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El Conservatorio de San Petersburgo, el 'cuartel' musical de Putin: "No todos aguantaban"
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tras la invasión de ucrania

El Conservatorio de San Petersburgo, el 'cuartel' musical de Putin: "No todos aguantaban"

Los escenarios mundiales han comenzado una cascada de cancelaciones con algunos de los nombres más cotizados de la música clásica actual por su vinculación con el dictador

Foto: El director de orquesta Valery Gergiev, junto a Vladimir Putin. (EFE/Alexei Druzhinin)
El director de orquesta Valery Gergiev, junto a Vladimir Putin. (EFE/Alexei Druzhinin)

El conflicto desatado en Ucrania ha llegado a los grandes escenarios, que están dando su ultimátum a dos de las estrellas mundiales de la música clásica: el director de orquesta Valery Gergiev y la soprano Anna Netrebko, ambos de nacionalidad rusa. La Scala de Milán, el Carnegie Hall y la Ópera del Metropolitan de Nueva York, entre otros, han cancelado sus compromisos con los artistas 'pro-Putin' que no condenen públicamente la invasión de Ucrania. La Filarmónica de Múnich, en la que Gergiev trabaja como director titular, le ha dado hasta el lunes para que "se distancie clara e inequívocamente de la brutal guerra de agresión".

Gergiev nunca ha ocultado su amistad con Vladímir Putin. En 2014, expresó públicamente su apoyo a la invasión de Crimea, e incluso llegó a aparecer en un vídeo electoral para las elecciones presidenciales de 2012. La diva de ópera Anna Netrebko se posicionó a favor del presidente ruso en esos mismos comicios y, en 2014, realizó una donación millonaria a un teatro de ópera de Donetsk (Ucrania) controlado por separatistas prorrusos. Al cerrar el trato, se fotografió con la bandera en favor de la anexión. Su último cumpleaños lo celebró con un concierto en el palacio del Kremlin. Por la relación que ambos músicos mantienen con Putin, sus intervenciones en los escenarios mundiales provocan manifestaciones y protestas desde hace años. Pero su presencia en los templos de la música clásica occidental ha empezado a resquebrajarse tras la ofensiva iniciada contra las fronteras ucranianas en los últimos días. Juntos, Gergiev y Netrebko conforman uno de los dúos más cotizados de la música clásica actual... y uno de los activos más internacionales de la propaganda pro-Putin.

placeholder La soprano Anna Netrebko. (EFE)
La soprano Anna Netrebko. (EFE)

En los últimos días, Netrebko ha expresado su rechazo al conflicto, pero no sin criticar "las presiones" que ha sufrido para pronunciarse políticamente y en contra de "su patria". Otro nombre de talla mundial, el pianista Denis Matsuev, también cayó de la programación de la Filarmónica de Viena, del Carnegie Hall y del Palau de la Música de Valencia, donde iba a ofrecer un recital el próximo 5 de marzo. Pero el vínculo más estrecho del presidente ruso con la élite rusa de la música clásica comenzó en su juventud, cuando Putin asistía a la escuela de formación de la KGB. Allí conoció, a través de su hermano, al violonchelista Sergéi Roldugin, Tan estrecha es la amistad, que el músico describe a Putin "como un hermano" para él. En 2016, este músico se reveló como uno de los propietarios de varias organizaciones 'offshore' que recibían dinero de los adinerados del régimen ruso. La Brucknerhaus de Linz también ha rescindido sus compromisos con el chelista, conocido como el "mejor amigo de Putin" según publicaba 'The Guardian'. Pero décadas antes, mientras el joven político iniciaba su ascenso meteórico hacia el Kremlin, Roldugin se convertía en solista principal del Teatro Mariinski, regido por Valery Gergiev desde 1996. Y después, en rector del Conservatorio de San Petersburgo, donde se formaron el director de orquesta y la cantante Anna Netrebko, ahora contra las cuerdas.

Es en esta institución musical, una de las más prestigiosas del mundo y la más antigua de Rusia, donde se formaron estos tres músicos, 'soldados' de Putin en los escenarios de la música clásica internacional. "No sabría decir si son los artistas quienes se acercan a Putin, o si es Putin el que se acerca a ellos", opina el pianista valenciano Enrique Lapaz, que estudió durante cuatro años en el Conservatorio de San Petersburgo, donde se doctoró en Artes Musicales. Actualmente, estudia en el Conservatorio Superior de Música Reina Sofía

Foto: Vladimir Putin.

