Mujeres invisibles (también) en el cine
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la igualdad es la asignatura suspensa del sector

Mujeres invisibles (también) en el cine

Las películas dirigidas por mujeres constituyen un 8%, un 15% tienen un guión escrito por un mujer y más de la mitad de directoras españolas sólo ha dirigido una película en los últimos diez años

placeholder Foto: Isabel Coixet recogiendo uno de sus premios Goya por el documental 'Escuchando al juez Garzón', en 2012 (Efe)
Isabel Coixet recogiendo uno de sus premios Goya por el documental 'Escuchando al juez Garzón', en 2012 (Efe)

Ayer se celebró el Día Internacional de la Mujer. Furtivos ha pedido testimonio a sus Furtivas y éstas narran:

Es una realidad desalentadora pero constatable con los datos. La desigualdad es un hecho en el mundo del cine y del audiovisual, sí, ese paradójicamente de apariencia tan progresista y abierta. Valgan algunos datos para ir abriendo boca.

En cine las películas dirigidas por mujeres constituyen un 8%. Los filmes realizadosa partir de un guion escrito por una mujer sonun 15% y las producidas por mujeres, tan sólo un 21%. Y lo que es más desalentador y preocupante: más de la mitad de las directoras españolas sólo han dirigido una película en los últimos diez años.

En televisión el panorama es algo mejor. Parece que los porcentajes han ido subiendo en los últimos años y hay más mujeres productoras, directoras o realizadoras y guionistas en las series de ficción e incluso hay más jefas de equipo. Pero aún pocas. Apenas hay mujeres en los organigramas de los equipos directivos de todas las cadenas (un 20%)y en los puestos de mayor responsabilidad y poder como presidencia, consejeros delegados o dirección general su presencia marca un mínimo del 5,71%. En los festivales de cine tampoco son mejores los datos. Según los estudios a los que hemos tenido acceso, las mujeres en los comités seleccionadores de los principales festivales nacionales como San Sebastián, Valladolid y Málaga raspan el 12% y la presencia de mujeres en los jurados que deciden el palmarés no es superior al 33%.

Presentación del festval de cine Ciudad de Cuenca Mujeres en dirección, celebrado en 2011 (Efe)

Efectivamente estos bajísimos porcentajes en la ocupación laboral de las profesionales del cine y del audiovisual se han traducido en una bajísima presencia de mujeres en los últimos premios del sector. A muy pocas pudimos ver en las fotografías de lospremios Gaudí, de los Feroz, de los José María Forqué o de los Goya. Lastimeras imágenes desnutridas de mujeres, si no era en las candidaturas de las actrices. Eso sí, si analizamos el porcentaje de éxito es bastante alto ya que, a pesar de ser muy pocas las nominadas muchas de ellas se llevaron premio a casa.

Una lástima que ese criterio de efectividad no se traduzca en confianza. Los últimos datos ofrecidos por el ICAA indicaban que las mujeres cuentan, de media, con menos de la mitad de presupuesto que sus compañeros varones para acometer sus proyectos cinematográficos. Ellos tienen un presupuesto de dos millones. Para ellas quedan 800.000 euros. No es de extrañar, pues, que las películas que firman mujeres sean intimistas y no aborden otros géneros más ambiciosos. La libertad comienza a noser completa y se definen los límites de las historias que se pueden o no abordar en funciónno de la solvencia de los profesionales,sino de su género.

Lo que nos lleva al proceloso territorio de los contenidos. Alguna de nosotras, además de guionista damos puntualmente clases de guión. Siempre decimos a los alumnos y alumnas: hay que escribir de lo que se conoce oasumir un largo y riguroso proceso de documentación, que se traduce en un tiempo y recursos que pocas veces tenemos para realizar nuestro trabajo.

Si tenemos esto en cuenta y lo unimos a la baja representación de las mujeres en los terrenos creativos de las películas, es decirel espacio donde se decide qué contar y cómo, nos encontramos con los siguientes indicadores: sólo el 36% de las películas españolas tienen protagonistas femeninas, el 28% de los personajes que hablan en ellas son mujeres y tan sólo un 20% se muestra con puestos de trabajo. Es fácil encontrar en nuestras películas mujeres que no toman decisiones sobre sus vidas al margen de su relación erótico amorosa con el hombre y generalmente no se relacionan con otras mujeres. Eso sí, es fácil que te las encuentres bastante tiempo de metraje en ropa interior.

Es frecuente que cuando se expone la elocuencia de los datos aquellos que han negado la desigualdad en el sector pasen a un siguiente nivel de argumentación. “Es que no hay mujeres suficientes para cubrir los puestos de trabajo”. Esta vez no necesitamos ni datos. Sería suficiente un paseo por las universidades o escuelas de cine para daos cuenta de que las alumnas no sólo están presentes si no que llenan las aulas masivamente.

Icíar bollaín, directora de 'en tierra extraña'

Vivimos en sociedades que han proclamado hace tiempo el derecho a la igualdad entre mujeres y hombres y que, en este sentido, han proclamado su compromiso para que este derecho sea real y efectivo. Sin embargo, tenemos que ser contundentes al declarar queen pleno sigloXXI este objetivo no ha sido cumplido. Seguimos observando discursos y realidades sociales, laborales y económicas que ponen en entredicho este principio igualitarista base de toda democracia y nos encontramos con espacios en los que las mujeres quedan excluidas una posición equitativa.

Hace ya más de medio siglo desde las primeras normas sobre igualdad y hace 20 años de la asunción del principio de transversalidad aceptado en la Conferencia Mundial de Mujeres de Beiging para articular políticas de igualdad. En nuestro país la Ley Orgánica para la Igualdad efectiva entre hombres y mujeres, aprobada el 22 de marzo de 2007 con sus 32 disposiciones, pretendía convertirse en la “Ley-Código de la igualdad”. En su artículo 26, referido a la creación artística e intelectual, preveía la puesta en marcha de políticas activas y medidas de acción positiva “por parte de los distintos organismos, agencias, entes y demás estructuras de la administraciones públicas que de modo directo o indirecto configuran el sistema de gestión cultural".

Dichas políticas y medidas debían irencaminadas a las producciones y creaciones artísticas e intelectuales de autoría femenina, al reequilibrio en la presencia de hombres y mujeres en la oferta artística y cultural pública, a conseguir una participación equilibrada en los órganos de gestión y decisión del sectory, en general, a eliminar cualquier tipo de desigualdad que pudieran sufrir las mujeres en este ámbito.

La reflexión sobre la situación de nuestro sector nos lleva a ver cómo la asignatura de la igualdad ya no es que esté suspendida, es que lamentablemente ni siquiera ha sido contemplada dentro de las políticas públicas. Los legisladores comunitarios y los nacionales han reconocido la igualdad entre hombres y mujeres como un derecho fundamental que debe traducirse en una participación equitativa en los poderes económicos, sociales y culturales. Sin embargo no han sabido traducir esa afirmación en hechos.

La igualdad no es sólo un problema de mujeres y no queda reducida a la lucha contra la discriminación. La igualdad debe atravesar la voluntad política, social y profesional y materializarse en una realidad distinta, más proporcionada y que alcance a todos los sectores. También al cine y al audiovisual.

Continuará …

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