recibe la espiga de oro de la seminci

Fernando Trueba: "Quiero vivir en un país en el que pueda hablar sin medir mis palabras"

El director denuncia la permanencia de "tics inquisitoriales" en España

Foto: Fernando Trueba (EFE)
Fernando Trueba (EFE)

Algo tiene la Seminci para que siempre se monte alguna. Ahora que Valladolid ha dicho adiós a León de la Riva y sus exabruptos, coge el testigo Fernando Trueba a cuenta de las polémicas declaraciones con las que se arrancó al recoger el Premio Nacional de Cinematografía. Y Trueba ha plantado cara a sus boicoteadores.

El director declaró en San Sebastián no haberse “sentido español ni cinco minutos" en su vida, despertando así iras ancestrales en un sector del público y descolocando al ministro de Cultura, que se encontraba en el acto. La Seminci también ha decidido este año premiar a Trueba con su Espiga de Honor, y más de 20.000 personas han firmado una petición para que la organización le retire el premio por aquellas declaraciones. Al final, la lluvia y el propio certamen evitaron cualquier posible manifestación en las afueras del Teatro Calderón y limitaron las actividades de los premiados (Trueba recogía la espiga junto a Juan Diego y Juan Mariné) a una animada rueda de prensa.

La Seminci anunciaba horas antes de este encuentro con los periodistas que cancelaba la alfombra roja. Lo hacía en un acto de solidaridad con Trueba y a petición de los otros galardonados. Eso sí, el director no pudo evitar ser preguntado por el asunto y tampoco evitó responder con su habitual tono jocoso. El realizador aseguró que no sabía si iba “a medir sus palabras” en la gala, porque como buen amante del jazz, “me gusta la improvisación”.

En este país, desgraciadamente aunque hemos evolucionado mucho sigue habiendo rescoldos de intolerancia y tics inquisitoriales“Si a raíz de estas cosas que han pasado yo midiera las palabras, eso querría decir que o tienes miedo o que no te quieres complicar la vida. Eso que le decían los padres a los hijos hace años en la época de Franco de ‘no te signifiques’. Han pasado muchos años, mucha gente ha luchado porque tengamos libertad de expresión y de pensamiento y para que todos podamos hablar sin medir las palabras, y ese es el país en el que quiero vivir, en el que respetemos las palabras de los demás”, ha comentado Trueba.

Para el realizador, él nunca ofendió a nadie con sus palabras, sino que manifestó un sentimiento personal. “En este país, desgraciadamente, aunque hemos evolucionado mucho sigue habiendo rescoldos de intolerancia y tics inquisitoriales, hay políticos que incluso se atreven a opinar sobre si una mujer puede o no puede abortar, usted vaya al Parlamento y trabaje y deje a las mujeres hacer lo que quieran hacer. Creo que hay que respetar la libertad de las personas, que no nos asuste ningún matón”, dijo zanjando así el tema que le ha perseguido durante el último mes y medio.

Yo si fuera jurado nunca me daría un premio, así que de alguna forma estuve tentado de firmar la cartaCon más sorna se tomó la recogida de firmas en su contra, y aseguró que lo respetaba y que incluso estaba de acuerdo: “Yo, si fuera jurado, nunca me daría un premio, así que de alguna forma estuve tentado de firmar la carta. Prefiero no pensar mucho en eso. Los caminos de la gente para conseguir la felicidad son variopintos y me alegro de que con una cosa tan barata alguien alcance cierto grado de felicidad”.

Trueba, que prepara la secuela de 'La niña de tus ojos', aseguró que prefiere que le den este tipo de homenajes cuando tenga 80 años, y no ahora que parece que lo hacen “para que no haga ninguna película más”. Fue Javier Angulo el que le convenció para recoger ese premio, para el que subirán al escenario Antonio Resines, Jorge Sanz, Miriam Díaz-Aroca, Jonás Trueba, David Trueba y Javier Trueba.

Al final, la polémica en torno al director opacó al resto de premiados. Entre ellos, un Juan Diego que acudió con fiebre y que muy adecuadamente habló del poder de la palabra y la manipulación de la misma por nuestros políticos. El actor se encuentra en estos momentos interpretando sobre las tablas el monólogo de Juan José Millás 'La lengua madre', y aunque fue en varias ocasiones invitado a que recordara sus mejores papeles o aquellos que le hubiera gustado interpretar, defendió que es mejor “no recordar”. “Es una pérdida de tiempo espantosa. No me gusta verme en mis películas porque pienso que no soy tan bueno. En teatro siempre pienso que soy el mejor actor del mundo, pero es porque no me veo. Verme no me enseña nada”, aseguró.

También acudió Juan Mariné, el director de fotografía que con sus 95 años llenó el acto de anécdotas de cine, algo que hasta que él habló había quedado en un segundo plano. La leyenda de nuestro cine se emocionó al recordar que este mismo año su hijo había diseñado el cartel que ilustra el teatro.

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