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Violaciones y torturas: el escalofriante documental sobre los abusos de Marilyn Manson
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Violaciones y torturas: el escalofriante documental sobre los abusos de Marilyn Manson

HBOMax ha estrenado el documental 'Renacer de las cenizas', en el que la actriz Evan Rachel Wood y varias mujeres víctimas de Marilyn Manson relatan su calvario

Foto: Marilyn Manson en febrero de 2020. (Reuters)
Marilyn Manson en febrero de 2020. (Reuters)

Marilyn Manson está muerto. No literal, pero profesional y socialmente. Que es como estar muerto. 'Shock rocker', se catalogó a sí mismo cuando, en la cresta, se convirtió en icono de un rock habitualmente confinado en los márgenes. Con sus extravagancias y provocaciones llegó al 'mainstream', llenó estadios y se coronó como el portavoz de la rabia juvenil contra el 'establishment' americano: "God, Guns and Government (Dios, armas y gobierno)" bautizó desafiante su gira después de los atentados de Columbine. Su imagen pública transgresora y violenta le ha permitido jugar con la ambigüedad y el extremo: un espectáculo con autolesiones, iconografía resemblante a la del nazismo, una sexualidad exacerbada y sadomasoquista. Todo presentado desde una aparente distancia irónica que le permitía desbordar los límites. Aparente. Porque, al parecer, la performance sirvió a Manson de subterfugio para disimular algo mucho más oscuro y más real.

En febrero de 2020, unos días antes de que apareciese en la alfombra roja de los Oscar -la foto que ilustra este artículo-, sonriente y despreocupado, la actriz Evan Rachel Wood ('Thirteen', 'Westworld'), que había sido su pareja durante cuatro años lo denunció por violación y tortura. Durante años, Wood había dejado caer pistas en varias entrevistas sobre una relación tortuosa del pasado y, aunque entre líneas se sobreentendió que se trataba de Manson -Brian Warner, su nombre real-, hasta entonces no se atrevió a señalarlo. Poco después, él contraatacó con una denuncia por difamación, pero poco a poco se han hecho públicos los testimonios de otras exparejas que han secundado a Wood. Por mucho prejuicio con el que uno pueda encarar la serie documental 'Renacer de las cenizas', estrenada en Sundance y disponible ahora en HBOMax, es difícil mantener la duda sobre quién es Brian Hugh Warner bajo el maquillaje de Marilyn Manson. La díficil frontera entre lo real y la mascarada.

placeholder Evan Rachel Wood en un momento de 'Renacer de las cenizas'. (HBO Max)
Evan Rachel Wood en un momento de 'Renacer de las cenizas'. (HBO Max)

Los testimonios son escalofriantes. La relectura del personaje, de su arte y de la sociedad que lo encumbró, también. 'Renacer de la cenizas' es una serie documental de dos episodios. En realidad, una serie documental como 'Rocío: contar la verdad para seguir viva' es un documental. Pero es otra cosa. Es un reality en diferido. Es una herramienta de cambio social y político. Es una antihagiografía. Es un retrato crudo en el que Wood y diferentes personas de la vida pasada de Marilyn Manson relatan los abusos que sufrieron por parte del cantante y, en paralelo, la odisea judicial para llevarlo a los tribunales y cambiar la legislación en torno a la violencia de género, la trata sexual y los abusos en el estado de California, donde vive recluido el cantante.

Después de las dos horas y media de 'Renacer de las cenizas' es difícil no sentir un profundo desprecio por Marilyn Manson, incluso para los que lo admiramos igual de profundamente. También por todo un sistema que normalizó y jaleó comportamientos más que abusivos. En una cena organizada en 2002, grabada para un programa llamado 'Dinner for five', Manson charla durante la sobremesa con los actores Andy Dick, Jon Favreau y Daryl Hannah. Comentan, como una anéctota hilarante y subversiva, la ocasión en la que una groupie fue a entregarle al cantante un cuadro que ella había pintado. "Tendría 18 años, más o menos, no lo sé. Aunque parecía más joven", se jacta el cantante. Más tarde cuenta cómo empezó a sobarla y a penetrarla con objetos y a atarla y a pegarla y cómo la chica gritaba. Y decidió grabarlo todo y hacer un corto con ello. Todos asienten y sonríen. Manson explica que no lo pudo distribuir porque le hubiesen metido en la cárcel. Todos siguen asintiendo. Ni una muestra de rechazo o, al menos, sorpresa. La más absoluta normalidad. Y, montada a corte, una escena de dicho "corto", en el que habría que hacer un complicado ejercicio de ilusionismo para interpretar los alaridos de la chica como una expresión de placer.

placeholder Evan Rachel Wood con algunas de sus compañeras 'supervivientes'. (HBOMax)
Evan Rachel Wood con algunas de sus compañeras 'supervivientes'. (HBOMax)

Evan Rachel Wood puede caer mejor o peor. Puede criticársele esa excesiva teatralidad y 'lacrimogenia' en la exposición de su relato. Pero los hechos están ahí. Para los que necesitan del testimonio de un hombre que no haya sufrido despecho para conferir algo de verosimilitud al relato, Dan Cleary, uno de los antiguos asistentes de Manson, refrenda la narración de Wood, con quien convivió diariamente durante una gira del grupo.

Wood era una actriz joven y prometedora de 19 años con fama de problemática cuando conoció a Manson en una fiesta aleatoria en el Chateau Marmont. Él tenía 37 años. Es verdad que Evan Rachel Wood se retrata a sí misma bajo un prisma excesivamente favorecedor, pero también es verdad que los hechos no permiten ambages. Ella no sabe cómo acaba teniendo una relación sentimental con el tipo más provocador de Los Ángeles. Se mete en su mundo, como una Alicia moderna, para acabar en una relación de dependencia emocional y abusos. Abusos psicológicos que fueron convirtiéndose en físicos, utilizando "tácticas militares" como la privación del sueño y forzándola a consumir drogas. Violaciones, amenazas de muerte y constusiones; Wood cuenta que su situación llegó a tal extremo que intentó suicidarse. Incluso durante el rodaje de un videoclip, una escena de sexo fingido pasó a ser sexo real sin previo aviso. Aislada de su familia y sus amigos y cada vez más demacrada, se enfrentó también a una campaña de desprestigio que casi acabó con su carrera: la acusaron de rompematrimonios, de puta. Con apenas 20 años.

placeholder Marilyn Manson en 2015. (Efe)
Marilyn Manson en 2015. (Efe)

Su testimonio no es único. Se repite en algunas de las anteriores parejas del cantante, que se han reunido con Wood para reunir pruebas contra él. La actriz ha intentado llevarle ante los tribunales, hasta ahora infructuosamente. Los delitos han prescrito, según la legislación californiana. Y precisamente esa es la otra lucha que Wood encabeza en 'Renacer de las cenizas': un movimiento activista para que la justicia se replantee los tiempos de prescripción en relación a los delitos de abusos sexuales y domésticos. Dirigido por la documentalista Amy Berg -nominada al Oscar en 2006 por 'Líbranos del mal'-, 'Renacer de las cenizas' es una exposición pública no sólo de la conducta privada de Manson, sino de un sistema judicial obsoleto que debe adaptarse a los cambios sociales.

Consciente de la dureza del retrato de Manson, Berg y Wood han querido también señalar que el comportamiento abusivo de Manson es producto de una historia familiar igualmente abusiva y de una estructura de poder en la que las grandes estrellas tienen bula papal. En ese sentido recuerda a 'Leaving Neverland', el documental sobre las denuncias de pederastia contra Michael Jackson. Los intereses económicos, el fenómeno fan, el ejercicio de poder, los medios de comunicación interfieren en la opinión pública, cuestionando la credibilidad de las víctimas. Que la justicia se limite a una cuestión tan emocional como la creencia justifica la existencia de 'Renacer de las cenizas' en sí mismo. Que con la cantidad de pruebas y declaraciones Brian Warner ni siquiera haya pisado un juzgado -no ya ser condenado- demuestra que todavía estamos, lamentablemente, muy lejos de enterrar el Me Too.

Marilyn Manson está muerto. No literal, pero profesional y socialmente. Que es como estar muerto. 'Shock rocker', se catalogó a sí mismo cuando, en la cresta, se convirtió en icono de un rock habitualmente confinado en los márgenes. Con sus extravagancias y provocaciones llegó al 'mainstream', llenó estadios y se coronó como el portavoz de la rabia juvenil contra el 'establishment' americano: "God, Guns and Government (Dios, armas y gobierno)" bautizó desafiante su gira después de los atentados de Columbine. Su imagen pública transgresora y violenta le ha permitido jugar con la ambigüedad y el extremo: un espectáculo con autolesiones, iconografía resemblante a la del nazismo, una sexualidad exacerbada y sadomasoquista. Todo presentado desde una aparente distancia irónica que le permitía desbordar los límites. Aparente. Porque, al parecer, la performance sirvió a Manson de subterfugio para disimular algo mucho más oscuro y más real.

Documental Violaciones California
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