linklater se adueña de la berlinale con 'boyhood'

La historia del cine ya tiene infancia

Richard Linklater se convierte en el favorito de la Berlinale con su último filme 'Boyhood' un retrato de la infancia y la adolescencia rodado durante 12 años

Foto: Fotograma de 'Boyhood', de Richard Linklater
Fotograma de 'Boyhood', de Richard Linklater

Pese a que durante los últimos siete días el festival ha acogido un puñado de trabajos notables, la Berlinale 2014 seguía esperando su gran película. Hoy llegó esa obra que quedará para siempre en la memoria del certamen. Su autor es uno de los cineastas habituales de Berlín, el norteamericano Richard Linklater. Su último film, Boyhood, se expande durante 12 años para relatar la infancia y primera juventud de Mason (Ellar Contrane), quien en el inicio vive junto a su hermana Samantha (interpretada por la hija del realizador, Lorelei Linklater) y su madre (Patricia Arquette), divorciada tiempo atrás de su padre (Ethan Hawke).

Para comprender su verdadero alcance, conviene adentrarse en las particularísimas circunstancias del proyecto. En 2001 Linklater acababa de rodar dos películas, Waking Life y Tape. En ese momento comenzó a escribir un guión que arrancaba en la niñez de su protagonista observando después su adolescencia, pero sintió que las limitaciones del cine supondrían un obstáculo para plasmar ese periodo delicado con autenticidad. La única solución posible consistía en rodar la película a lo largo de varios años, con los mismos actores, observando así sus cambios y también, de manera colateral, los de su sociedad y su país. Aunque la producción se alargase durante más de una década, en realidad sólo hubo 39 días de filmación.

En su célebre trilogía compuesta por Antes del amanecer (1994), Antes del atardecer (2004) y la reciente Antes del anochecer (2013), Linklater se reencontraba con su pareja protagonista (JulieDelpy  y Ethan Hawke) cada 10 años. Boyhood lleva al extremo el objetivo de crear un cine de presencias reales y mutantes, tanto en un sentido físico como sentimental, y lo hace además con un período vital extremadamente complicado de representar.

Presentación de la película 'boyhood'
Presentación de la película 'boyhood'
Uno de los grandes aciertos del film es el de mostrar momentos cotidianos, los instantes de ocio, las conversaciones con los amigos, las excursiones con su padre, dejando fuera la trascendencia, los eventos trágicos, los tópicos a los que suele recurrir el cine para evidenciar el crecimiento. El método resulta extremadamente efectivo, Linklater llega a la emoción sin optar por el impacto. La intimidad, los tiempos muertos, la observación de acontecimientos aparentemente menores, se encuentran en primer plano. No hay fuegos artificiales, sino pequeños instantes que han quedado enquistados en la memoria.

Boyhood trabaja con esos recuerdos individuales, que inevitablemente están unidos a una memoria colectiva. De ahí el uso de la música, repleta de clásicos populares contemporáneos, de Coldplay a Daft Punk. Esas canciones forman parte de la biografía emocional de Mason, pero también de toda una sociedad, al igual que el contexto político.En el inicio, vemos imágenes de la guerra de Irak mientras el padre critica la política de Bush. Después,es el propio Mason quien ayuda a difundir la palabra de Obama. Finalmente, la política pasa desapercibida. Boyhood abarca desde 2002 hasta el pasado año, es una película realizada a tiempo real, y por lo tanto un testimonio intenso y urgente.

Fotograma de 'Boyhood'
Fotograma de 'Boyhood'
Vemos crecer a Mason desde los 6 a los 18 años, pero el film (cuyo metraje llega casi hasta las tres horas) no pierde su fluidez, el relato nunca se estanca, el paso del tiempo resulta natural gracias al uso magistral de las elipsis.

Linklater no atiende únicamente a su protagonista. A través de su mirada, plasma una lograda radiografía de otra etapa complicada, la llegada de la madurez, encarnada por sus padres. En un primer momento, Mason observa constantemente a los demás. Su personalidad está todavía en fase de construcción, es permeable a todos los estímulos. A medida que avanza su vida, el “yo” va ganando terreno, su familia queda relegada a un espacio secundario.

La solidificación de la identidad propia lleva también al descubrimiento de las primeras decepciones, a provocar dolor a los seres queridos, a cometer errores. Linklater expone estas ideas con elegancia, evitando de nuevo una línea dramática o moralizante. Su cine toma el presente como un elemento en bruto sobre el que trabajar. La clave está en no pulirlo demasiado para que mantenga su verdad. Boyhood es uno de los experimentos cinematográficos más apasionantes de los últimos tiempos. 

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