'TOO MUCH JOHNSON', LA PELÍCULA PERDIDA

Orson Welles resucita como el rey de la comedia

TCM proyecta por primera vez en España, Too much Johnson, la verdadera ópera prima de Orson Welles

Foto: Fotograma de 'Too much Johnson' (Canal TCM)
Fotograma de 'Too much Johnson' (Canal TCM)

Buster Keaton, Charles Chaplin y Orson Welles. Los reyes de la comedia. Los genios del slapstick. Normalmente el nombre de Welles no se suele incluir en esa lista. La carrera del director siempre osciló entre las adaptaciones literarias, su pasión por Shakespeare, su crítica al abuso de poder y los experimentos de su última etapa.

Sin embargo, Welles (y su rostro constante de malas pulgas) tenía sentido del humor y era un enamorado del slapstick, ese género propio del cine mudo en el que los gags se basaban en golpes, caídas, expresividad desaforada y persecuciones sin fin.

De hecho, su ópera prima fue una comedia como las que habían popularizado Keaton y compañía. Un momento, ¿la primera película de Welles no fue Ciudadano Kane? Sí y no. Tres años antes de su debut oficial Welles dirigió un filme basado en la obra teatral Too much Johnson, de William Gillette.

La película no se creó con el fin de llegar a las salas, sino para acompañar a las representaciones que estaban realizando el grupo del propio Welles en el Mercury Theatre. Nadie echó en falta Too much Johnson hasta que el propio director confesó en una entrevista haberse encontrado por casualidad con el material rodado en su casa de Madrid y alabar su estado y la interpretación del que luego sería su actor fetiche y amigo: Joseph Cotten, que da vida a un gigoló perseguido por el marido de su amante.

Por desgracia, la casa madrileña del director de Sed de mal sufrió un incendio y con ella desaparecieron las posibilidades de que alguien disfrutara alguna vez de la verdadera ópera prima de Orson Welles. Hasta que en agosto del 2013 el mundo se enteró de que en un almacén de una compañía de transporte en Pordenone, en el norte de Italia, se había encontrado hace años una caja llena de rollos de película que resultaron ser la obra perdida del realizador.

Los encargados de la empresa entregaron en 2004 el contenido a la asociación cultural Cinemazero, de la misma localidad, que volvieron a archivarlo sin prestarle atención. Cuatro años después, el fuerte olor a vinagre que desprendía debido a la degeneración de la película hizo que por fin se abriera la caja y Too much Johnson viera la luz.

Fotograma de 'Too much Johnson'
Fotograma de 'Too much Johnson'

A partir de ahí se ha llevado a cabo un intenso proceso de restauración del que se ha encargado la George Eastman House bajo la supervisión de la National Film Preservation Foundation de San Francisco. Finalmente se consiguió salvar el 96% del contenido.

La película se proyectó por primera vez el pasado octubre y ahora por fin ha llegado a España. El Canal TCM la ha estrenado en la Cineteca del Matadero de Madrid, y para ello ha encargado componer una banda sonora al músico Remate, que se ha encontrado con el reto de su vida.

Las claves de Welles

A pesar de que Too much Johnson nunca fuera concebida para estrenarse en salas, ya se aprecian muchas de las señas identificativas de lo que luego sería el cine de Welles y que asombrarían al mundo en Ciudadano Kane.

Desde el minuto uno queda claro que la película es una comedia exagerada. Una historia sencilla que sirve al director como campo de pruebas y experimentos fílmicos. Juegos de montaje, repeticiones de escenas… Elementos que no casan en un slapstick al uso, pero que aquí son una constante debido al carácter inacabado del filme.

Fotograma de 'Too much Johnson'
Fotograma de 'Too much Johnson'

Es imposible ver esta ópera prima y que la mente no viaje a la historia de Charles Foster Kane. Ahí están los continuos contrapicados por las azoteas, la utilización de la profundidad de campo -de una forma mucho más primitiva que en Ciudadano Kane- y hasta una escena que es una clara referencia al momento final de la obra que cabreó a William Randolph Hearst.

En esta última escena, en la que se descubre el misterioso significado de Rosebud, un plano sobrevuela el almacén del protagonista mostrando cajas y cajas apiladas como si fuera el paisaje de una ciudad. Una imagen que se repite en Too much Johnson. Un montón de cajas apiladas sirven de escenario para una persecución que recurre a una planificación muy similar a la conocida imagen.

Música de Remate

TCM ha convertido el visionado de Too much Johnson en una experiencia única. No sólo por estar siendo testigos de los primeros pasos de uno de los mejores directores de la historia del cine, sino por vivirlo como si de un estreno de la época se tratara. La música compuesta para la ocasión acompaña las imágenes de Welles como si en aquella caja encontrada en Italia también se hubieran hallado las partituras de esta banda sonora.

Remate, el músico que se ha encargado de esta labor, también tenía un vínculo especial con Welles, ya que su abuelo fue ayudante de dirección de la versión española de Mr. Arkadin. Con más de diez álbumes a sus espaldas, el músico ha declarado que cree que esta composición puede ser su mejor trabajo, y que la idea que ha sido el hilo conductor de toda la música ha sido la ciencia ficción. Y es que la historia de Too much Johnson parece sacada de una película de extraterrestres.

La banda sonora se asienta sobre una base electrónica a la que Remate ha añadido después instrumentos de viento, cuerda y percusión que aportan un tono melancólico a la composición. Además, se ha valido de otros elementos menos clásicos como el ‘casiotone’, el típico teclado de juguete para los niños que le ha servido para dar sonido a la primera película de Orson Welles.

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