una inversión en publicidad que ha pasado en Estados Unidos de los 5.000 millones de dólares en los años cincuenta a los 240.000 millones de 2020, ha provocado que el consumo se dispare, sobre todo el de elementos superfluos. Lo que sería un análisis interesante de por qué el ciudadano medio de cualquier país industrializado tiende a la acumulación material, se desvirtúa con los testimonios personales de The Minimalists, en los que recuerdan que el sueño americano se convirtió para ellos en una pesadilla.

Tráiler de 'The Minimalists'

Hasta la manera de hablar y de moverse de los protagonistas provoca rechazo, como la otra cara de la misma moneda que representa Tom Cruise en 'Magnolia'. Su forma de articular es tan impostada y tan lacrimógena que el artificio queda totalmente a la vista. Joshua y Ryan son amigos desde la infancia. Ambos crecieron en familias pobres y disfuncionales, y ambos reconocen que sus carencias les empujaron a convertirse en directivos de éxito: ganar mucho dinero, tener muchos coches y trabajar muchas horas. Hasta que se dieron cuenta de que no eran felices. Y lo cuentan a través de recreaciones de sí mismos trabajando hasta horas intempestivas en una oficina, haciendo fotocopias y poniendo cara de pena. Sin embargo, resulta bastante más interesante conocer que el estadounidense medio trabaja 47 horas semanales frente a las 35 —Eurostat afirma que 40— de la Unión Europea. "Trabajamos tanto como en la sociedad feudal; la mayor parte del país no se toma ni dos semanas de vacaciones", explica Annie Leonard, directora ejecutiva de Greenpeace en Estados Unidos.

The Minimalists hablan de sus infancias llenas de carencias. (Netflix)
The Minimalists hablan de sus infancias llenas de carencias. (Netflix)

También sorprende que el hogar medio estadounidense almacena más de 300.000 artículos. Y que el 70% del comercio digital en Estados Unidos corresponde a tres empresas: Google, Facebook y Amazon. "El año 2019 fue uno de los peores en la última década para las tiendas físicas". Lo llamaron el 'apocalipsis minorista'. Eso, porque no sabían lo que les esperaba en 2020. Y que la deuda de la tarjeta de crédito de un hogar medio en Estados Unidos —sí, es un documental con un punto de vista local— es de 16.000 dólares. "La gente piensa que es libre de elegir", pero ignora los monopolios artificiales y la publicidad predictiva y personalizada, que a través de los teléfonos móviles estudia los comportamientos y preferencias del consumidor y configura sus anuncios para una respuesta óptima. Desea, haz clic, compra, compra. “Vivimos en la cultura más publicitada de la historia del mundo”, advierte Dave Ramsey, presentador de radio, empresario, autor de libros como 'La guía completa hacia el dinero para dummies' y 'La transformación total de su dinero: un plan efectivo para alcanzar el bienestar económico', y uno de los expertos que aparecen en 'The Minimalists'.

El director, Matt D'Avella, ya trabajó para The Minimalists en otro largometraje estrenado en 2015, 'Minimalismo: un documental sobre las cosas importantes', y ahora se pone de nuevo al servicio del dúo para que expliquen cómo llegaron al minimalismo y cómo este les cambió la vida. Casi todo parte de una tragedia personal —una muerte, un divorcio— y la necesidad de rellenar el vacío con objetos, una especie de epifanía en la que se hacen conscientes de que la necesidad de comprar es origen y causa de su infelicidad y una redención en forma de cambio de vida. "Tendemos a confundir lo sencillo con lo simple, pero llevar una vida minimalista es difícil, porque exige un esfuerzo consciente", explica Nicodemus, atribulado, antes de contar cómo decidió meter todas sus pertenencias en cajas y tirar todos los objetos que no necesitase recuperar en las siguientes tres semanas.

Joshua Fields Millburn, uno de los integrantes de The Minimalists. (Netflix)
Joshua Fields Millburn, uno de los integrantes de The Minimalists. (Netflix)

Entre recreaciones, discursos mirando a cámara, testimonios de gente 'normal' a la que el minimalismo le ha devuelto la felicidad e imágenes de recurso de la ciudad, 'The Minimalists' combina la autoayuda con la sociología en un batiburrillo inane. Que la mayor parte de expertos sean 'coaches' o miembros de organizaciones claramente sesgadas en contra del consumismo y el abuso de los recursos naturales convierte la narración en un discurso simplista y plano, donde no se atacan los verdaderos cimientos del turboconsumo y se deja la responsabilidad casi plena al individuo, que para ser feliz sin comprar solo debe comprarse uno de los libros de The Minimalists o pagar una suscripción de 8,99 euros al mes.

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