'Eight Days a Week': así secuestró la industria a los Beatles
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'Eight Days a Week': así secuestró la industria a los Beatles

El vibrante documental de Ron Howard recupera los años en que los cuatro de Liverpool se convirtieron en un fenómeno mundial a través de los conciertos en directo

placeholder Foto: Fotograma de 'The Beatles: Eight Days a Week'.
Fotograma de 'The Beatles: Eight Days a Week'.

La beatlemanía ha resultado un pozo sin fondo que no deja de generar relatos. Si la historia central del grupo está muy explotada, siempre queda acercarse a los cuatro de Liverpool desde perspectivas periféricas o completistas. En los últimos años, han surgido desde documentales sobre su secretaria fiel, como 'Good Ol' Freda' (Ryan White, 2013), hasta ficciones como 'El asesinato de John Lennon' (Jarrett Schaefer, 2007), en torno a las últimas horas de Mark Chapman antes de que disparase al marido de Yoko Ono.

Tráiler de 'The Beatles: Eight Days a Week'

Sin embargo, en 'The Beatles: Eight Days a Week', Ron Howard vuelve a poner el foco en los Fab Four en sí para reseguir su historia a través de las giras de conciertos que dieron entre 1962 y 1966, los años de auge del grupo. A través de un ingente material de archivo que ofrece algunas imágenes inéditas y entrevistas en exclusiva con los supervivientes Paul McCartney y Ringo Starr, el director norteamericano refresca el fenómeno Beatles al tiempo que se adentra en la significación cultural de la banda. Para ello, también ha contado con el testimonio de beatlemaniacos de pro como Elvis Costello, Jon Savage o el periodista estadounidense Larry Kane, que les acompañó en sus dos giras por Estados Unidos; además de fans adolescentes convertidas en estrellas del cine como Whoopi Goldberg o Sigourney Weaver, a la que se puede identificar fugazmente en unas imágenes de archivo entre el público entregado de uno de los conciertos.

Los Beatles contribuyeron a la eclosión de la cultura juvenil como fenómeno de masas y la era de los conciertos en grandes estadios, pero vivieron el desgaste de la fama

Lejos de quedarse en otro repaso a la trayectoria de la banda para fans incansables y 'rookies' de la historia del pop, 'The Beatles: Eight Days a Week' ofrece un testimonio vivo y vibrante de cómo los Beatles contribuyeron a la eclosión definitiva de la cultura juvenil como fenómeno de masas, inauguraron la era de los conciertos en grandes estadios y vivieron en sus propias carnes el desgaste que provoca la fama. En este sentido, la película recuerda la espontaneidad natural de John, Ringo, Paul y George cuando iniciaron las giras y tocar en directo representaba la mejor forma de que cuatro amigos unidos por la misma pasión se divirtieran haciendo lo que más les gustaba. Hasta que el progresivo cansancio provocado por la maquinaria del directo y el acoso de los medios les llevó a dejar de tocar en vivo. De esta manera, el documental reivindica el pop como expresión primigenia del goce juvenil antes de su secuestro por parte de la industria discográfica.

Un grupo antirracista

Como director norteamericano, Howard también se detiene a situar las particularidades del aterrizaje de los Beatles y el inicio de la invasión británica en el agitado contexto social de los Estados Unidos de los sesenta. Reivindica la aportación de los ingleses en la integración racial en el país en el momento álgido de la lucha por los derechos civiles. Resulta muy interesante en este aspecto el testimonio de la actriz Whoopi Goldberg, declarando que los Beatles le permitieron sentirse fan de un grupo sin que le pesara el color de la piel, o el recuerdo de cómo la banda incluyó en sus contratos la prohibición de la segregación racial en sus directos, lo que permitió que en sitios como Jacksonville, Florida, jóvenes afroamericanos compartieran por primera vez un espacio de ocio con blancos.

La banda incluyó en sus contratos la prohibición de la segregación racial en sus directos

La película se cierra con las imágenes de su actuación en la azotea de la Apple Corps, su estudio de grabación en Londres, el 30 de enero de 1969. La única ocasión en que volvieron a tocar en vivo tras su decisión de no salir más de gira. Solo habían pasado tres años desde su último concierto. Pero la actitud, el aspecto de los músicos y los temas que interpretan constatan las rápidas mutaciones que vivió el pop en su primera década de existencia.

Los distribuidores han querido convertir el estreno de 'The Beatles: Eight Days a Week' en un acontecimiento único y efímero, como un concierto. Por ello, el documental se proyecta en los cines por un tiempo limitado, del 15 al 22 de septiembre, y acompañado de una copia restaurada del directo de la banda en el Shea Stadium de Nueva York en agosto de 1965. Este metraje queda como un testimonio histórico del primer concierto de estadio. Su interés radica, más que en la actuación de los músicos, en cómo documenta la brecha que se creó entre la banda y su público. El campo de béisbol ejerce de foso que marca una distancia insalvable entre los de Liverpool y las decenas de miles de espectadores apostados en las gradas. Los chicos apenas se oyen a ellos mismos tocando. Los fans devienen en ruido de fondo que ya no atiende a la música por ella misma sino al grupo como fenómeno... Como explica Whoopi Goldberg en el documental, el incremento en el precio de las entradas también propició otro distanciamiento. La experiencia del directo había cambiado para siempre.

Foto: Fotograma de 'Los hombres libres de Jones'.
Foto: Fotograma de 'Suburra'.
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