'True detective' salva el año de la televisión en EEUU
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las nuevas series decepcionan en 2014

'True detective' salva el año de la televisión en EEUU

La ficción de HBO es la única novata que ha unido a crítica y público de manera unánime en un año en el que las novedades han fracasado estrepitosamente

Foto: Imagen promocional de True Detective (HBO)
Imagen promocional de True Detective (HBO)

Las nominaciones a los premios Emmy de este año han vuelto a confirmar algo que ya se intuía el año pasado: las nuevas seriesno están funcionando. Dos ficciones(ambas de HBO, True Detective y Silicon Valley) se han colado en las categorías reina, mejor serie dramática y mejor serie cómica, dejando el resto del pastel para ficciones con más recorrido a sus espaldas, y para otras como Orange is the new black, que da el salto de calidad con su segunda temporada.

Lejos han quedado los años en los que lo normal era que nuevos proyectos acapararan no sólo las candidaturas, sino también los galardones. Como ese 2004 en el que dos novatas: Perdidos y Mujeres desesperadas revolucionaron el panorama y ganaron casi todo. O 2010, cuando en los Emmy entraron arrasando Modern Family, Glee, Nurse Jackie y The good wife con sus primeras temporadas.

Desde hace varios años la televisión americana viene viviendo una edad de oro, como muchos la llaman, con productos como Mad Men o Breaking Bad, de una calidad y una factura que hacen que muchos consideren que el mejor cine se hace en la pantalla pequeña.

Sin embargo, si uno se fija en las series que han triunfado en los premios y candidaturas uno empieza a tener sensación de hastío, ya que son siempre los mismos pocos nombres los que concentran todas las alabanzas: Mad Men, Breaking Bad, Juego de Tronos, Downton Abbey en las ficciones dramáticas y Modern Family, Louie, VeepoThe big bang Theory entre las comedias. Muchos títulos que dejan poco espacio para la novedad.

Así lo expresaba también el periodista televisivo Steve Pond desde The Wrap, calificando este año como una sensación de “deja vu”.

De vez en cuando surge alguna excepción. Como la irrupción como un torpedo comoHomeland, que robó hace dos años la cartera a las veteranas ganando el Emmy a la mejor serie. En los premios de la Academia de Televisióngusta más una novedad que un caramelo, por lo que extraña que cada vez sean menos los nuevos programas que se cuelan. ¿Es la calidad de las series veteranas tan aplastante o, sin embargo las últimas temporadas televisivas han sido artísticamente un fracaso?

Este año el fenómeno True Detective ha hecho que el resto de eventos televisivos a su alrededor parezca que no tienen relevancia. La calidad de la serie de HBO es impepinable, todo el mundo está a sus pies, pero el fanatismo hace que se obvie que el resto de curso televisivo está siendo un fracaso. 87 shows han visto cómo eran cancelados (o finalizados), de los que muchos eran primeras temporadas.

Había series muy esperadas que han sido batacazos estrepitosos entre la crítica y el público, como Believe, serie de ciencia ficción cuyo piloto estaba dirigido por el mismísimo Alfonso Cuarón (Oscar al mejor director por Gravity esteaño) y que no tendrá segunda temporada;Hostages con Toni Collete, también cancelada y calificada de ridícula por los medios, o la esperada primera serie de Marvel, Agents of S.H.I.E.L.D, que tras unos primeros datos de audiencia muy esperanzadoresha caído en picado y renovado por los pelos para una segunda temporada.

Y peor aún ha ido a las comedias: Mixology, Super fun night, El show de Michael J. Fox, The crazy ones (con Robin Williams), todas suprimidas de la programación a las primeras de cambio, yla lista podría continuar.

Ni siquiera tener el nombre de HBO detrás te asegura una gran respuesta. The leftovers, basado en una novela de Tom Perrota y con uno de los creadores de Perdidos (Damon Lindelof) al frente, no ha convencido y nadie cuenta con ella para próximos premios. Como tampoco parece que lo haga The strain, la esperada adaptación de las novelas de Guillermo del toro sobre el vampirismo.

La situación del año no es halagüeña, ya que para contrarrestar las series canceladas sólo dos productos nuevos (más allá de True Detective) han arrasado. Todos en canales de cable y en formatos que no corresponden a las series al uso. Son Fargo, miniserie sobre el filme de los Coen y The normal heart, una TV Movie con HBO y un reparto de campanillas apoyándola.

El poder de la cadena ha hecho que otro de sus productos, Silicon Valley, se haya colado en las nominaciones a los premios Emmy en las categorías de comedia, aunque sin riesgo de dar la campanada.

¿Qué ha sido de Looking, el ambicioso proyecto sobre el mundo gay del creador de Weekend, Andrew Haigh?¿Y con la adaptación de Drácula con Jonathan Rhys Meyers? Proyectos ambiciosos que, o han quedado en tierra de nadie, o directamente se han ido al garete en sus primeros compases.

La tan cacareada edad dorada de la televisión americana empieza a dar señales de agotamiento y son los mismos títulos los que siguen levantando la calidad, aunque analistas como Tim Goodman, en The Hollywood reporter creen que el problema es más de la Academia de Televisión Americana, demasiado cegada con sus niños bonitos y que no es capaz dereconocernuevos talentos.

Los 'showrunners' tendrán que ponerse las pilas. Con Breaking Bad terminada y Mad Men dando sus últimos coletazos las cadenas necesitan nuevos buques insignia, y de momento solo True Detective parece haber cogido el testigo. Habrá que ver cómo evoluciona en su segunda temporada para comprobar que, al menos, hay un nuevo gallo en el corral y que no estamos ante un nuevo caso Homeland.

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