"Es curioso: desde su fundación, el Conservatorio de San Petersburgo trajo a muchos profesores europeos, no necesariamente rusos, para dar clases y conformar esa tradición de la escuela rusa con las mejores pedagogías del momento. Antón Rubinstein empezó a invitar a muchas figuras prestigiosas: algunos cantantes italianos, el pianista Ferruccio Bussoni, el violinista húngaro Leopold Auer... Allí se graduaron figuras como Jascha Heifetz, Prokófiev, Tchaikovski... Existía esta idea de San Petersburgo como ventana a Europa, como una ciudad más aristocrática. Eso se ve incluso en el edificio del conservatorio", explica Lapaz.

El exalumno de San Petersburgo, donde también se formaron Gergiev, Netrebko y Roldugin, asegura que el sistema musical ruso salvaguarda las tradiciones de esta institución fundada en 1862, con el esplendor de la ópera y el ballet de la Rusia zarista. Junto al Conservatorio Tchaikovski de Moscú, estas dos escuelas atesoran el halo de leyenda que la escuela rusa mantiene en la música clásica (especialmente en la escena pianística, la dirección de orquesta y el canto) y el ballet. "Putin no lo expresa públicamente, pero es evidentemente un nostálgico de la Unión Soviética. Y también de su apoyo a las artes. Eso sí: solo a las artes que les interesaban. Algunos compositores eran tremendamente ensalzados y otros, amenazados. Él ha querido continuar con ese apoyo y vínculo del régimen con sus artistas, desde sus inicios como político".

"Putin muestra sus amistades con los grandes artistas rusos, asiste habitualmente a la ópera y a los concursos de piano..."

Cuando Valery Gergiev llegó en la década de los 80 a la dirección del mundialmente prestigioso Teatro Mariinski, entonces llamado Kirov, el auditorio se encontraba en el declive arrastrado por el colapso de la Unión Soviética. Según la biografía publicada en la web oficial del teatro, el director de orquesta "es algo así como un héroe nacional en Rusia por haber mantenido vivo el Mariinski". Pocos años antes, el director de orquesta se convirtió en asistente del legendario Yuri Termikánov y, al igual que Putin, inició un rápido ascenso hasta convertirse en el embajador cultural del régimen ruso, nombrado Héroe del Trabajo por su presidente. "Gergiev echó a muchísima gente y renovó el Kirov con estudiantes del conservatorio", cuenta Lapaz. "En aquellos años, cuando Putin trabajaba en la Alcaldía de San Petersburgo, el Gobierno ruso practicó una inyección de dinero sin precedentes. Él muestra sus amistades con los grandes artistas rusos, asiste habitualmente a la ópera y a los concursos de piano... Por eso, algunos de estos artistas están tan ligados a él. ¿Qué hubiera sido del Mariinski y del Conservatorio de San Petersburgo sin la inversión de los políticos rusos?".

En 2004, cuando el violonchelista e íntimo amigo del presidente ruso dejó el rectorado del Conservatorio, fundó la llamada Casa de la Música. "Es una institución que ha recibido subvenciones millonarias directamente desde el Ministerio de Cultura ruso. Una gran cantidad de jóvenes y orquestas rusos se han formado en la Casa de la Música dirigida por Roldugin", cuenta Enrique Lapaz. Y en 2007, Putin construyó el Mariinski II, un teatro con capacidad para más de 2.000 personas y con 2.000 trabajadores bajo la dirección de Gergiev. Según informaba 'El País' en 2013, el presupuesto anual del complejo del Teatro Mariinski rondaba los 115 millones de euros. Y su director se propuso llegar a los 153 millones para 2016. (El presupuesto del Teatro Real de Madrid para 2020 fue de 55 millones, aproximadamente un tercio).

placeholder Putin da un discurso durante de la gala de inauguración del nuevo teatro Mariinsky. (EFE)
Putin da un discurso durante de la gala de inauguración del nuevo teatro Mariinsky. (EFE)

La severa educación musical rusa

"Es muy complejo definir el sistema de educación musical ruso", opina. "Hay profesores muy amables y muy dulces. Según mi experiencia, si un estudiante es trabajador y toma en serio la música, los profesores tienen una relación cercana con él. Se implican con los alumnos y eso es muy común. Pero si el resultado musical del estudiante no es el que consideran óptimo, los profesores sí eran muy severos y exigentes", cuenta el pianista. "Son grandes pedagogos, tienen buen ojo con los alumnos, pero no tacto para aplicarlo. Esto no es para todas las personas. Hay quien lo puede aguantar y quien no. Había extranjeros que no podían estar más de un año porque todo les parecía demasiado frío o estricto...".

