entrevista con Kike Maíllo

Mafia y testosterona en la ciudad de vacaciones

El director de 'Toro' analiza las claves de un thriller que convierte a la Costa del Sol en un escenario que bascula entre el turismo y el delito

Foto: Fotograma de la película
Fotograma de la película

No hay más que pisar Málaga para darse cuenta de la importancia que tiene el turismo; aquí, en el resto de la costa Mediterránea y en España. Una obviedad macroeconómica de libro. Por ello, resulta curioso lo poco que se ha tratado culturalmente el factor turístico, y cuando digo "culturalmente" no me refiero a la organización de exposiciones de arte despampanantes o de festivales de cine español, como el que hoy arranca en Málaga, sino a enfoques imaginativos sobre el impacto social, cultural y folclórico de España como lugar de esparcimiento global.

Y en esas llegó 'Toro', que se estrena hoy al tiempo que inaugura el Festival de Málaga de Cine Español, un thriller negro cuyo valor reside en parte en su imaginario geográfico: la acción transcurre en una de nuestras ciudades turísticas más emblemáticas Torremolinos, a 15 kilómetros de Málaga, salvo que lo que muestra 'Toro' es la otra cara, la criminal, lo que ocurre cuando el turista duerme.  

"Me parecía raro que, con la que está cayendo, no hubiera surgido ningún gran escándalo de corrupción ligado al turismo; me refiero a que sí los ha habido vinculados a otros grandes motores económicos, como la banca o el ladrillo, pero no al turismo directamente", cuenta el director de 'Toro', Kike Maíllo, que partiendo de la siguiente pregunta imaginó una trama mafiosa cañí: "¿Qué ocurre cuando una ciudad de vacaciones entra en temporada baja? Cosas malas...".  

¿Qué ocurre cuando una ciudad de vacaciones entra en temporada baja? Cosas malas...

 Y es que, a falta de más ficciones españolas sobre la burbuja turística, fue el escritor británico James Ballard quien escribió la gran novela de culto sobre el asunto, 'Noches de cocaina', donde narraba cómo un hermético enclave turístico cercano a Marbella pasaba de la languidez a la ignición, en otra de esas bizarras aproximaciones ballardianas a la alienación de la clase media. "He tenido muy presente en esta película el interés de Ballard por la cara B de las ciudades de vacaciones", aclara Maíllo. 

'Toro' es la segunda película de un director que se estrenó con un filme de ciencia ficción: 'Eva' (2011). No obstante, el cambio de registro no es tan drástico como pudiera parecer a primera vista. "Insisto: 'Toro' es muy ballardiana. No quería abandonar la sensación de esa ciencia ficción en la que el espacio mental se funde con el arquitectónico", explica Maíllo. 

   

Mafia y testosterona en la ciudad de vacaciones

La película, por cierto, tiene una segunda lectura metafórica enterrada en su interior. "'Toro' es también una parábola sobre la sociedad española actual, lo que se conoce pedantemente como la segunda transición, o la existencia de una España moribunda y de otra más joven que quiere matar a la vieja España", explica el director sobre la enfermiza relación amor/odio entre los dos protagonistas del filme: el veterano capo (José Sacristán) y el joven ahijado/sicario (Mario Casas) que quiere cortar el cordón umbilical mafioso. "Es la nueva sociedad que necesita matar al padre. Una sociedad más honesta y menos manchada por la corrupción moral y económica", razona el director.

Y todo ello a golpe de macho cabrío: "'Toro' es una película de tíos y de testosterona, sería absurdo negar la evidencia", zanja Maíllo. 

Cine
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios