Sen Senra: el vigués que triunfa en un mundo sin estribillos
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ENTREVISTA

Sen Senra: el vigués que triunfa en un mundo sin estribillos

Es la nueva sensación de la música urbana patria y ya ha colaborado con C. Tangana. Actuará en el WiZink Center en 2022

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El músico vigués Sen Senra. (Efe)

Poco después de la última entrega de los Premios Grammy, el 'New York Times' publicó un artículo en el que Nate Sloang y Charlie Harding analizaban las enormes diferencias de forma y estructura que se pueden encontrar al comparar los éxitos pop actuales con los que ocupaban las listas hace veinte, treinta o cuarenta años. Un ejemplo: ya apenas se graban estribillos pegadizos y si en 1999 todas las canciones del Top 10 estadounidense menos una estaban construidas en torno a uno, en 2019 solo tres de diez recurrieron a esos momentos de éxtasis tan característicos. Han sido varias décadas durante las que una canción se planteaba como una montaña rusa con altibajos y con espacio para cantar a coro, pero ahora la música se suele consumir en soledad. Es un proceso natural: puesto que han cambiado los formatos y ha cambiado el público (también se ha reducido su capacidad de atención y por eso ya se suele bajar de los tres minutos y medio de duración que fueron un estándar), han cambiado las canciones. La historia del pop consiste en un difícil (y a menudo sorprendente) compromiso entre la creatividad de los artistas y las limitaciones e imposiciones de la técnica y la industria.

Pero —esta es la gracia— mucho antes de que las tendencias se manifiesten en forma de estudios de mercado (o de artículos), unos poco adelantados habrán sido capaces de captar —esto se afirma desde el Romanticismo— lo que vibra a su alrededor y, gracias a su intuición, podrán, en este caso, componer temas perfectamente adaptados a sus oyentes y a la tecnología del momento.

Hoy, los instrumentos, las voces y las bases de estos adelantados (quizá lo fueron hace dos o tres años: nuestros radares reparan en ellos ahora) suenan limpios, cristalinos y orgánicos. Hay melodía (aunque a veces se pierda) y huyen de la machaconería rítmica del trap, pero también rechazan esa suma de virtuosismos propia de los viejos grupos de rock que termina por generar confusión y empacho. Están tranquilos, de buen rollo (no hay más que prestar atención a sus letras) y últimamente todo les sale bien. Cuando hubo que confinarse, ellos ya llevaban una buena temporada en sus habitaciones. Y, casi sin darse cuenta ni importancia, han abierto una tercera vía para el pop español —ni indie recalcitrante, ni imitación de todo lo que venga de Puerto Rico— que, además, está funcionando a todos los niveles: gusta a los sibaritas y acumula escuchas y visualizaciones por cientos de miles.

No van a sonar en un estadio como la E Street Band (ni como Sidonie), quizá tampoco llenarán las pistas de baile —cuando las haya—; pero acompañan a los estudiantes de madrugada, a los chavales pegados a unos auriculares que todavía están a muchas paradas de metro de su destino, y nos hablan de atardeceres en la playa a quienes pasamos las horas frente a una pantalla en un cuarto minúsculo. Y de vez en cuando se menean un poco.

Muchas de las estrellas internacionales de este nuevo pop atmosférico, con trazas de electrónica y de RnB, han pasado por COLORS, una plataforma alemana que graba a artistas emergentes actuando —el secreto de su éxito es su estética minimalista— en el interior de una habitación pintada de un único color llamativo. Por COLORS han pasado Billie Eilish en 2017 (28 millones de visualizaciones en Youtube) o Kali Uchis en 2018 (autora de ‘Telepatía’, primer tema en español en el Top 50 Global de Spotify durante las últimas semanas). Pero también Sen Senra, un gallego que hace poco más de seis meses interpretó su tema ‘Perfecto’ sobre un fondo turquesa.

Sen Senra (Christian Senra, Vigo, 1995) es quizá el más visible de los músicos que hoy cabrían en la etiqueta de moda: “bedroom pop” o pop de dormitorio. Como todas las etiquetas, esta es porosa, imprecisa y tiene sus limitaciones. Pero Senra parece reunir varios de los rasgos más característicos de la corriente: él lo hace todo (escribe, toca y produce) en sus canciones, estas han evolucionado desde un estilo más guitarrero (cierto abuso del pedal “Chorus” popularizado por Mac DeMarco, referencia indispensable) hasta algo más urbano y electrónico, y sus temas abordan conflictos universales (el desamor, la soledad) o generacionales (la autoexigencia, la sensación de cansancio y derrota) desde una posición relajada y casi indolente, sin la violencia o el ego propios de otros géneros (“no me defienden mis espinas, me defiende mi fragancia / ni respeto ni dinero, no lo quiero”).

Son muchos más (Chico Blanco, cerca del techno, Dani, joven diva de ecos ochenteros, Marcelo Criminal, cantautor low-fi, Casero y Rebe, delicadas, frágiles y sutilmente irónicas); pero mientras los demás empiezan o permanecen en el circuito independiente, Senra lleva ya más de tres discos y medio, y él y su amigo Alizzz (responsable del sonido de C. Tangana) ya han fichado por “majors” (Universal y Warner, respectivamente).

La forja de un artista

A veces las cosas salen bien. Christian decidió dedicarse a la música porque estaba obsesionado con el sonido de su Fender Stratocaster y, sin apenas medios pero con el apoyo de Raso Studio (sello modesto e interesantísimo que trabaja con Baiuca, Ruiseñora o Blanco Palamera) edita sus dos primeros álbumes: ‘Permanent Vacation’ (2015) y ‘The Art of Self Pressure’ (2017). En ellos, Senra, que ya vivía entre bolos y locales de ensayo, canta en inglés y toca todos los instrumentos. Son dos buenos discos, con raíces psicodélicas y sesenteras pero no tan originales como lo que vendrá tras su mudanza a Madrid. En 2018, sus amigos de Novedades Carminha le dicen que, si quiere seguir aprendiendo de otros músicos y escuchándolo todo, se tiene que trasladar a la capital y uno de los miembros del grupo le alquila su antiguo cuarto en el barrio de Vallecas. Aquella habitación vallecana ya forma parte de una leyenda: la del disco “Sensaciones” (2019), primer álbum en el que canta en castellano y que, tras muchísimas horas de trabajo, desarrolla al fin un sonido muy personal. De paso, el disco incluye “Ya no te hago falta”, un single melancólico que alcanza cifras de superestrella. Sen Senra planea, si todo va bien, llenar el Wizink Center en enero de 2022, como llenó tres veces el Nuevo Teatro Alcalá en diciembre de 2020, pero, justo ahora, en marzo de 2021 está promocionando “Corazón Cromado”, un EP de siete canciones que incluye “Tumbado en el jardín viendo atardecer” o “Qué facilidad”, una colaboración con C. Tangana. Hablamos con Christian el viernes 25 por la mañana, con las canciones recién lanzadas.

placeholder Sen Senra actuará ya en 2022 en el multitudinario Wizink Center de Madrid. (Efe)
Sen Senra actuará ya en 2022 en el multitudinario Wizink Center de Madrid. (Efe)

PREGUNTA: ¿Cómo llevas los días de lanzamiento? ¿Estás atento a las estadísticas de las plataformas?

Claro, uno está atento a ver cómo lo recibe el público. Aunque hoy toca celebrar el reléase de la colección completa desde la tranquilidad. Que el EP llegue adonde tenga que llegar, creo que está funcionando muy bien, así que alegría máxima.

Este es el primero que sacas con una estructura grande detrás. Como si las cosas a tu alrededor hubieran cambiado mientras tú sigues siendo el mismo.

Es diferente, claro. Con “Sensaciones” montamos un equipo en un periodo de tiempo muy pequeño y ahora, con gente detrás que se implica y le tiene cariño al proyecto, se siente un plus de todo. Es un síntoma de haber hecho las cosas bien, de haberle echado horas, trabajado mucho, de haberme dejado el lomo…

Parece que hay un cambio significativo entre tus dos primeros discos, más guitarreros y “Sensaciones”: ¿Cómo te surge un estilo y el otro? ¿Tuvo que ver con venirte a Madrid?

Todo nace de ir con los colegas a los locales de ensayo a guitarrear, a bichear, a hacer ruido… en ese momento, hace unos años, estaba loco por ese tipo de sonido, con esos planos: chorus fazers, fuzz, reverbs… me gustaba usar pedaleras potentes [para distorsionar la guitarra]. Luego la transición me salió natural: con el paso del tiempo fui conociendo más música, más sonidos y creo que siempre hay que cambiar, evolucionar, reinventar… En “Sensaciones” ya se nota que no hay playa en Madrid.

placeholder Sen Senra se ha convertido en uno de los valores más pujantes de la nueva escena musical. (Efe)
Sen Senra se ha convertido en uno de los valores más pujantes de la nueva escena musical. (Efe)

'Sensaciones' es un disco más melancólico, pero aunque presenta sentimientos oscuros, son serenos, no conflictivos… ¿Qué te inspira además de los momentos tristes como una ruptura? ¿Vives buscando experiencias para tus canciones?

Es así como enfoco yo esos feelings. Lo enfoco así de natural, llevo bien los bajones. Y además, esas cosas que compartimos todos, en las que no hay distinciones, son las que hay que explotar para dar en la patata. Mi vida está llena de estímulos ahora mismo, así que a la hora de escribir me basta con lo que tengo alrededor y si no, siempre tengo alguna historia que me ha contado un colega o he visto en una película. Está claro que cuantas más cosas vivas, más vas a poder contar después, pero tampoco me fuerzo a ponerme en situaciones que no quiero vivir para escribir una canción. Como mucho, quedarme una noche un rato más por ahí.

¿Cómo es tu rutina?

A nivel creativo estoy constantemente currando. Siempre estoy haciendo muchísima música. Lo nuevo que hago me ayuda a retomar las otras canciones que tengo y a pillarlas de otra manera. Soy un apasionado de la música. Estoy 24/7 pensando en música. Bicheando con unos instrumentos y otros y haciéndola. Luego todo eso se queda por ahí guardado. Tengo suerte porque es algo que pillo siempre desde la pasión: la música es lo que más me gusta y además todo está saliendo. Es una alegría y una bendición.

Además creo que te influyen mucho los amigos, que siempre quieres aprender de otros músicos…

Vengo de escuchar a muchas bandas, de tocar yo también muchísimo. Algo de eso siempre va dentro de mí. Y sigo haciéndolo, sigo quedando mucho con los colegas en los locales de ensayo para experimentar. Por ejemplo, tengo un colega que es batería de jazz y de él aprendo un montón. En general hay mucha inconsciencia, funciono de una manera muy natural tanto en mi vida como en mi música… Pero sí que me influye más la gente que tengo cerca que lo que viene de fuera.

¿Y de internacional qué has escuchado últimamente?

Tengo una memoria malísima, pero lo nuevo de Slowthai, Kali Uchi… Hace unos meses me flipó lo último de Tame Impala… Y de joven escuchaba cosas más psicodélicas de todas las épocas... De Sonic Youth a mil cosas más.

¿Tienes alguna fórmula o algún truco para componer las canciones? ¿Y para producir?

No tengo una fórmula fija. Lo que me nazca va a ser la estructura. A veces la canción entera aparece desde una letra, desde una frase que me surge jugando con alguna cosa y la engancho y ya quiero cantar sobre eso. Otras veces sale de la música y me subo encima de ella. Un poco de todo. Mola probar muchas formas, igual que dejo que las letras me salgan libres.

Para producir me guío mucho por mi intuición. Aunque “Sensaciones” lo coproduje con Anxo Ferreira, a mí me mola grabarlo todo y este año he aprovechado para crecer y aprender como productor. Ya que tengo la oportunidad, también me gusta meterme ahí. Luego, acabo enseñando el resultado a varios fieles que sé que me van a decir la verdad.

¿Qué papel jugaron Carlangas y el resto de Novedades Carminha en tu mudanza a Madrid?

Novedades y yo somos primos desde hace muchos años. En Galicia íbamos a tocar a las salas, nos dedicábamos a rockear juntos y cuando ellos vinieron aquí a vivir, yo me quedé en Vigo. Pero se me puso más fácil venir porque ellos estaban por aquí, fue como un incentivo. Me mudé al piso donde estaba Carlos, hicimos piña y al final, como tenemos la misma pasión podemos hacer mogollón de cosas por aquí. Hay buena crew de gallegos en Madrid.

¿Y cómo surge “Qué Facilidad”, la colaboración con C. Tangana?

Nos conocemos personalmente desde hace tiempo y ahora que cuadramos en Madrid, fuimos al estudio desde cero, sin pretensiones para hacer música. Salió eso y he quedado súper contento con el resultado. Alizzz también está detrás del tema. Fuimos a cabina Pucho [Tangana], Alizzz, Anxo y yo, y estuvimos ahí los cuatro, de colegueo, en una cabina haciendo música, así que, quedé muy contento.

Y para ir terminando, ¿cómo planteas los conciertos y qué planes tienes para los próximos meses?

Tenemos el Wizink para enero de 2022 que será un paso grande. Y en verano, iremos day by day, a ver si podemos escaparnos a algún sitio.

Los conciertos van con banda. Llevo batería teclas, bajo, otra guitarra… Hay ciertas pistas que lanzamos para no perderlas y a nivel drums escogemos cuál se toca, los samples van en la SPD [un instrumento de percusión electrónica con forma de tableta]… Es una mezcla entre disparar ciertos sonidos para no perderlos y música en directo orgánica, un combo interesante.

Por cierto, ¿no te da rabia que la pandemia haya coincidido justo con tu despegue? Es inevitable preguntarlo: ¿Cómo lo llevas?

Lo estoy llevando. Es un momento rarísimo para todo el mundo. Hay que hacer el ejercicio de ir por delante de esto mentalmente. Es un momento jodido y a nivel directos, imagínate. Tuvimos que tumbar la gira de “Sensaciones”, pero bueno, tocó reinventarse y el EP también salió porque tuve que buscar otro camino, así que todo tiene alguna parte positiva. Sobre todo, hay que ir un poco por delante y pensar que esto se pasará rápido.

Palabra (tranquila) de Sen Senra.

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