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Manifestación antitaurina en Las Ventas: mujeres, más mujeres y Jorge Javier
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'TRINCHERA CULTURAL'

Manifestación antitaurina en Las Ventas: mujeres, más mujeres y Jorge Javier

No se oía ni una mosca mientras el catalán explicaba que no quiere que con sus impuestos se financie una "tradición que no es tal" que se concibe como un Bien de Interés Cultural y no es "ninguna de las tres cosas"

Foto: Manifestación antitaurina en la explanada de Las Ventas. (EFE/Víctor Lerena)
Manifestación antitaurina en la explanada de Las Ventas. (EFE/Víctor Lerena)

Jorge Javier Vázquez nunca había encabezado una manifestación hasta ayer por la tarde. Lo hizo para pedir la abolición de la tauromaquia, en un encuentro que organizó el partido Pacma y que este año contó con la presencia del periodista, entre otras caras conocidas. El de Badalona, arregladísimo y formal, se hacía fotos a eso de las cinco y media de la tarde con muchos curiosos que se acercaron hasta la plaza de toros de Las Ventas. Dejó a los perros (tiene varios adoptados) durmiendo la siesta y se unió a la fiesta.

Una fiesta en la que hubo batucada, vuvuzelas y un ambiente festivo. Y muchas mujeres. Muchísimas. Madres e hijas. Jóvenes y de más de cincuenta. Perretes, pancartas. Un señor que no paraba de reivindicar el veganismo. Pijos y canis. El hijo mayor de Mar Flores acompañando a su novia, la actriz Michelle Calvó. Para que luego digan que la prensa rosa no sirve para nada.

La gente se acercaba antes de iniciar la manifestación que rodeó el coso madrileño. Pedían pancartas y que les pintaran la cara

Salomé es periodista y hablaba ayer en catalán con otra mujer. "Esto es imparable", decían mientras se grababan un video con el móvil. "Misión abolición" era el lema del encuentro. Pero los carteles decían muchas cosas: "Animal lives matter", "solo es un cobarde que presume de valiente" con un dibujo de un torero.

La gente se acercaba antes de iniciar la manifestación que rodeó el coso madrileño. Pedían pancartas y que les pintaran la cara. "Que no se despiste nadie, que hoy acabamos con la tauromaquia", gritaban desde el escenario, micrófono en mano. Mientras, un joven de aspecto principesco y camisa de rayas abierta hasta la altura de las costillas cruzaba entre el respetable con cara de odio. "Mamones, ostia puta", murmuraba.

Cerca, un señor vendía chapas, parches y pegatinas con lemas animalistas y antitaurinos. Se le agolpaban los posibles clientes, deseosos de gastar. "A ver, que no soy Bárcenas; soy de enriquecerme poco a poco", bromeaba. El público le rio el chiste con ganas.

Foto: Un joven esquiva a un toro en Sueca. (EFE) Opinión

"Tío, qué pocos somos", se lamentaba un adolescente. En los alrededores, una pareja de turistas asiáticos y una familia con mucha perla en la oreja y mucho Bimba y Lola se mofaba de los asistentes. "Venga, vamos a ver a los tontos de los animalistas", animó el padre. Bien ahí, educando con respeto.

Pasadas las seis de la tarde se inició la manifestación. A esa misma hora las taquillas de la plaza estaban abiertas y había tres personas comprando entradas. Una pareja de unos treinta y un señor de unos cincuenta con una camiseta con la frase "La patria es el otro", atribuida a Cristina Fernández de Kirchner.

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En la manifestación había un poco de todo. Muchachas en pleno festival de hormonas que gritaban con fuerza, otras con pancartas en las que acusaban a Pedro Sánchez de mentiroso por la enmienda propuesta por el PSOE para excluir a los perros de caza del proyecto de ley de protección animal. Había también mujeres que hablaban de organizarse para salir juntas porque están hartas de los hombres. Parejas besándose. Madres de la mano con sus hijas. Padres con hijos muy pequeños a los hombros con pancartas que piden fiestas populares sin maltrato animal.

Dos parejas increpaban a los manifestantes desde una terraza y les gritaban que se pusieran a trabajar y de paso que se laven

Y estaba también el sector crítico. Dos parejas que increpaban a los manifestantes desde una terraza de la calle de Francisco Silvela y, copa de balón en mano, les gritaban que se pusieran a trabajar y de paso que se laven. Parejas tan jubiladas como enlacadas que lamentaban "la vergüenza de país que se nos está quedando". A algunas de las más jóvenes hubo que sujetarlas verbalmente y decirles, supeditando mi papel de periodista al de madre, que a las provocaciones hay que responder con una sonrisa y hacer el menor caso posible a los insultos.

Llegó la hora de los manifiestos. Habló la portavoz de Pacma, orgullosa de pertenecer al partido que consiguió hace dos semanas la paralización cautelar del Torneo del Toro de la Vega, que se celebró el pasado martes 13 de septiembre como un encierro sin herir al animal en Tordesillas (Valladolid), tras una decisión del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. También lo hicieron la periodista Rocío Vidal, las actrices Beatriz Rico y Michelle Calvó, la activista Aída Gascón, el ‘influencer’ Epic Vegan, el veterinario José Enrique Zaldívar y la diputada portuguesa Inés de Sousa.

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Foto: EFE/Víctor Lerena.

Y salió él. Jorge Javier Vázquez habló casi de noche y reconoció esa primera vez encabezando una marcha. También reconoció su responsabilidad en este asunto no tanto por ser una de las personas más conocidas de este país, sino por ser una persona a la que no humillarán ni mutilarán el día que se muera. Como ocurre con los toros en las plazas. No se oía ni una mosca mientras el catalán explicaba que no quiere que con sus impuestos se financie una "tradición que no es tal" que se concibe como un Bien de Interés Cultural y no es "ninguna de las tres cosas".

Tiró de ironía cuando recordó los tres días de luto decretados en la Comunidad de Madrid por el fallecimiento de Isabel II. "Con esas mismas, las banderas de esta plaza deberían estar siempre a media asta, con la cantidad de seres que se han muerto ahí dentro", afirmó. El público aplaudió a rabiar con su intervención y empezó a dispersarse. Y mientas, el señor del altavoz seguía ahí, inasequible al desaliento, pidiéndonos que nos hiciéramos veganos.

Jorge Javier Vázquez nunca había encabezado una manifestación hasta ayer por la tarde. Lo hizo para pedir la abolición de la tauromaquia, en un encuentro que organizó el partido Pacma y que este año contó con la presencia del periodista, entre otras caras conocidas. El de Badalona, arregladísimo y formal, se hacía fotos a eso de las cinco y media de la tarde con muchos curiosos que se acercaron hasta la plaza de toros de Las Ventas. Dejó a los perros (tiene varios adoptados) durmiendo la siesta y se unió a la fiesta.

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