Aunque las escuelas de música y conservatorios en Rusia están concentrados en pocas zonas del territorio, Lapaz opina que uno de los factores que hacen de la educación musical rusa una de las mejores del mundo es su capacidad para detectar y trabajar el talento, venga de donde venga. "Existen escuelas que equivaldrían a lo que aquí se llaman centros integrados. Son a la vez escuelas, conservatorios e internados. Los niños de todo el país que tienen más talento son enviados allí, estudian gratis y sus familias les acompañan desde pequeños. El engranaje es perfecto porque los profesores están especializados en enseñar a niños con altas capacidades y los padres siempre asisten a las clases, también se implican en el estudio", explica.

"No se permitía que alguien no se tomara la música en serio. Si alguien estaba haciendo una 'chapuza musical', se juzgaba de manera severa"

Para cuando llegan a centros como el de San Petersburgo, los niños rusos que han estudiado en este tipo de centros tienen un nivel técnico casi impecable. Valery Gergiev conoció a Anna Netrebko en esa misma ciudad, cuando esta trabajaba fregando los suelos del Mariinski "para llegar a fin de mes", según explicaba en una entrevista para 'The Independent'. Gergiev la escuchó cantar durante una audición y le ofreció el papel protagonista en una ópera de Glinka. "Fue mi padrino musical", contaba entonces la soprano que se formó en San Petersburgo.

"Como española, me impactó mucho ver a niños tan pequeños con esa disciplina. Me daba un poco de pena. No es que los profesores no fueran cariñosos, pero no se andaban con tonterías", explica María del Valle, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de Castilla La Mancha que investigó el sistema musical ruso. "Había mucha disciplina dentro de las aulas, se iba a trabajar y punto. Sin tonterías. El desarrollo de la musicalidad y auditivo era brutal con esa cantidad de trabajo, claro... Con niños de 10 u 11 años que tenían una base musical brutal, a años luz de España, por ejemplo", opina la académica. "Lógicamente, los que tienen un mínimo de cualidades y hábito de trabajo, con ese sistema se comen al resto del mundo".

"En el conservatorio, no se permitía que alguien no se tomara la música en serio", recuerda Enrique Lapaz. "Si alguien estaba haciendo una 'chapuza musical', se juzgaba de manera severa. Yo no tuve ninguna mala sensación con mi profesora, me preparaba bien mis clases y era agradable conmigo. Hay que tener en cuenta que este trato entre profesor y alumno es cultural. En el contexto de un conservatorio ruso, sí es más normal chillar a un alumno, por ejemplo. Pero, para ellos, no es algo que tenga que ver con lo personal, sino con lo musical. Los profesores son duros, pero no suelen faltar el respeto de nadie", opina Lapaz.

Este pianista asegura que, en sus años de conservatorio, se hablaba poco de política. "Partiendo de la base de que el apoyo a Putin en las grandes ciudades en mínimo. Nadie se jactaba de eso públicamente. Pero luego había algo obvio: los músicos que más triunfaban, como Matsuiev o Gergiev, son muy cercanos al régimen de Putin. Si se debe a que ellos se acerca al presidente o si es al revés... No sabría decirlo. Creo que es complejo: cuando ellos triunfaban como músicos, les llegaban muchas subvenciones, apoyo gubernamental y tratos de favor. En la estela de la Unión Soviética, a Putin le gusta mirarse en el espejo de grandes artistas y del apoyo a la cultura que él considera adecuada".

El conflicto desatado en Ucrania ha llegado a los grandes escenarios, que están dando su ultimátum a dos de las estrellas mundiales de la música clásica: el director de orquesta Valery Gergiev y la soprano Anna Netrebko, ambos de nacionalidad rusa. La Scala de Milán, el Carnegie Hall y la Ópera del Metropolitan de Nueva York, entre otros, han cancelado sus compromisos con los artistas 'pro-Putin' que no condenen públicamente la invasión de Ucrania. La Filarmónica de Múnich, en la que Gergiev trabaja como director titular, le ha dado hasta el lunes para que "se distancie clara e inequívocamente de la brutal guerra de agresión".

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