"TENGO GANAS DE HACER ALGO GRANDE"

David Trueba viaja a la frontera de Melilla para radiografiar el fracaso de la valla

El cineasta madrileño propone en 'A este lado del mundo', otra de sus películas guerrilleras, una aproximación muy conseguida a la convivencia de la ciudad autónoma con la migración

Foto: David Trueba, en la presentación de 'A este lado del mundo' (EFE).
David Trueba, en la presentación de 'A este lado del mundo' (EFE).

Apenas 20 kilómetros dista el Teatro Cervantes de Málaga, sede del festival, de la mayor fábrica de concertinas de Europa, cuya prohibición en Ceuta y Melilla prometió este Gobierno. David Trueba aparece relajado en una hora un poco ya imposible si uno no se ha tomado un tentempié desde el desayuno.

En 2018 estrenó ‘Casi 40’, premio especial del jurado. Hace 15 años triunfó con ‘Bienvenido a casa’. Su propuesta en esta 23 edición se llama ‘A este lado del mundo’ o el fracaso de la frontera de Melilla y el de la valla (y sus concertinas manufacturadas en el municipio malagueño de Cártama) que separan Europa de Marruecos.

Un ingeniero viaja a la ciudad autónoma para una misión un tanto “peculiar”, según dice su jefe: idear una valla más humanitaria que cause menos daño físico a los migrantes que la saltan. Allí conoce a una guardia civil que le enseña la realidad de la ciudad que tiene un muro en formato de estructura metálica.

“La valla es un parche que no tiene mucho sentido. La solución debería ser más ambiciosa. Hay que tratar de saber las razones por la que atrae a tanta gente con una presión poblacional muy fuerte para salir de su país. Puedes quitar las concertinas o no, modificar la altura de la valla, pero lo que vayas poniendo será un parche. No se puede considerar un éxito, sino un fracaso, el muro entre Estados Unidos y México o entre Israel y Palestina”, explica Trueba.

"Ellos vienen cultural y moralmente de un pasado muy reaccionario. No podía retratar solo un trocito de su vida para que quedaran bien"

El cineasta no quería rodar al otro lado de la frontera de Marruecos. Para él eso suponía situarse en el lado del victimismo, el de un emigrante “como una persona maravillosa que se esfuerza. Tampoco ‘lo compro’ como mensaje y también es ajeno a mí y a los espectadores”.

Zidane Barry interpreta a un migrante veinteañero que tiene un papel en la película. Saltó la valla de Melilla con 15 años. Una asociación del barrio madrileño de Hortaleza le acogió. Fue rey Baltasar en la cabalgata de este distrito. “Ellos vienen cultural y moralmente de un pasado muy reaccionario. No podía retratar solo un trocito de su vida para que quedaran bien".

El personaje que interpreta Vito Sanz, también denominado en la película el “señor no sé”, es ese español medio que quiere una vida tranquila, sin sobresaltos, que quiere casarse, tener una casa en las afueras, ser padre… “alguien entre James Stewart y un votante de Ciudadanos”, plantea Trueba.

La película es guerrillera, como le gusta hacer al cineasta madrileño. Un término en el que se encuentra especialmente cómodo. Un equipo muy pequeño que apenas ensaya. Toda la calidad que tenga el actor hay que dejarla para cuando se produzca el chasquido de la claqueta. Se trabaja muy rápido, en pocas semanas, con cuatro duros de presupuestos. La exigencia es total tanto para el elenco como para los técnicos.

“Tengo ganas de hacer algo más grande, pero no acabo de encontrar algo en mi guion que me convenza para hacerlo”, explica el director, guionista y articulista que aspira a que la situación creada por la pandemia ayude a cambiar la sensibilidad del espectador, que no quiera tanta superficialidad. “Pido más esfuerzo intelectual”.

El cineasta David Trueba (2i), posa con los actores, Vito Sanz (i), Anna Alarcón y Zidane Barry tras presentar su largo 'A este lado del mundo' (EFE).
El cineasta David Trueba (2i), posa con los actores, Vito Sanz (i), Anna Alarcón y Zidane Barry tras presentar su largo 'A este lado del mundo' (EFE).

Trueba se siente cómodo en esta parte del discurso. Añade: “En todas las artes la sociedad se había dejado vencer por la potencia del dinero y del negocio. Había olvidado que una de las patas era la excitación de la inteligencia y la conmoción de las personas. Nos estábamos quedando un poco atrasados intelectualmente”.

Ciudades desconocidas

¿Las plataformas? Cineastas de autor como Achero Mañas y él mismo son críticos con las plataformas. “Son los espectadores los que tienen que sentir la necesidad de ver cosas más creativas. No sé si van a cambiar o van a tener que cambiar los espectadores, pero mientras tengan el éxito que tienen no les va a hacer falta cambiar”.

Y esta interesante película, que retrata un universo real lleno de contradicciones y que se podría haber denominado ‘El mundo en mis manos’, plantea no solo fronteras físicas, sino mentales; también el escaso conocimiento que hay en general en España de dos ciudades que están en África. De un mundo. que aunque funcione la Wifi (el aire acondicionado del hotel de la película no tanto), “las cuatro cosas más importantes del ser humano no están solucionadas”. Palabra de Trueba, un guerrillero.

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