'magical girl', concha de oro

El cine español arrasa en el Festival de San Sebastián

Carlos Vermut se lleva la Concha de Oro y el premio al mejor director por ‘Magical Girl’. ‘La isla mínima’ se lleva otros dos premios, incluido el de mejor actor

Se podía intuir que el cine español podría ser el gran triunfador del palmarés de San Sebastián. Pero quizás no que fuera a arrasar de esta forma. Magical Girl, de Carlos Vermut, fue la gran ganadora al llevarse la Concha de Oro y el premio al mejor director. La isla mínima ganó otros dos premios, incluido la prestigiosa Concha de Plata para el actor Javier Gutiérrez. Raúl Arévalo leyó las palabras de agradecimiento del ausente Gutiérrez: “Debemos estar orgullosos del cine español pese al sistemático maltrato del Gobierno de Mariano Rajoy. Este cine es el nuestro, pero no olvide que también es el suyo”.

Algo tiene Carlos Vermut para haberse convertido en el cineasta más emblemático del denominado 'otro cine español'. Tras agitar las aguas del underground con su primer filme (Diamond Flash, 2012), el exitoso estreno en San Sebastián de su siguiente película -Magical Girl- le confirma a nivel internacional como uno de los mayores (y más extraños) talentos surgidos en la España de la crisis.

El cine de Vermut es una mezcla de realismo incómodo, humor esquinado, derivas enigmáticas y pegada simbólicaLa cinta -una más que heterodoxa aproximación al cine negro- vendría a ser una versión sofisticada del vermutismo: realismo incómodo, humor esquinado, derivas enigmáticas y pegada simbólica. La única incógnita (al margen de las muchas que abre un filme que se niega a mostrar todas sus cartas) es saber si la cinta logrará salir del nicho de la militancia cinéfila para llegar a otros públicos.

El Premio Especial del Jurado fue para la francesa La vie sauvage (Wild Life), de Cédric Kahn, que parte de un caso real para narrar las peripecias campestres de un padre a la fuga con unos hijos pequeños reclamados por la madre. Once años de huida a través de Francia, que se dice pronto.

La vie sauvage viene a demostrar una vez más el poderío internacional del cine del país vecino: otra película francesa -la estupenda Edén, de Mia Hansen Love- se fue incomprensiblemente de vacío.

No obstante, por lo que a nosotros respecta, el análisis de los premios es el siguiente: la gran noche del cine negro español. El jurado del Festival de San Sebastián otorgó cuatro de sus galardones a dos muestras casi antagónicas de cine negro cañí de nuevo cuño: de la marciana aproximación al género de Magical Girl a la apuesta por el thriller contemporáneo de La isla mínima. Dos películas formal y temáticamente diferentes, pero que comparten trasfondo (malestar social a la española) y ahora también triunfo en nuestro festival internacional más importante.

El filme de Alberto Rodríguez llega lanzado al estreno gracias a estos dos premiosLlevar una cinta a competir a una muestra internacional días antes de su estreno comercial es un arma de doble filo. Lo mismo puede salir escaldada (por la crítica y por el jurado) que propulsada hacia las salas, como ha sido el caso de La isla mínima. La película de Alberto Rodríguez se llevó justamente los premios al mejor actor (Javier Gutiérrez) y a la mejor fotografía (Álex Catalán) y no poca repercusión internacional. Reconocimientos justos dada la habilidad del director para mezclar entretenimiento policial, reflexión política (el lado oscuro de la Transición) y ambientación de una época (las marismas marginadas del Guadalquivir). Una cinta que quizás pueda servir de catalizador para una nueva era del cine negro comercial español.

La Concha de Plata a la mejor actriz fue para Paprika Steen, que daba la cara en el drama danés sobre la eutanasia Silent Heart, dirigido por el veterano Bille August.

El galardón al mejor guion se lo llevó el novelista Dennis Lehane, icono de la novela negra contemporánea, que adapta su propio relato corto en la notable The Drop (La entrega), que se estrenó este viernes en España.

Cobeaga se acordó de Eguiguren y Otegi al recibir su premioBorja Cobeaga, que recibió el premio a la mejor película vasca por la hilarante Negociador, se acordó en los agradecimientos del político socialista Jesús Eguiguren (y de Otegi, aun sin citar su nombre), y volvió a insistir en las bondades del “diálogo” para reforzar la paz en Euskadi.

El jurado de la prestigiosa y lucrativa sección Horizontes latinos premió a la mexicana Güeros.

El galardón del público fue a parar a un documental, La sal de la tierra, que sigue las tribulaciones por el mundo del fotógrafo brasileño Sebastiao Salgado.

El Feroz, otorgado por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España, fue también para La isla mínima. Extraño, por tanto, que los académicos del cine no incluyeran el filme de Alberto Rodríguez entre las tres cintas españolas preseleccionadas para los Oscar. Misterios sin resolver.

Y el prestigioso FIPRESCI, otorgado por la crítica internacional, para la alemana Phoenix, de Christian Petzold, un alucinante melodrama sobre la amnesia colectiva alemana tras acabar la II Guerra Mundial. O el “aquí no ha pasado nada” y, por tanto, “pelillos a la mar” elevado a la séptima potencia cinematográfica. Tras triunfar con Bárbara, Oso de Oro en la Berlinale 2012, Petzold vuelve a diseccionar las heridas abiertas del pasado alemán en Phoenix. Un filme que bien podía haber estado en la sección oficial de Cannes y que ha estado en San Sebastián para dar brillo a una de las competiciones más relevantes de los últimos años. Se cierra el telón.    

Cine
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios